FORTEGAVERSO: ¿TRANSFORMERS 2...?

jueves, marzo 20, 2008

¿TRANSFORMERS 2...?


-He pensado en agregar algún detalle, algo que me diferencie del resto –pronunció el auto, un reluciente Lamborghini Reventón plateado –tal vez algo así –agregó, mientras sus sistemas nanotecnológicos cambiaban su color a un rojo furioso y un enorme alerón amarillo, con la forma de la punta de una flecha, crecía sobre el plano posterior del deportivo.
El camión. Un Kenworth Aerodyne, de cabina frontal y un solo cuerpo, pintado de blanco, con líneas azul claro, diseñado para transportar autos de carrera, se acercó al modelo italiano y le pidió apresurarse, tiempo era lo menos que tenían.
-Aguarde, comandante. Una cosa es disfrazarse, pero otra muy distinta es hacerlo con estilo –sumó, mientras el dibujo de un águila de fuego cubría su capó.
-No estamos acá por arte, Hot Rod. Tenemos una misión, te lo recuerdo.
-Lo que usted diga, señor.
La enorme masa del camión hizo tronar sus escapes gemelos, levantados a ambos lados de la cabina, mientras su cerebro recordaba cada uno de los sucesos ocurridos desde los eventos ocurridos en la vieja colonia penal.
-Este es un mundo grande –pronunció -pero encontraremos a Prime, cueste lo que cueste.
-Espero que sus diferencias personales no empañen la misión, señor.
-Tengo claras mis prioridades Rod. Sé a lo que venimos, sé lo que debemos de hacer. ¿A cuantas millas estamos de la ciudad de Los Angeles?
-A 400 señor.
-Perfecto, no perdamos mas tiempo, entonces.
El Lamborghini se adelantó y enfiló hasta la entrada de la autopista, antes de acelerar, volteó hacia el camión.
-¿Ultra Magnus? –le preguntó.
-Habla.
-Supongo que no diremos nada del robo de Straxus y Shockwave.
-Supone bien, soldado. Los Decepticons son lo que menos importan en estos momentos.
Y aunque Hot Rod dudaba de la posición y la obsesión de su comandante, no era quien para negarse a acatar las ordenes. Además Ultra Magnus era su amigo. Y alguna vez el Autobot que le había salvado la vida.
Y un deportivo de lujo italiano, en apariencia víctima de un propietario adicto al tuning, rugió por la carretera, seguido de cerca por un camión porta-autos de tres ejes y diez ruedas, con la forma de una enorme caja blanca, cubierta de escudos aerodinámicos.



Prototipo de Vehículo de Exploración y Superioridad Submarina, decía en el enorme hangar, emplazado sobre la base naval de San Diego, California. En el interior aguardaba tranquilo, y vigilado por diez guardias armados, el USS Skate, primero de una serie de nuevos submarinos nucleares, diseñados para no llevar más de dos o tres tripulantes en misiones de rescate, apoyo a naves mayores y espionaje subacuatico. El vehículo, un cilindro de treinta metros de eslora, propulsado por un hidrojet movido por un pequeño reactor nuclear, era la punta de lanza de una nueva clase de submarinos militares, que llevaban bajo las olas la idea y el concepto de un avión caza. Aunque el Skate sumaba dos años en pruebas, nadie, salvo las autoridades navales más altas sabían de su existencia. A lo más, hace unos meses, Popular Mechanic había filtrado la supuesta existencia de un Sub-Stealth, pero ni las características, ni el diseño publicado correspondían con el resultado. Los redactores y reporteros imaginaban una nave en forma de manta raya, el Skate por lo contrario, no era muy distinto de un torpedo de mayor tamaño. El principal proyecto negro de la US Navy continuaba negro. Por ahora.
Primero vino el corte de energía. Una baja en el voltaje y luego todo a oscuras. Los guardias encargados de custodiar la joya de la naval prepararon sus armas, activando sus trazadores láser. Entonces los vieron. Dos luces rojas, como ojos, mirándolos desde la parte más alejada de la estructura. Lo que estuviera allí, estaba de pie y era grande, casi tanto como el hangar. Veinte o tal vez más metros de alto.
Y no se veía amistoso.
“¿Qué es eso”, alcanzó a decir uno de ellos, sin tiempo para reaccionar a la descarga de energía que dividió su cuerpo en dos. Suerte similar a la de sus colegas. El último de los soldados, con su brazo derecho colgando y casi desmayado del dolor, fue quien contempló lo que se les había venido encima. Y mientras aquella criatura caminaba hacia el submarino, los rumores del incidente de Qatar hace tres años se le hicieron más reales que nunca. El horror estaba hecho de metal.
La descomunal figura humanoíde, ligeramente parecida a un insecto, caminó hacia los cuerpos de los seres de carbono y revisó que estuvieran muertos. Al percibir que uno de ellos continuaba respirado, lo reventó cargándolo con su pesada pata derecha. La sangre salpicó a través del piso, chorreando metales, maderas y fierros viejos. Luego la criatura avanzó con cautela hasta el Skate y examinó cada uno de sus detalles, con un rayo brillante y azulado que proyectó desde sus ópticos. Y a medida que lo hacía, microscópicos organismos nanotecnológicos replicaban sobre su forma, la geometría del submarino.
Dos minutos después, una nave idéntica al USS Skate se sumergió bajo la bahía de San Diego y comenzó su lenta marcha hacia el corazón del Pacífico. El viaje era largo, pero tenía todo el tiempo del mundo.
-Scourge iniciando misión-, pronunció el sumergible en un dialecto metálico e intraducible.
Y a medio mundo de distancia, cerca del puerto de Tokio, un MV-22 Osprey, sobre la cubierta de vuelo del portahelicópteros de asalto USS Essex respondió:
-En dos días, en el punto de encuentro.
-¿Y las chispas, Señor?
-Thundercraker se ha encargado de ello.
-El hermano del mal nacido… Guardar silencio entonces, debemos.
-Y esa es mi orden, soldado. Cyclonus fuera.
Luego el convertiplano regresó a la quietud de su forma disfrazada. Y pensó en Starscream. El desgraciado no imaginaba lo que pronto le vendría encima.


A las 19 del mismo día, un llamado alertó al director de operaciones especiales de Sector 6. Un incidente aislado en Lockheed Corporation. Suficientemente peculiar como para ponerle más atención de la necesaria. El prototipo del F/A-35C Lighting II que ayer se había reportado perdido, fue encontrado absolutamente destruido al sur de California. La táctica era similar a la que había usado los Decepticon cuando aparecieron en la Tierra. Nada podía ser tan casual. Levantó el teléfono y pulsó el código del único ser en todo el planeta que podría ayudarlo a despejar sus dudas: Optimus Prime.
Y mientras Prime se enteraba de la desaparición del jet de combate, sobre los cielos cercanos a Los Angeles, Thundercraker disfrutaba de las potencialidades de su nuevo disfraz. Antes de adquirir el aspecto, había pensado en replicar un F-22 como forma de molestar a su medio hermano, pero después de lo ocurrido en el cuarto planeta, Starscream merecía menos atención de la que le estaban dando. Además el Lighting II era un avión más ligero, pequeño y más ágil, una forma perfecta para un guerrero que había pasado toda su vida atacando rápido y escapando aún a mayor velocidad. Abrió la bahía de bombas y las chispas de los dos altos señores brillaron contra la superficie del mar. El señor Cyclonus tenía confianza en cada paso de la operación. Si Scourge ya estaba en marcha, faltaba poco para el regreso definitivo de Megatron… o de algo aún mejor.

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1 Comentarios:

A la/s 10:57 a. m., Blogger Pepe_Schott dijo...

Huberia sido tan bueno haber visto elementos de este documento en Transformers 2, o incluso en la 3. En fin, el éxito de la tercera película augura una cuarta entrega, quizás cambien de guionista, así como de director y actores. Quizás entonces sí veamos más de la escencia de Transformers, como en este texto.

 

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