FORTEGAVERSO: DINO BONSAI Y SUS AMIGOS SE PRESENTA ESTE SABADO

jueves, octubre 14, 2010

DINO BONSAI Y SUS AMIGOS SE PRESENTA ESTE SABADO



Este sábado 16 de octubre a las 16:00 en el Centro Cultural de España se presenta "Cuentos Chilenos de Ci-Fi"(Norma), junto a algunos ilustres colegas conversaremos con el frik de Salfate, veamos que sale. Y como soy generoso, acá un extracto de DINO BONSAI, el cuento con el cual coopero en este librito, algo así como un teaser para que se entusiasmen (ojalá).
P.D. Y a las 19, en el mismo lugar, radioteatro/puesta en esecena de SETENTA Y SIETE, mi relato de Zombies incluido en el libro hermano, "Cuentos Chilenos de Terror" (Norma), editado en mayo.


DINO BONSAI

La tarea era sencilla, de cuento infantil. Mi abuelo estaba de cumpleaños y de regalo nos pidió un nuevo dinosaurio; mamá lo compró (los bonsái son cada vez son más baratos y fáciles de conseguir) y yo quedé de ir a dejárselo a Santiago. Le avisamos que el viernes en la tarde iba a estar por allá, prometió esperarme con té y galletas oblea sabor vainilla. Tres horas de ida, una hasta el hogar que comparte con otros cien viejos, sesenta minutos extra de conversa, otros de regreso a la estación y tres horas de vuelta a mi calle, nada que debiera tomarme más de un día.
No fue así.
El bonsái era un brachiosaurio de quince centímetros de alto y poco más de veinte de largo. Por cuatro años el abuelo tuvo un iguanodonte, que aplastó por accidente el día en que el bicho salió de su caja y trató de llegar al baño para tomar agua, por eso a la hora de pedir una nueva mascota prefirió un brachiosaurio. Los saurópodos de cuello largo no sólo son más resistentes (y caros), también más tranquilos (y caros), pero eso; como ya adelanté, no fue lo complicado, sino cuando Hualet se enteró de que iba a la capital y decidió cobrarme un par de deudas. Moraleja: nunca acostarse con la hermana menor de un cacique dealer de diecisiete años, menos fallarle en un negocio. En resumen: mi nombre es Aliro, el próximo mes cumplo dieciseis y vivo con mi madre en una de las tantas calles excavadas en las laderas de la cordillera de la costa. Nos mudamos allá hace casi una década, para el mensaje, cuando la histeria global le ganó a la lógica local.
Lo venían diciendo hace rato, que los incendios habían crecido tanto que pronto iba a nevar cenizas sobre las casas; tenían razón, esta mañana el techo de la mía (y el de todas las de los vecinos) amaneció cubierta de una delgada capa de polvo gris, casi plateado, que sabía reflejar los pocos destellos de sol que lograban colarse entre los jirones del humo.
Seis treinta de la mañana, abrí la puerta, recogí el periódico y miré las quemas que dominaban por completo el horizonte, aún hay gente que se esfuerza en mantenerlas, piensan que de esa forma les haremos creer que este mundo está vacío, deshabitado, tapado por vapores. Pero ya han pasado más de diez años y nada ha sucedido, de a poco la vida va volviendo a la normalidad y cada vez son más los que creen que nos equivocamos con lo del mensaje. Puede haber sido un error de traducción, sostienen, después de todo en ninguna escuela nos enseñaron a hablar extraterrestre.
Mamá estaba durmiendo, anoche se acostó tarde, tenía trabajo pendiente. Es asistente a distancia, empezó trabajando para bufetes de abogados e ingenieros de China e India y después pasó a la industria del entretenimiento, desde hace cuatro años redacta las versiones finales de los guiones para películas y series de los estudios más importantes de Hollywood (o de lo que hoy se hace llamar Hollywood). Al principio sólo hacía lo que le pedían, luego empezó a meter mano, me decía que las historias eran tan malas que le resultaba imposible dejar pasar tanto error. Ha escrito escenas, cambiado finales e improvisado diálogos sin que nadie lo sepa, con orgullo puedo decir que mamá es guionista no acreditada en siete de las diez películas más taquilleras de las últimas temporadas. Puro talento aunque ella no se da cuenta, tal vez sea mejor así. Dejé que siguiera durmiendo, pegué una nota en el refrigerador, me comí una galleta de pasas y avena remojada en cocacola dietética y le llevé una hoja de eucalipto al dinosaurio. El brachiosaurio levantó el cuello, emitió un silbido profundo y comenzó a masticar. Hay que tener cuidado al alimentar a los de cuello largo, si es un brachiosaurido deben colgarse las platas desde lo más alto posible; si es un diplodocido en el suelo, de lo contrario es muy fácil que se quiebren las vértebras...

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1 Comentarios:

A la/s 1:05 p.m., Blogger TUE_TUE dijo...

ejejejeje... muy buena quiero un dino bonsai. donde los venden ? ejejejjeje en fin buena historia espero que todo este bien y suerte con su nuevo procyeto junto con toda su clan ya chauz

 

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