FORTEGAVERSO: ESCENA CORTADA

viernes, julio 06, 2007

ESCENA CORTADA


"Entonces el cielo se cubría de inmensas bandadas de choroyes y cachañas que desfilaban días enteros bajo la azulidad infinita de los cielos de la Frontera. En esos días la tierra daba el triple de lo que le pedían"
Luis Durand
Frontera.


EXTERIOR - CASA TAMM - DIA
La Casa Tamm es una vieja mansión de fines del siglo XIX. Arquitectura típica de colono alemán del sur de Chile: dos pisos, madera, pasadizo al frente, etc. Está abandonada. Sus grandes ventanales y ostentoso pórtico aparecen rodeados de lo que alguna vez fue un hermoso jardín. Da miedo. Parece la imagen clásica de un palacete embrujado. Se ve y se siente abandonada, con vidrios rotos, oxidada en sus metales, podrida en sus maderas. Hay liquen, humedad y miedo. Muchas historias han corrido por esa casa.

Es invierno, está mojado y nublado en Victoria (ciudad sureña donde sucede la historia). Estamos viendo la Casa Tamm en primera persona. Nos acercamos a ella. Lentamente, con cuidado, para verla cada vez con más detalles.

Entonces escuchamos en off la voz de un niño de 12 años. Es MANUEL, MANOLO NIÑO, para sus amigos. Relata todo de un modo teatral, infantilmente exagerado.

MANOLO NIÑO (EN OFF)
Todas las noches el viejo pedía que sirvieran dos platos en la mesa, uno para él y otro para alguien que nadie más podía ver

La cámara sigue mostrándonos el exterior de la casa

MANOLO NIÑO (EN OFF)
Erwin Tamm lo llamaba "mi socio". A quien le debía toda su riqueza.

CUT TO

EXTERIOR - CASA TAMM - DIA
Cambia el plano. Ahora la mirada es desde el punto de vista de la casa hacia la calle. Junto a los oxidados fierros de la verja, tres niños miran. Tienen 12 años, visten de uniforme colegial y se ven muy abrigados.

Es invierno. Está lluvioso. Sobre sus ropas, los niños, llevan gruesas parcas. Estas -las parcas- se aprecian mojadas, igual que las mochilas que caen de sus hombros. Ven la gran casa con una mezcla entre curiosidad, temor e incluso admiración. Deben ser cerca de las tres de la tarde, la hora de salida de clases de un día cualquiera.

El niño que hablaba en off era MANOLO, el más bajo de los tres, quien usa lentes y está un poco pasado de peso. Está agarrado de la reja, fascinado con lo que acaba de relatarnos. Detrás vemos a HUGO NIÑO, el más flaco del grupo, tiene espinillas en la cara. El tercero es JUAN JOSE, JUANJO NIÑO. Este último es el ganador del trío. Se ve que para él están preparadas las mejores cosas, es el más alto y el con mejor pinta. En un ranking de futuros ganadores, JUANJO -por una cuestión de apariencias- se ubicaría en los primeros puestos. HUGO y MANUEL mucho más atrás.

JUANJO NIÑO
¿El socio era el diablo?

MANOLO NIÑO
¿Quién otro?

HUGO NIÑO
¿De dónde sacaste eso?

MANOLO NIÑO
Me lo contó mi papá

JUANJO NIÑO
Tu papá está loco

MANOLO lo empuja, pero no lo mueve ni un centímetro.

HUGO NIÑO
Tranquilo

MANOLO NIÑO
Mi papá no está loco.

JUANJO NIÑO
No te enojes

MANOLO NIÑO
No me enojo, pero mi papá no está loco.

Un leve silencio cruza como viento entre los niños. Es como si la casa reaccionara a sus comentarios. La voz de MANOLO vuelve a ser como al comienzo: didáctica, contadora de cuentos.

MANOLO NIÑO
Dicen que el diablo todavía vaga por la casa

HUGO NIÑO
Que no era el viejo

MANOLO NIÑO
Ese es el otro fantasma

JUANJO NIÑO
Hay más de uno?

MANOLO NIÑO
Siempre hay más de uno. .

HUGO lo empuja como diciéndole, córtala mentiroso. Forcejean, pero no en serio. JUANJO se aparta un poco y se encarama en la verja.

JUANJO NIÑO
Tenemos que entrar

Los otros dos lo quedan mirando.


JUANJO NIÑO
Y ver si de verdad hay fantasmas allí adentro

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1 Comentarios:

A la/s 10:54 p. m., Blogger Carito dijo...

Ya, quiero mas...cuando? cuando?..y como va??

 

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