FORTEGAVERSO: EL SIMBOLO PERDIDO A LA CHILENA... TERMINEN LA HISTORIA

jueves, septiembre 17, 2009

EL SIMBOLO PERDIDO A LA CHILENA... TERMINEN LA HISTORIA


Esto es un juego, una idea surgida ayer tras el último podcast de DEFDM. La trama de la última novela de Dan Brown no es tan complicada y juega con los mismos elementos que las anteriores. En Chile tenemos nuestro propio complot masónico. Aquí hay un plot, un primer acto y el resto queda abierto. El final, la acción es de ustedes. Repito: esto es un juego y también un experimento de novela abierta, ¿quien es el primero en terminar la historia? ¿Quien se atreve a tirar la primera piedra?

EL SIMBOLO DE LAUTARO

Roberto Lagos es un profesor de historia del instituto de Historia de la Católica. Cuarentón guapo, atlético, ex seleccionado de algún deporte. Lleva años trabajando en una tesis definitiva sobre la masonería en la historia de Chile, trabajo por el cual ha ganado como veinte becas estatales. Cerca de medianoche recibe un llamado de Antón Soublette, su mentor y profesor amigo, quien lo necesita ver ahora ya afueras del Campus Oriente, que tiene algo que entregarle. Lagos va. Pero descubre el cadáver del viejo profesor, al cual se le han cortado las manos. Como en una trampa bien orquestada es rodeado por agentes del PDI que lo acusan de ser el principal sospechoso del crimen. Se viene un escándalo académico de proporciones. Lagos es trasladado a la brigada de homicidios de calle Condell, donde es interrogado por una joven, hermosa e inteligente fiscal llamada Lucía. Tras la charla, Lucía insiste en que Lagos debe ser trasladado de inmediato a una sala de reclusión más segura en el Centro de Justicia, que ella en persona se va a hacer cargo del transporte. Minutos después abordan un vehículo institucional: ella, Lagos y dos policías. A la salida de la brigada de homicidios la prensa esta expectante y quieren una exclusiva. Tras eludir a los periodistas el auto toma por Matta hacia el gigantesco edificio de las cortes públicas. Entonces Lucía agarra un arma, apunta a los conductores/detectives y les pide amablemente que bajen del auto. Les quita los celulares, radio y armas. Luego libera a Lagos, toma las llaves del auto y se pierde hacia el centro de Santiago. Pocas cuadras después abandona el vehículo y toman un taxi. Le indica al conductor que la lleve a Bellavista, a la Escuela de Derecho de la Chile. Lagos no entiende nada. Lucía le dice que confíe en ella, que todo fue una trampa para inculparlo y sacarlo de escena, que hay gente poderosa que le tiene miedo a lo que está a punto de descubrir.
–¿Descubrir qué?
–Profesor Lagos usted se involucró en asuntos que no es bueno sacar a la luz.
–¿Y usted quien es, fiscal?
–Alguien que entiende que hay intereses más importantes que los de la Policía de Investigaciones. Y si, profesor Lagos, estamos en un lío gigantesco y nos quedan 24 horas para demostrar que usted es inocente y que yo tengo pruebas de su inocencia.
–Y si no lo logramos.
–Pues usted y yo, señor Lagos, tenemos una cita con la carcel.
–Aún no me responde que papel juega en esto.
–Soublette era mi padrastro, se casó con mi madre cuando yo era niña, fue lo más cercano que tenía a un padre. Se lo debía.
El profesor y la fiscal llegan a la Escuela de Derecho de la Chile. La chica conoce a Galilea, un profesor de derecho que está trabajando hasta tarde y quien lleva horas esperándolos. Tras los saludos iniciales, donde se revela que conoce de tiempo a la joven fiscal (ella lo trata de profesor), éste los conduce a una cámara secreta ubicada en los subterráneos de la Escuela de Derecho, donde hay una biblioteca y una enorme mesa redonda. La cámara entera es circular.
–¿Qué es este lugar?
–Aquí, señor Lagos –responde Galilea– funcionó por años la verdadera gran Logia de Chile, el edificio que tenemos en el centro es sólo la fachada pública.
–Masones.
–Algo más, profesor Lagos. Caballeros Racionales, tal vez usted nos conozca por nuestro otro nombre.
–Logia Lautarina.
Galilea le revela a Lagos que están en guerra, que hay fuerzas en conflicto por apoderarse del legado final de O´Higgins, un documento que tiene las claves de algo vital para el destino de Chile. La Logia lo ha custodiado por años, pero ya han sido debilitados, Soublette, el último maestro.
–Tu padrastro era…
–Lo supe hace dos días –contesta Lucía
Soublette fue asesinado cuando intentó hacer público este asunto a través de Lagos, sin que este lo supiera. El maestro pensaba que si el documento (o tesoro o lo que sea) era revelado a la opinión pública, el éxito de la misión de la Logia Lautarina estaría asegurados.
–¿Y dónde está ese secreto?
–Debajo de la patrona de Santiago.
–Bajo la virgen del cerro.
–No –sonrió Galilea– todos creen lo mismo. Hablamos de la verdadera patrona, una imagen de la Virgen del Carmen de 120 metros de alto, construida en bloques sólidos y levantada sobre el sitio de la última batalla.
–El templo votivo de Maipú.
–Exacto.
–Aun no entiendo el problema.
–Nuestros enemigos lo encontraron señor Lagos e intentaron robarlo, cuando Soublette lo supo lo cambió de lugar. Antes de morir le iba a entregar a usted, confiaba en usted, el sitio del nuevo escondite.
–¿Y quienes son estos supuestos enemigos?
–Usted no lo creería señor Lagos.
A la mima hora, en el oriente de Santiago, un millonario de origen escocés, propietario de una de las empresas de comunicación más importantes de Chile recibió una llamada que no esperaba oír.
Roberto Lagos y la hijastra de Soublette escaparon.
Tras colgar el teléfono, marcó otro.
En la Escuela Militar, alguien contestó...

Esto queda abierto, terminen ustedes la historia.


Etiquetas: , , ,

2 Comentarios:

A la/s 5:09 p.m., Blogger Gonzalo Martinez dijo...

:D
Está bueno.
Dato: La escuela de Derecho y el Templo Votivo de Maipú (con forma de virgen del carmen) fueron diseñados por el mismo arquitecto: Juan Martínez Gutiérrez. Ah! Y la Escuela Militar también :)
Y la Escuela de Medicina.
Y el pabellón de Sevilla.
Y hay un diseño de un Altar de la Patria (o algo por el estilo) que no llegó a concretarse.

 
A la/s 11:43 a.m., Anonymous Anónimo dijo...

Bajo el punto más alto de la enorme bóveda, Roberto sostiene que se entregará: Si lo que dicen es cierto es demasiado arriesgado y prefiere defenderse en tribunales. Galilea le explica que los enemigos de la Logia están en todas partes y que moverían sus hilos hasta encarcelarlo o matarlo.
- ¿Usted no cree en la justicia, Profesor Galilea?
- Si creyera que la justicia existe, no sería abogado señor Lagos.
Roberto hace ademán de salir cuando se escuchan sirenas desde el exterior y se detiene.
En el frontis de la Escuela de Derecho, varios vehículos policiales repletos de carabineros se estacionan y, coordinados como uno solo, bajan desenfundando sus armas mientras los hombres del escuadrón anti bombas se ponen sus trajes y máscaras. Desde la ventanilla de una patrulla cae un lucky strike sin filtro, la puerta se abre y un zapato reluciente y negro aplasta la colilla: Es el cincuentón General Narvaes, que toma su megáfono y se dirige hacia la escuela mientras se pone otro lucky entre los labios.
Roberto, Lucía y Galilea escuchan como Narvaes pide que evacuen el edificio porque hay una amenaza de bomba. Roberto está por salir cuando Lucía le tapa el paso y le apunta a la cabeza: Si da un paso más será el último. Roberto no entiende nada y Galilea asegura que es una trampa: si sale lo atraparán. Lucía agrega que la muerte de su padastro será en vano. Roberto, sin creerlo, pregunta qué pasa si hay una bomba de verdad.
En los pasillos de la escuela, varios guardias, conserjes y algunos funcionarios salen asistidos por los carabineros cruzándose con varios policías de escuadrón antimbombas premunidos de trajes y máscaras. Uno de ellos, mirando un mapa, le indica una oficina a otro y ambos entran. Ahí, uno de los policías inmoviliza por la espalda al otro y le entierra una navaja a través del visor de su máscara. El asesino se quita la máscara y vemos por primera vez al treintón Roque, cuya cicatriz en su grisáceo y muerto ojo derecho no le impide observar el mapa donde vemos un túnel que va desde esa oficina a la bóveda secreta. Roque empuja un enorme escritorio de caoba y, sonriente, ve en el suelo una gran baldosa levemente menos amarillenta que las demás.
En la bóveda, Roberto suda con la pistola de Lucía enfrente y comienza a respirar con dificultad: Tiene asma. Roberto comienza a ahogarse y Lucía, dudosa, lo mira unos instantes y luego se acerca a él. Roberto, muy rápido, toma la pistola y ambos forcejean ante el terror de Galilea, que se esconde bajo la mesa. Un tiro se escapa, pasa sobre la cabeza del asustado Galilea y rebota varias veces en las paredes de la bóveda. De pronto, desde el oscuro cielo de la bóveda cae un saco cerrado y los tres, asombrados, lo observan. Roberto pregunta de dónde vino eso y Galilea, confundido, asegura que no lo sabe. Lucía, rápido, le quita el arma a Roberto y, apuntándolo, se acerca al saco y lo mira atenta.
- Corran.
Lucía corre a la salida seguida de Galilea y Roberto se queda atrás.
- ¿Qué diablos es?
Lucía se devuelve, toma a Roberto por la espalda y lo apunta.
- Dije corran.
Los tres corren. Los espacios entre la arpillera del saco dejan entrever una luz roja parpadeando.
En el exterior, Narvaes se sobresalta al escuchar un enorme estallido y el cigarro se le cae de la boca mientras ve como las columnas de la Escuela de Derecho se desploman y el polvo inunda el lugar.

 

Publicar un comentario

Vínculos a esta publicación:

Crear un vínculo

<< Página Principal