FORTEGAVERSO: PROSPECTORES DE DUNE

lunes, noviembre 09, 2009

PROSPECTORES DE DUNE


Por fin. Después de mucho tiempo, exactamente desde que en el año 1985 se publicara el sexto título de la saga, Casa Capitular, el universo de Dune (sobrenombre con el que se conoce al planeta Arrakis) llega a su fin. Aún recuerdo cómo me sentí cuando, después de haber leído los cinco libros anteriores y haber acompañado a la familia Atreides en sus aventuras, pasé la última página de aquel sexto episodio. Frank Herbert, el autor británico de una de las grandes sagas de culto del universo de la ciencia ficción, dejó un final totalmente abierto que desquició a muchos lectores. Recuerdo haber sentido una especie de incredulidad, la ansiedad de quien llega al último párrafo, al último punto y aparte, sin encontrar respuestas a todos los enigmas acumulados a lo largo de seis volúmenes.

Además, nuevos enigmas, nuevas preguntas que, sin siquiera cerrar el libro, asaltaban mi mente. ¿Quiénes eran los dos viejecitos que saludan a Duncan Idaho? ¿Quién era el último Kiswatch Haderách? Y, por encima de todo eso, prevalecía un sentimiento de orfandad irremediable, de que ya no habría más Dune, ni más melange, ni más gusanos de arena.

Sin embargo, 23 años después y gracias a la labor de Brian Herbert, hijo del autor original de la obra, en colaboración con el escritor Kevin Anderson, los huérfanos de Dune pueden celebrar que la saga ha vuelto. Y esta vez lo ha hecho para intentar responder todas aquellas preguntas que quedaron en el aire, algunas incluso sin pronunciarse, y para cerrar, con dos libros más (Cazadores de Dune y Gusanos de arena de Dune), una serie que ocupa un lugar destacado en el mundo de la literatura.

El final de la saga

Pero vayamos por partes. Frank Herbert no dejó, en un arranque de misterio o de pereza, incompleta su obra de manera voluntaria, sino que falleció antes de poder concluirla con un séptimo volumen, el tan nombrado durante muchos años, por lo deseado que siempre fue para sus seguidores, Dune 7. Brian Herbert, su hijo, y Kevin Anderson continuaron escribiendo sobre el universo de Dune como quien exprime la gallina de los huevos de oro, esperando aumentar la cuota de beneficios. En este caso, el ave gallinácea era la marca Dune, y los huevos en forma de libros fueron en total seis volúmenes, organizados en dos trilogías: Preludios a Dune, que trata los años anteriores a la saga original, y Leyendas de Dune, que se retrotrae 10.000 años hasta la Yihad Butleriana, cuando los últimos restos libres de la humanidad vencieron a las máquinas pensantes, dando como fruto la prohibición de fabricar máquinas más potentes que el cerebro humano y la Biblia Católica Naranja.

De esta manera, gracias al legado que dejó Herbert padre, los dos escritores fueron expandiendo los límites de la historia, pero nunca hacia delante, donde los fans de la obra original seguían como marineros a la deriva avistando el horizonte para ver si algún amanecer se encontraban con el tan esperado final.

En esos momentos, tal y como dijo el propio Herbert hijo, y no hay motivo para no creerle, no se veía capacitado para afrontar el reto de darle un cierre a tamaño proyecto. Y la verdad es que dar ese paso no resultaba nada fácil, para Brian o para cualquier otro escritor. Los ingredientes estaban ahí, pero qué hacer con ellos sin tirar a tierra el listón que había dejado tan alto el padre parecía una tarea de difícil resolución. Sin embargo, muchos no le perdonaron que hiciera fortuna explotando una herencia que parecía haberle caído del cielo. En cuanto a la calidad de los libros, variedad de opiniones. Mientras algunos decían que estaban a años luz de la escritura de su padre, otros opinaban que mantenía en general el nivel de la saga y, unos terceros, la mayoría, al menos estaban agradecidos porque Dune seguía exisiento y Brian les aliviaba de esa sensación de orfandad.

¿Qué pasó para que Herbert hijo y su amigo se decidieran a escribir el ya mítico Dune 7? ¿Acaso la gallina de los huevos de oro se estaba agotando? Tal y como el propio Brian explicó, un día, mientras revisaba las pertenencias de su padre, encontró en una pequeña caja fuerte unas notas que, a modo de esquema, constituían lo que debía ser la continuación de Dune. Esas notas que dejó Frank Herbert de por dónde debían ir los tiros hicieron que su hijo pensara que ya no tenía ninguna excusa para no darle al gran público el final que tanto había esperado. Se lo debía, de alguna manera, y desde luego le iba a sentar bien al negocio.

La noticia fue todo un boom y, como es lógico, generó una gran expectación. Al cabo de poco tiempo, sin embargo, el propio Brian Herbert anunció que el esperado final vería la luz en dos volúmenes en vez de uno, bajo los títulos de Cazadores de Dune y Gusanos de arena de Dune. Pues bien, el segundo de ellos se acaba de publicar en nuestro país y, con él, por fin, la saga llega a su clímax.

Los origenes de Dune

Dune fue publicada en 1966, aproximadamente una década después de la aparición de algunas de las piedras fundacionales de la ciencia ficción moderna: 1984 de Orwell (1949), Crónicas Marcianas (1950) y Fahrenheit 451 (1953) de Bradbury o la saga Fundación de Isaac Asimov (1951-1953). Influyó decididamente en la renovación del género, hasta el punto de que puede considerarse un precedente de los más recientes retratos de sociedades oscuras y desesperanzadas, como son las propias del cyberpunk. Casi para desafiar a todos los que habían escrito alguna vez ciencia ficción, Herbert se atrevió a crear un futuro en el que la tecnología inteligente (computadoras, robots, androides…) está destruida y prohibida por rigurosa ley interplanetaria. Herbert convirtió esta aparente limitación en punto de partida para una epopeya en la que el personaje principal va evolucionando tanto física como, sobre todo, mentalmente desde su condición inicial de niño hasta convertirse en dios, con la religión y la inmortalidad como ejes temáticos.

Cabe decir, a modo de curiosidad, que la novela original fue rechazada en múltiples ocasiones por varias editoriales y que su autor llegó a dudar de que algún día fuera a ser publicada.

Sin caer en el amplio resumen ni en el fastidioso spoiler, Dune se ambienta en un imperio galáctico en decadencia, donde la corrupción, los excesos y la división conducen a una crisis. La melange, una droga tan poderosa como adictiva, permite viajar por el espacio y ver el futuro, y por ello es la moneda de la economía imperial. Mientras tanto, la manipulación religiosa por parte de la Bene Gesserit prepara el camino para un mesías que, creado por un programa genético de mejora de la raza humana, pueda liderar el imperio en un proceso de regeneración.

La aparición no planeada de ese mesías, o Kiswatch Haderách, arrastra a una Yihad que hace huir a la raza humana del Imperio Antiguo. En Gusanos de arena de Dune, la humanidad vuelve de esa Dispersión habiendo encontrado poderosos oponentes, que a su vez huyen de un enemigo aun más fuerte. Ese rival busca al último mesías para, con él en su bando, decantar la balanza del Kralizec, el fin del Universo que anuncian todas las profecías y que se acerca a pasos agigantados. Unos cuantos tripulantes de una no-nave, viejos conocidos por los lectores de la saga, serán los encargados de impedir el exterminio de la raza humana y del universo entero.

Comparaciones odiosas

Las dos obras finales de Herbert hijo dejan un sabor de boca agridulce. En esta segunda podemos encontrar todo lo que es Dune: el universo, los personajes, las razas… El conjunto del imaginario de Herbert padre está aquí, pero en forma de residuo, no en su esencia. Cuando a Brian le llega el turno de crear algo con todo eso, como si fuera barro, los elementos que hicieron de Dune una de las obras más importante de la ciencia ficción están ahí, pero no lo suficientemente desarrollados ni explotados. En el final de la saga encontramos restos de la ecología, del misticismo, de la religión, de la llegada mesiánica del Kiswatch Haderách o de la Bene Gesserit, pero no hay nada nuevo y lo viejo, lo heredado, no acaba de funcionar. Aleja el epicentro de la saga de Dune y lleva la obra al campo de la ciencia ficción más típica y tópica, la de la lucha del hombre contra la máquina, al tan trillado estilo Matrix, sin la densidad habitual.

Definitivamente, el talento literario no se transmite con los genes, pero tampoco cabe hacer sangre en el terreno de la crítica, ya que el listón estaba demasiado alto y, si no estuviéramos hablando del final de Dune, y por lo tanto comparando esta obra con las seis anteriores, quizás hablaríamos de un gran libro de ciencia ficción al uso.

Nunca se sabe. Muchos lectores se sentirán defraudados pero no podrán dejar de leer para hacerse una idea de cómo finaliza, después de tanto tiempo, esta saga. Y, para los nostálgicos y demás románticos de la serie, aquellos que experimentarán la misma ansia que pena al llegar a la última página de este volumen, que estén tranquilos, pues parece que hay Dune para rato. Brian Herbert y Anderson trabajan ya en el primer volumen de una nueva andanada de libros, Paul of Dune, que tendrá lugar cronológicamente entre Dune y Mesías de Dune, en el período durante el cual Paul Atreides se convierte en el emperador del universo.

Fuente Que Leer



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4 Comentarios:

A la/s 11:00 p.m., Blogger Martín CR dijo...

Herbert nació en USA...A no ser que estés pensando en USA como una colonia británica, onda 1899.

 
A la/s 7:56 a.m., Blogger Feña dijo...

Sabes cuándo llegarán a nuestro país las precuelas y Dune 7?

SL2

 
A la/s 10:25 a.m., Blogger eugenio dijo...

la primera pre cuela esta hace rato en el país, yo compre la primera trilogía, bastante floja, pero te aclara bastantes puntos de la saga.

 
A la/s 8:10 p.m., Anonymous Enzo Nicolini Oyarce dijo...

Qué conveniente que estos hijos de escritores siempre encuentren apuntes del padre. Lo mismo pasa con Christopher Tolkien, y creo que con no sé qué descendiente de Asimov.
Yo prefiero quedarme con Dune hasta donde quedó, de la misma forma como no leo las continuaciones de las aventuras en la Tierra Media escritas por el hijo del notable creador del Señor de los Anillos.

Pero para los que quieran revisitar Dune en este nuevo libro, les deseo lo mejor. Ojalá lo pasen bien leyéndolo.

 

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