FORTEGAVERSO: EL EXPERIMENTO SANTA VICENTE

jueves, marzo 27, 2008

EL EXPERIMENTO SANTA VICENTE




Los antecedentes son por todos conocidos. Aunque en 1882 hubo un cese de las hostilidades entre nuestro país y la actual Republica Andina del Perú y Bolivia, las diferencias por la frontera norte han continuado con o sin uso de armas. La carrera armamentista en el cono sur nos ha llevado prácticamente a la ruina. Mientras Europa aprendió las lecciones de 1914 y hoy vive en una plácida y estable mancomunidad, acá continuamos portándonos como animales celosos de su territorio. Y tuvimos miedo, era normal que lo sintiéramos, más aún tras los eventos del 39. La alianza de Perú con Alemania garantizó una renovación total de su flota para 1941. Doce submarinos U-Boot traspasados a la marina andina, un portaaviones clase Graff Zeppelín bautizado Almirante Grau y sobre todo la nueva nave insignia, el acorazado Huascar, buque hermano del Bismark y el Tirpitz, ambos al servicio de la flota de Europa Unida. Tal poder de fuego, no sólo le dio a Lima la marina más poderosa del Pacífico sur, sino que nos puso ante la realidad de estar en una más que obvia desventaja frente a un ataque sorpresa de parte del Perú. Fue entonces cuando apareció el Dr. Reno, un físico norteamericano avecindado en Chile, profesor de la Universidad de Chile, quien ofreció al Ministerio de Defensa la creación de un arma naval definitiva, sin necesidad de invertir en la compra de nuevos barcos. Reno sostenía que el futuro de la guerra marina no estaba en el poder o el tamaño de los barcos, sino en el uso de nuevas tecnologías capaces de confundir y burlar al adversario. Su propuesta apuntaba al uso militar de la teoría del campo unificado de Einstein, en palabras simples, un generador capaz de curvar la energía luminosa alrededor de un barco para hacerlo invisible. Si nuestras viejas corbetas no podían ser vistas por el enemigo, daba lo mismo el poder de fuego que ostentara el Peru, la sorpresa estaba de nuestro lado. Y en un futuro conflicto, la sorpresa era el factor que siempre inclinaría la balanza. El 23 de Julio del año pasado (1943) comenzamos las pruebas en la bahía de San Vicente, Talcahuano, cerrada al tráfico mercante y civil. La Armada facilitó el viejo Acorazado Latorre para que probáramos en él, la teoría de Reno. Se desmontaron las torres de popa, donde se ubicó el generador diseñado y construido por un departamento especial de la Escuela de Ingeniería de la Universidad de Chile. El primer experimento fue desarrollado a las 06:00 del día antes mencionado. Minutos después de activarse el generador, el Latorre fue cubierto por una luz verdosa, sin embargo las quejas de nauseas uy mareos de parte de la tripulación obligaron a suspender la operación. El experimento fue retomado el 28 de octubre, en el mismo lugar. En esta ocasión Reno insistió en que el generador fuera operado al máximo de sus prestaciones, asegurando que así se evitaría el malestar de la tripulación. Y fue allí cuando sucedió. Un destello, un relámpago azul y el Latorre desapareció… Para reaparecer cerca de la bahía de Valparaíso, donde se materializó por unos segundos antes de regresar a San Vicente. No sabemos que ocurrió, los informes y las conclusiones fueron guardadas por la inteligencia naval, pero si hemos contada de algunas consecuencias, como la desaparición de personal que estuvo en el Latorre aquel día. Hasta nueva orden, los experimentos de Reno han sido suspendidos.

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3 Comentarios:

A la/s 12:19 p. m., Anonymous Anónimo dijo...

Ooh! y esto, es verdad, una ucronía?
Más información por favor!
Este fin de semana dan un especial del Triángulo de las Bermudas... no sé si en el Discovery o en el NatGeo, averiguaré.

 
A la/s 2:46 p. m., Blogger F. Ortega dijo...

info completa en
ucroniachile.cl

 
A la/s 11:11 p. m., Anonymous Anónimo dijo...

Pudo ser posible ??? Difícil creo, ya que un experimento así, no pudo ser "ni guardado, ni ventilado".

Una masa así de gigantesca como lo era el Acorazado "LATORRE" hubiese necesitado más que un simple "generador" de unos 150 Kva. que son los que se utilizan por hoy como "grandes"; y por último, el "cuetazo" se hubiese sabido por los lugareños de la Bahía de SAN VICENTE.

 

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