FORTEGAVERSO

lunes, marzo 20, 2006

LA MEJOR PELICULA DE LA TEMPORADA

Otros ya lo dijeron, pero vaya que es cierto... muy cierto. Una pequeña obra maestra que nos hace mirarnos al espejo y sonreír ante ese reflejo que no debería gustarnos. ¿O si?. esto escribí al respecto en Rolling Stone.

Publicado originalmente en RS Chile, marzo 2006

Una Historia Violenta

Hace tres años, el director Tim Burton usó esa delicada joyita suya llamada El Gran Pez para hablarnos acerca del lado desconocido de nuestros seres más cercanos. En aquel caso: los padres. ¿Qué sabemos de nuestros padres?, se nos preguntaba a través del personaje de Ewan McGregor. Sólo lo que nos cuentan para mejorar nuestro mundo, nos respondía el hijo, cubierto por Billy Crudup. Al final, junto a un puñado de buenas canciones de Pearl Jam, lo que mejor nos dejó aquel filme, fue el valor de las grandes mentiras, esas que en el engaño nos cuentan la verdad y nos hacen felices, esas que resguardan lo mejor de todo: las grandes historias.

Ahora Cronenberg nos hace la misma pregunta, pero en lugar del padre el interrogado ahora es la pareja, la persona que tenemos al lado. “¿Sabe realmente quien es su esposo?”, le pregunta en un momento del filme Carl Fogarty (Ed Harris) a Edie Stall (María Bello) y aunque ella contesta que sabe perfectamente quien es, al momento de llegar a casa y llorar en el hombro de Tom (Viggo Mortensen), queda claro que la duda permanece allí, inserta cada vez más dentro. No hay caso, las lágrimas no son de pena ni de temor, sino de incertidumbre. Y he aquí el gran tema de Una Historia Violenta, la incertidumbre.

En el momento en que besamos a alguien, en el instante en que nos comprometemos con alguien marcamos un año cero, escribimos una continuidad basada en el temor de la incertidumbre respecto del pasado de quien camina agarrado de nuestra mano. ¿Qué sabemos realmente sobre lo que hizo antes nuestra compañera o compañero? ¿Revelamos nosotros mismos todos los aspectos de nuestro tiempo pretérito? ¿Tenemos derecho a escarbar en la vida de quien amamos? ¿Tiene nuestro amante derecho a sacudir nuestros muebles? ¿Qué tan sano es abrir estas puertas? Lo cierto es que por mucho que nos cueste aceptarlo vivimos, amamos, dormimos y despertamos con desconocidos, gente de la cual sabemos lo que en el fondo queremos saber. Puede que Edie desconozca cual era la vida de Tom antes de haberla conocida, pero eso no es porque el personaje de Mortensen se lo haya en verdad ocultado, sino porque ella se limitó a averiguar lo que quería saber. La incertidumbre es un juego, el mismo Cronenberg nos lo grafica en un momento de la película en que previo a hacer el amor, Edie se viste de porrista para su marido, “porque no vivimos la adolescencia juntos”. La excusa es simple, lúdica y divertida, parte de la religión no más.

Tom Stall (Mortensen) es un tranquilo hombre de familia. Vive junto a su linda esposa, Edie (Bello), y sus dos hijos en una agradable localidad en algún lugar de Estados Unidos. Es dueño de un café restaurante y su máxima preocupación después de sus seres amados, es reparar una vieja camioneta GMC Sierra y llevarse bien con los vecinos. Pero un día, un par de matones asaltan su negocio y amenazan con matar a sus empleados y clientes. Para sorpresa de todos, el tranquilo y hasta impávido Tom reacciona con inusitada violencia y él solo desarma a los asaltantes y los destroza a tiros. De un momento a otro se convierte en héroe local, la celebridad de la semana, el vecino favorito. Pero no todo resulta tal cual se esperaba, su hijo mayor, Jack (Ashton Holmes) comienza a tener problemas en el colegio y Carl Fogarthy (Ed Harris) un mafioso tuerto aparece en el pueblo asegurando que Tom Stall es (o fue) en realidad un despiadado matón, hermano de Riche Cusak (William Hurt)l capo de Filadelfia.

Una Historia Violenta es una pequeña obra de arte que en menos de hora y media nos demuestra de qué están hechas las grandes películas, de cuentos simples que terminan siendo más enormes que la vida. Cronenberg, autor de la mejor fábula acerca del miedo al poder (Scanner), del mejor relato acerca del fanatismo de los videojuegos (EXistenZ), del mejor retrato de la parodia interna de los años ochenta (La Mosca) pone ahora en carpeta el mejor acercamiento a la forma de la vida en pareja y familia del presente siglo, una película plagada de detalles perfectos y actuaciones que sobrecogen. Viggo Mortensen asesina con una sola mirada la posibilidad de haberse encasillado como el Aragorn de El Señor de los Anillos. El actor gringo-argentino demuestra aquí que no sólo sirve para papeles de heroísmo estatuario, sino que el rol de tipo común y corriente termina quedándole mucho mejor. Ojo con la música de Howard Shore, quien al igual que Mortensen abandona el monumentalismo de Los Anillos para regalarnos una perfecta pieza intima de música de cámara. Un punto extra es la introducción de la historia, cuando Cronenberg usa y abusa de la historia de dos matones para liberar ese instinto gore que alguna vez lo hizo famoso y también grande.

Cinco estrellas y aplausos de pie, para una película simplemente perfecta. El mejor estreno de los últimos doce meses.

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