FORTEGAVERSO: SUPERMAN: Y QUE SUCEDERA CON EL HOMBRE DEL MAÑANA... (12ª PARTE)

miércoles, octubre 22, 2008

SUPERMAN: Y QUE SUCEDERA CON EL HOMBRE DEL MAÑANA... (12ª PARTE)


(Una propuesta filmica para Superman)
XII Parte

Lois va LexCenter y a pesar de que Tess intenta detenerla, con pelea incluida, logra acceder al privado de su ex novio. Lo enfrenta, le dice que esta difamando a Superman porque le tiene celos ya que le quitó el título de hombre más poderoso del mundo. Luthor le recrimina su debilidad por los “chicos poderosos”. “Tienes un trauma infantil Lois, la personalidad autoritaria de tu padre te ha obligado a fijarte en hombres cada vez más fuertes. Bruce, yo, y ahora ese extraterrestre”. Lois le responde que está hablando tonteras. Lex le dice que ojalá fueran tonteras y decide probarle la verdad de sus palabras. Ella lo ataca donde mas le duele, “no me pidas que confié en ti, hace menos de una semana me mandaste a matar”. “No digas tonteras, jamás abría ordenado que te mataran, solo pedí que te asustaran, estabas entrometiéndote en asuntos de interés nacional”. “Y por eso Corben me despeñó”. “Se le paso la mano, a veces pasan estas cosas”. “No eres mas que una fría calculadora, Lex Luthor”.

Lex la toma del brazo y la lleva a las computadoras centrales de LexCorp. Y allí le muestra lo que supuestamente son 30 años de investigaciones secretas. Naves recuperadas con el signo de la “S”, más imágenes del Artico, donde, según Luthor, estaría la fortaleza secreta de los invasores. “Superman es sólo un señuelo de estos malditos, Lois. Hace una década que lo sabemos y que nos estamos preparando para lo peor”. “Sabemos”, dice ella, “tu y quien más”. Entonces aparece Amanda Weller y se presentan, “aunque usted sabe quien soy, verdad señorita Lane”, luego le dice que ya no hay caso de continuar mantenerse en las sombras. Le revela que el Presidente de EE UU está al tanto de todo, que sabían previamente de la aparición de Superman y que el mundo esta a punto de enfrentarse a sus días más oscuros.

Lois horrorizada sale de LexCorp y busca un lugar donde ordenar su mente y sacar cuentas. Entra a un bar, pide una copa, “de algo fuerte”. Entonces, en un rincón ve a Clark Kent. Está sentado, leyendo unos diarios, subrayando información. La periodista se traga el orgullo y va donde su rival. Le dice que lo ha visto firmando en el Daily Star. “Y me has leído”. “No dije eso, solo que te vi”. El le responde que está de free lance en espera de la respuesta de Perry. Conversan. Hablan de Superman. Tanto él, como Lois, también cree que hay un complot de Luthor y el gobierno en contra del superhéroe, pero que nadie parece estar dispuesto a conseguir la verdad. Clark comenta que se necesita la versión de Superman de los hechos, pero como el héroe parece haberse esfumado, sólo queda hacer inferencias. Lois habla que debe haber una forma de convocar a Superman. En “broma”, Clark le dice que tal vez tenga que poner su vida en peligro, “es un boy scout, de seguro vendría a salvarte. A Luthor le resultó, no”. Lois sonríe.

Al día siguiente, de madrugada, antes de que salga el sol. Lois está tras el volante de un auto, comenta en voz alta: “si esto resulta, le deberé una a Kent”. Y presiona el acelerador. Igual que en el Man of Steel de John Byrne, Lois se lanza con auto y todo al río de Metropolis. El vehículo empieza a hundirse y Superman no aparece por ninguna parte. El auto hace agua, Lois está en problemas. Mierda, todo salió mal. Pero ella estaba preparada. Mete la mano bajo el asiento del acompañante, saca un tubo de oxígeno, lo inserta en su boca y mientras respira va abriendo paulatinamente el vidrio del conductor para llenar de agua el interior y así poder salir. Luego escapa buceando, Superman no vino. Pero al salir a la superficie, ve parado en la orilla al Hombre de Acero, quien sonríe como si estuviera largo rato esperándola.

“10 minutos, nada mal”, le dice. “Podrías haber venido antes, casi muero”, responde ella. “Morir, imposible, ví que venias preparada”, le indica el tubo de oxígeno. “Bueno, voy a resfriarme, mira como estoy, mojada entera”. “Eso se soluciona con un soplido”. Y Superman le seca la ropa y el pelo. Ella le da las gracias y le dice que tienen que hablar. “Si, pero no acá”, le responde él y la toma en brazos llevándola a volar sobre Metropolis. Es la escena romántica de la película. Lois con Superman, cruzando las nubes, el sueño de cualquier mujer. Tras dar vueltas sobre la ciudad, escogen una terraza vacía para conversa y mirar la gran ciudad. Se detienen en lo más alto de un edificio art deco con torre, tipo Empire State o Chrysler.

Esta saliendo el sol, es una foto perfecta. Lois le dice que sabe que todo es un montaje, que Luthor lo esta desacreditando, que si él le da su versión de los hechos hará lo posible para limpiar su imagen. Superman le responde que no necesita que se limpie su imagen, que hay cosas más importantes, que hay algo aún más turbio en todo.

Y en eso se escucha una especie de gran estampida sónica en el horizonte. Superman y Lois miran. Un centenar de Brianiac/Superman caen como buitres sobre la mayor ciudad del mundo. En la calle, la gente contempla con horror la invasión que se les viene encima.

En el Penthouse de Luthor, éste también despierta con el trueno. Tess, que duerme a su lado, le pregunta que ocurre. Lex abre los cristales de su privado y contempla la invasión. Le dice a Tess que se levante y vaya por John Corben.

Lois no cree lo que sucede, Superman tampoco. Voltea hacia la reportera y le pide que busque un lugar seguro. Ella se acerca, lo besa y le pide que se cuide. “Pase lo que pase, seguiré confiando en ti”, le jura.

Y comienza la invasión. Superman lucha contra los Brainiacs y también contra aviones y helicópteros que lo atacan pensando que es parte de la ofensiva. El desastre es titánico. Edificios se vienen al suelo, hay explosiones, fuego, muertos. Es como en un 9/11 pero multiplicado por 100. Superman contra cientos de “supermanes”, literalmente el fin del mundo.

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