FORTEGAVERSO: COLIN CAMPBELL (17 PARTE)

domingo, septiembre 07, 2008

COLIN CAMPBELL (17 PARTE)


Trajeron la Coca Cola light de Artie, el café y la torta de Buggati y un jugo de frambuesa que pedí para mí.
-¿Entonces?-, me preguntó la chica con la boca llena de cheese cake con salsa de frambuesa.
Artie la miró, me miró y torció una mueca extraña, como si no fuera primera vez que estaba en una situación siMirandar.
-Entonces, quiere que encuentre a Colin Campbell-, dijo Bugatti con la boca llena.
Miré a Artie, sin abrir la boca, me dio a entender que la chica estaba enterada de todo. Supuse que así era mejor, más rápido.
-A quien se está haciendo pasar por él-, le respondí con un pronombre, tratando que el nombre y el apellido de Colin sonara lo menos posible en el diario.
-¿Por qué crees que no puede ser él?-, me respondió tuteándome como si de pronto fuéramos los mejores amigos del mundo.
-Esta muerto.
-Si, pero puede haber dejado un fantasma electrónico. Tengo entendido, perdón-, se limpió la boca-, que Campbell se suicidó y es bastante común que los suicidas dejen fantasmas electrónicos. Suena contradictorio, pero no es nada del otro mundo. Mira…
Toco su teléfono y abrió la ventana del Outlook, giró la pantalla hacia mi y fue indicándome como accedía al menú de herramientas del programa.
-Es una opción del contestador automático del correo. Cuando estás de vacaciones o simplemente no quieres contestar, puedes programar tu casilla para que envié una contestación de excusa a todo el que te escribe, ¿cierto?
Afirmé, Artie ni siquiera ponía atención.
-Pues hace rato que Outlook también permite que uno redacte cantidad infinita, en realidad no estoy muy segura, de mensajes y los programe para ser enviados a determinados contactos de su lista después de meses e incluso años, las posibilidades son muchas. Creeme, no es primera vez que escucho una historia como la tuya. Correos de parte de un muerto, la tecnología hizo fantasmas más concretas que mil años de supersticiones. Como sea, se da harto en suicidas, gente que programa su muerte y de paso también programa seguir molestando a los que se quedan en este lado de la continuidad.
Ella debía de leer cómics, pensé al escucharla decir esa última palabra. No era algo que se oyera con frecuencia en bocas de quien jamás hubiera abierto una revista de cuadros de colores.
-No tiene nada de nuevo-, concluyó-, la opción ya estaba disponible en las versiones viejas de Outlock, en Windows XP, por ejemplo. Si quieres te muestro como hacerlo…
-El único problema-, dije, -es que cuando Colin murió yo no tenía la misma dirección de correo.
-Pero te llamabas igual. ¿Has probado revisar tus casillas anteriores?
-Deben estar cerradas.
-Si. Y si hay alguien más llamado Francisco Buschman bajo el dominio punto ce ele, también debe estar cagado de miedo. Aunque no creo.
-¿Qué esté cagado de miedo?
-No, que haya otro Francisco Buchman-. Hizo un alto. -Esto está excelente-, exclamó mostrándome su plato con la mitad de una torta de quesillo bañada en salsa de frambuesa. Luego: -Y tampoco hay que hacernos tontos ante la posibilidad de que todo sea una broma.
-Un bromista con muy alta tecnología-, ironicé pésimamente.
-De todo hay en la viña del señor-, jaque.
-Es verdad-, no hallé una mejor forma de contestar.
-Cómo me dirías que son los mensajes que Colin te ha enviado.
-Cómo que como.
Sonrió.
-No sé, te ha escrito largamente acerca de cosas que solo Colin Campbell y tu pudieran saber.
-Podría decirse
-Podría decirse-, repitió.
Bugatti agitó los restos de espuma de su capuchino, dobló otra sonrisa, casi coqueta. Me miró, miró a Artie, dio un sorbo y luego completo:
-El asunto es que quiere que descubra que, quien o quienes están detrás de los correos.
-Exacto-, le respondí, pensando en que nunca se me había ocurrido que en lugar de quien o quienes hubiera un que atrás del misterio.
-Voy a necesitar tener acceso a tu casilla, meter un torpedo en tu outlock para que me reenvié todos los correos con el patrón de los de tu fantasma. Los cuatro digitos impares que siempre acompañan al nickname-, se explicó-, creo que Artie ya te había dicho algo.
-Exacto-, respondió el ex novio de mi hija.
-Mmhhh-, asentí.
-Entonces no hay problema.
-No.
-¿Ni en que lea los correos?
-Para qué tendrías que leerlos.
-He estado viendo tu situación, Artie me contó algo-, lo miró, -y tambié me mostró algunas cosas. Se que recién mencioné la posibilidad de que fuera un fantasma programado por el outlock, pero hay que entender que sea o no sea, está usando un programa de seguridad con protocolos que nunca había visto. No estoy diciendo que sea algo nuevo, tal vez es simplemente outlock, como ya he dicho, con un encriptador típico, son las secuencias de seguridad las que son distintas, complejas. He intentado descorchar varias, pero lo único que he conseguido, hasta ahora, es confundirme más. Artie me contó que incluso había tratado de meterle un torpedo para rastrear al emisor y nada.
-Te acuerdas que te conté-, insistió Artie.
-Si-, para que se quedara tranquilo, aunque en verdad me acordaba perfectamente cuando me lo dijo.
-Pero hasta ahora hemos tratado sólo con la dirección y hay posibilidades, muy altas, que el algoritmo de seguridad este escondido en el contenido del mensaje. Supongo que no te has fijado, porque en realidad nadie se fija, pero no pierdo nada con preguntar. ¿No has notado alguna palabra que se repita mucho en los mensajes?
-Mil-, contesté.
-Claro-, me dijo ella, terminando su cheesecake.
-No quise ser pesado-, agregué.
-Ser obvio no es ser pesado. ¿Sobre los nicknames que usa, me puede contar algo?
-Son nombres de villanos de libros, películas e historietas. A Colin le gustaban mucho los comics, eso es casi una obviedad, supongo que tu, que ambos conocen bien su historia… y siempre prefirio los villanos sobre los héroes. No sé que mas puedo decirte-, los miré.
-Es raro, pero también los he revisado, al menos los que me mostró Artie. Y se de estas cosas. Tu conociste más a Colin y sabes más de sus gustos, pero yo no veo que sean villanos los que usa como alías. Veo más personajes amorales, antihéroes, obsesivos. O sea, yo no diría que el Capitán Ahab es un villano. Tampoco que Lex Luthor o el Dr. Doom. El primer correo, fue firmado por Nemo, ¿me equivoco?
Me miró, nos miró.
-Es correcto-, le respondí.
-O sea, si uno lee a Verne, “Veinte Mil leguas de Viaje Submarino” o “La Isla Misteriosa”, puede concluir muchas cosas acerca del capitán del Nautilus, menos que es el malo de la historia. Todo loo contrario, es casi el héroe, o al menos el personaje más importante.
-Puede ser-, respondí.
-Chino-, expulsó Artie.
-De hecho es bien significativo que el primer nick que usara fuera Nemo. Mal que mal significa nadie en latin o griego, no estoy muy segura.
-Yo tampoco-, si estaba por decirlo menos, sorprendido con el personaje que tenía sentada frente a mi, mirándome con cara de ardilla. Necesitaba llamar a Artie para preguntarle más datos, de partida de donde la había sacado.
-Hay que revisar todas las opciones, Buchman. Me gusta llamarte así. Es buen apellido, literario, judio, no sé. En fin, como te decía, revisar todas las opciones. Que sea una broma de admiradores de la obra de Campbell, que a todos nos consta, hay muchos por todas partes. Que alguien cercano este metido, puede ser casualidad, pero igual es sospechoso que hayan muerto dos cercanos a Campbell en tan poco tiempo. O incluso que estemos ante una conspiración gubernamental o de algun gran estamento. Colin Campbell es una figura popular que rompe la estabilidad de muchas cosas. Y después de los de las bombas, estamos hablando de alguien que entr{o una serie de artefactos explosivos Libios…
-Colombianos.
-Creia que era Libios.
-Se dijo, pero eran contactos Colombianos.
-Como fuera, Libios y Colombianos es lo mismo en el contexto de lo que le estoy diciendo, que es el hecho de que alguien con grandes recursos económicos ingresara al país bombas de gran poder destructor y nadie se diera cuenta. Con todo debe haber muchos que en estos nueve, diez años han de tener el nombre de Colin Campbell metido entre ceja y ceja. Y las instituciones de gobierno son las mas peligrosas de todas. En los últimos treinta años se han pasado hablando de que le tengamos miedo a los hackers como grandes enemigos de las grandes cadenas de información, cuando en realidad a quienes hay que temerle es a los gobiernos…
En realidad no entendía que había querido decirme, supuse que era algo así como un discurso de hacker, de promoción de las bondades de su oficio, improvisada autobiografía, todas las anteriores.
-Entonces estamos-, me dijo.
-Si, estamos, hay algo más sí que quiero pedirte…
Ambos me miraron. Abrí mi celular y presioné la opción de envió de archivo. Le pedí que me diera acceso y apenas me lo dio le envié una lista con nueve contactos de mi archivo de direcciones.
-Quieto saber si alguno de ellos también ha recibido mensajes de Colin.
Miró la lista, me regresó una linda sonrisa y después archivo los nombres de cada uno de los integrantes de la Sociedad de Extraordinarios Santiaguinos, menos Colin, Edison Landeros y Gastón Descalzo.

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