FORTEGAVERSO: ¿QUE PASO CON ELLOS?

jueves, mayo 10, 2007

¿QUE PASO CON ELLOS?


Artículo publicado el viernes 19 de noviembre de 1999, en Zona de Contacto.


ESCRITORES SPLATTER

LETRAS VISCOSAS


Después de Stephen King, Dean Koontz y Clive Barker, revisamos lo más jot del horror literario. Las opciones más vanguardistas y la oferta latinoamericana



Richard Laymon es tan prolífico como Stephen King, pero con la mitad de la fama. Explora, como Clive Barker, lo más asqueroso y terrible del horror. Demonios mezclados con asesinos seriales, libros prohibidos y prostitutas con señales mesiánicas dan vueltas por la obra de este narrador que desde 1981 ha firmado veinte libros. Su última publicación es Body rides.

Christa Faust es la versión oscura y violenta de Ann Rice (Entrevista con un vampiro), una chica de 27 años que se viste como Morticia Addams y predica el horror extremo desde una mirada feminista, pues según ella el miedo sólo puede expresarse siendo mujer. Es como si Pía Barros escribiera de demonios y violadores biomecánicos. Más que de horror, Christa Faust define su estilo como dark fiction. Todavía sin título propio, sus relatos han sido antologados por editores independientes como Pandora Station.

Del James tiene 25 años y un aspecto de recién salido de un ritual satánico. El mismo se autodenomina el Lucio Fulci de las letras norteamericanas. Despreciando el horror comercial de Stephen King, los temas que aparecen en su corta carrera literaria son básicamente asesinatos seriales, infidelidad, satanismo, necrofilia, drogas fuertes, locura y el lado más oscuro de la naturaleza humana. Acaba de autoeditar una colección de relatos titulada The language of fear.

Tannarive Due comenzó a escribir profesionalmente a los 19 años (hoy tiene 27) y es discípula del Stephen King clásico y del Clive Barker de Hellraiser, aunque esta chica de color usa lo más cotidiano para inventar horrores. Desde madres que son poseídas por Jack el Destripador hasta ridículas moledoras de carne con vida propia. Su último libro ha editado dos se llama The soul to keep

John Shirley es el William Gibson del splatter narrativo, un tipo que tuvo la brillante idea de mezclar el ciberpunk con el horror gótico y el gore, concibiendo asesinatos y masacres en la realidad virtual y piratas cibernéticos que también son asesinos seriales. Lo suyo consiste básicamente en asustar con alta tecnología y su novela más reciente, Sillicon embrace, lo deja más que claro con su temática sobre vampiros enchufados a la red.

Michael Marano es el nombre más nuevo del horror narrativo. Tiene 25 años y en su primer libro, Dawn song (ganador del premio Bram Stoker a la mejor novela inédita del 98), trabaja fundamentalmente con la sangre como sinónimo de muerte y vida y de cómo el rito de beberla cambia para siempre la vida de una preciosa quinceañera en un pequeño pueblo norteamericano.

Caitlin R. Kiernan es sexo, violencia, sensualidad y carne. Con ese cuarteto de ingredientes, esta escritora de 29 años viene explotando en sus libros los miedos y horrores feministas. Tras darse vueltas por sellos especializados en erotismo como Pandora Station, acaba de publicar su primer novela, Silk, a través de la editorial Roc Publishing.

Charles Jacon se solaza con los bomberos caníbales y los niños poseídos por entidades diabólicas que abundan en The simbiotic fascination, primera novela de este veinteañero neoyorkino, publicada por Necro Publications tras resultar finalista en el premio Bram Stoker del año pasado.

Alfonso Suárez Romero encarna la arremetida mexicana. Ganador de la primera versión del premio de literatura fantástica instaurado por la editorial Vid en 1997, Suarez es autor de Larvas, una oscura historia de canibalismo y necrofagia ambientada en las cloacas de Ciudad de México.

Hector Chavarría combina esoterismo nazi, sacrificios mayas y dioses aztecas en un sanguinolento cóctel antropofágico-cultural llamado El mito del espejo negro, novela finalista del premio Vid en su edición de 1998.

José Luis Zárate:el vampirismo desde una perspectiva urbana y erótica, es como si Drácula fuera parte de la pandilla de Alex en La naranja mecánica. Esa es la clave que funciona dentro de La ruta del hielo y la sal, con la que este escritor de 29 años de Monterrey ganó el pemio Vid en 1998.

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