FORTEGAVERSO: CHILE EN EL SIGLO XX (1 PARTE)

domingo, febrero 01, 2009

CHILE EN EL SIGLO XX (1 PARTE)



¿Watchmen o la Edad de Oro, en Chile? ¿Por qué no? Hace tres años (mayo 2005) en el libro Años Luz publiqué un relato, en formato reportaje, titulado Máscara Urbanas. Una ucronía periodística que revisaba la historia de un Chile en un siglo XX plagado de superhéroes. El cuento fue originalmente un boceto de novela llamado Disfrazados, publicado en 1999 por Ediciones DIBAM y que basicamente era... un homenaje a la obra maestra de Alan Moore pero en nuestro país. Disfrazados/Máscaras Urbanas tomó definitivamente la forma de Chile en el Siglo XX, una "nouvelle" escrita en formato ensayo histórico que forma parte de Historia Chilena Contemporánea, una recopilación de relatos -mayoritariamente ucrónicos- que tengo armada desde hace un tiempo. En Fortegaverso voy a publicar por entregas la primeras 25 páginas de Chile en el siglo XX, titulada La Edad de Oro.

CHILE EN EL SIGLO XX

Prólogo

LA HISTORIA CHILENA DEL SIGLO XX está llena de contradicciones, más que la de cualquier otra nación de América Latina. En este sentido, no es casual, que tanto el inicio como el final de la centuria pasada se nos aparezcan enmarcados por procesos dramáticos muy similares. La continuidad política de Chile comenzó el año 1900 recuperándose de una guerra civil y terminó el 2000 en similares circunstancias, con gobiernos de transición democrática y una fuerte presencia de quienes tiraron las riendas del país tras los sucesos de 1973, por todos ampliamente conocidos. Así, como un paréntesis de cien años, nuestro siglo XX emerge y se extiende poblado y plagado de personajes y eventos paradigmáticos que ayudaron a dar forma a una nación joven, ensartada en el mismísimo fin del mundo, rodeada de vecinos inestables y de pie en una posición ingrata –y también estratégica– en un mundo repartido en dos polos.
Chile no participó ni de las dos guerras mundiales, ni mucho menos fue un peón activo en la fría dualidad que a partir de 1945 separó al mundo entre aliados de Estados Unidos y amigos de la desaparecida Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. De hecho, por más que muchos quieran ver al gobierno de Salvador Allende como un hito comparable a la revolución cubana, los autores de este ensayo creemos que no deben confundirse las cosas. Nuestra nación, por su naturaleza y formación moral; religiosa e histórica, jamás estuvo cerca de convertirse en una nueva Cuba.
Todo lo contrario.
A más de cuarenta años del golpe militar de 1973, cada vez es más claro que la Unidad Popular no fue el proceso revolucionario que muchos historiadores han apuntado, sino un mero ensayo de una nueva forma de democracia: una que intentó llevar a la práctica las ideas sociales y gubernamentales de los partidos de izquierda de la época, mismos que debieron soportar dieciséis años de persecución política, para posteriormente evolucionar hasta convertirse en alternativas prácticas de gobierno, tal cual ha venido sucediendo desde la victoria del NO, aquel 5 de octubre de 1988.
Con lo anterior claro, creemos es el momento de alumbrar que el propósito de los autores de Chile en el siglo XX –primer volumen de la serie Historia Chilena de los Siglos XX y XXI– está muy lejos de querer revisar nuestros últimos 110 años desde una perspectiva política y social, visiones que creemos han sido manoseadas hasta el abuso por nuestros colegas, sino (por extraño que parezca) limitarnos a contar una buena historia con la historia. Con la anterior moral, y buscando un ítem bajo el cual realizar este viaje, nos encontramos con la peculiar historia de los superhéroes chilenos, esos extraños personajes que surgieron en los barrios santiaguinos a principios de la década de los 40 y que tuvieron una más que clave participación en los procesos políticos nacionales a partir de 1962. Nos resultó, por decir lo menos, extraño, que ningún libro similar a éste, aparecido a partir de 1988 a la fecha, no hubiese hecho hincapié en este episodio y estos protagonistas de nuestra historia. Ridículos, psicópatas, insignificantes, instrumentales, como quiera definírseles, lo concreto es que nuestro siglo XX estuvo decorado por una serie de individuos, vestidos con disfraces de colores, que se creyeron el cuento de servir al prójimo y ayudar a construir un mundo mejor.
A un par de décadas de la desaparición de la última de nuestras capas urbanas, la única certeza que al respecto podemos tener, es que ellas nunca cumplieron con su propósito. Sí, es verdad, concretaron sus sueños y pintaron un capítulo grandioso en la continuidad de nuestra patria, pero ello es muy distinto a decir que marcaron un antes y un después en el desarrollo de Chile como país. Nuestros superhéroes, al contrario que los del primer mundo (recordemos lo del 2001) fueron una anécdota más, pero indudablemente una de las más entretenidas y útiles a la hora de redactar un marco de cómo ocurrieron las cosas en nuestra nación durante la pasada centuria. En este sentido, y recalcando la idea previa, el ensayo que tiene usted en sus manos no pretende justificarlos ni adjudicarles un papel heroico que no tienen, en absoluto, sino, como ya hemos repetido, usarlos a modo de protagonistas y testigos de nuestra historia.
Los autores de este texto agradecemos a nuestras familias y profesores por el apoyo dado en la concreción del mismo. También a la editorial Dobleverso, quienes creyeron que nuestra relectura de la historia era suficientemente valiosa (atractiva y por qué no decirlo, comercial) como para incluir este volumen en la colección. Al Archivo de la Biblioteca Nacional y a los departamentos de documentación de los diarios La Tercera y El Mercurio; revistas Paréntesis y Rolling Stone–Chile y canales 7, Televisión Nacional de Chile y 13, Corporación de Televisión de la Universidad Católica de Chile. Tampoco podemos dejar fuera a los Institutos de Historia de las Universidades de Chile y Pontificia Universidad Católica de Chile, mismo paréntesis que extendemos a las Escuelas de Periodismo de la UC y la Universidad Alberto Hurtado.
Finalmente, seríamos injustos en dejar fuera de estos agradecimientos a Máximo Metrópolis, el último superhéroe chileno, quien no sólo tuvo la gentileza de presentar este libro, sino en facilitarnos toda su ayuda en la recopilación de cada pedazo de la historia patria, desde que en junio de 1941, un sujeto, que se hacía llamar El Sereno, comenzó a patrullar nuestras calles. Gracias totales.

Los Autores
Santiago. Septiembre, 2013

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2 Comentarios:

A la/s 9:14 a. m., Blogger Raul Pinto dijo...

Este comentario ha sido eliminado por el autor.

 
A la/s 9:15 a. m., Blogger RP dijo...

Esto está buenísimo. Espero las siguientes entregas. Podría ser un buen film, como un documental apócrifo con look de comic. Salut!

 

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