FORTEGAVERSO: LO QUE ELLAS VENDEN

viernes, junio 29, 2007

LO QUE ELLAS VENDEN


Gratuita columna publicada en la edición Junio-Julio de revista MIRA (Movistar)

Que no se tome a mal, lo que sigue no es machismo, ni tampoco feminismo. Existe una curiosa máxima en la narrativa, sostiene que las mujeres son mejores armadoras de historias que creadoras de las mismas. Y esto no es azar, por lo contrario, tiene que ver con el modo en que funciona la mente masculina versus la femenina, mientras los hombres escupen ideas, las mujeres las estructuran. Un hombre inventa un cuento, pero una mujer lo convierte en obra de arte. Por eso hay más editoras que escritoras y más montajistas que directoras o guionistas. La cuestión no tiene que ver con números o capacidades, sino con paradas frente a la vida. Un ejemplo al azar, Thelma Shoonmaker, la dama que ha convertido la obra de un cineasta tan disperso y desordenado como Martin Scorsese en piezas fundamentales del cine de los últimos cuarenta años. El propio director de Los Buenos Muchachos lo ha repetido innumerables veces, él no es ni la mitad de buen director de lo que Thelma lo es de buena montajista. Su premiada, Los Infiltrados, no fue hecha con el ojo de una cámara o las teclas de un procesador de textos, sino bajo la gélida iluminación de la sala de edición de la Shoonmaker. Martin puede haber inventado el cuento, pero fue una canosa y calculadora mujer de 67 años la que le dio la forma final.

Y en la literatura pasa algo similar, sobre todo en la que se entiende como literatura comercial. Esa de escaparates de supermercados, letras doradas y portadas llamativas, la que produce ascos en los talleres literarios, pero que todos consumen como el mejor combo del Burger King. Ahí está el caso de Isabel Allende. A la autora de La Casa de los Espíritus se le ha atacado desde todos los flancos: que no es original, que su prosa esta llena de ripios, que se cuelga de lo que está de moda, etc, etc, pero nadie puede dudar de que la muchacha vende. Y que como pocas autoras (y autores) sabe a la perfección como dar en el gusto del lector compulsivo y consumista. Allende tal vez no sea la gran creadora de mitos y relatos primordiales, pero es una tremenda recreadora del trabajo que otros inventaron. Y en ese estadio, en la lengua hispana, no le gana nadie.

Desde hace un par de años, los ranking de más vendidos están siendo dominados por mujeres. Reformateando estilos y géneros hacia la matemática visión femenina, autoras como Jane Jansen están dando clases de como reventar las listas de ventas, haciendo suyos géneros tradicionalmente tan masculinos como el mal llamado thriller intelectual y la novela de conspiración histórica. Si hace exactos 10 años, J.K.Rowling reinició para las nuevas generaciones, la épica maravillosa que en 1930 firmaron autores como Tolkien y C.S.Lewis, en estos años es Jansen, y sus colegas, quienes mejor cosechan la herencia dejada por El Código da Vinci, libro que nos guste o no, marca un punto nodal en las preferencias masivas de lectura de los últimos años.

Datos duros. Jane Jansen es la autora de La Ecuación Dante, voluminosa novela -recién llegada estanterías locales- que con facilidad debe ser hoy, el mejor libro en su tipo. Rabinos judíos desaparecidos en la 2ª Guerra Mundial, un periodista obsesionado con hechos misteriosos, una fórmula matemática relacionada con el infierno de Dante, nombres de los que nadie habla y un puzzle en que la cábala hebrea puede cambiar el destino de la humanidad. El archipresente Vaticano no está por ninguna parte, pero es reemplazado astutamente por el judaísmo ortodoxo. La señora Jansen no pasará a la historia como una gran escritora, pero su libro ya tiene ganado un lugar como uno de los best seller más inteligentes y entretenidos de la primera década del siglo XXI, porque es frío, calculador, estructurado y no da más de lo que promete, o sea, pura lógica femenina. Kathleen McGowan es otro nombre en esta lista, su libro, La Esperada, es otra vuelta de tuerca sobre el ya eterno tema de la herencia de María Magdalena, el Santo Grial y los secretos de la Iglesia Católica, claro que para darle mejor cocción a la receta, la McGowan ideó toda una campaña de marketing alrededor de su novela, la cual bordea la locura. Mejor productora que narradora, esta norteamericana ha promocionado su texto como una autobiografía disfrazada de ficción, ya que ella sostiene ser la descendiente directa de la Magdala, depositaria de la sangre de Cristo y en sus palabras, literalmente la mujer viva más importante (aunque nadie lo sepa). Y el delirio le ha funcionado, es cosa de revisar las listas de más vendidos en Argentina, España, México y EE UU. Recién editado en Chile, no es aventurado augurar una buena pasada por estos lados.

A Jansen en el thriller intelectual y McGowan en las intrigas religiosas, se suman nombres como Elizabeth Kostova (La Historiadora –libro del año 2006, según los lectores de la revista Que Leer), en el terror y Stephanie Meyer con su exitosa mezcla de vampiros y amor adolescente en Crepúsculo. Tal vez es cierto que ninguna de ellas ha inventado la pólvora, tampoco van a ganar el Nóbel de literatura, pero en las reglas de la literatura comercial están llevando la batuta. Y lo dicen los expertos, el siempre prolífico Stephen King acaba de lanzar La Historia de Linsey, precisamente sobre ese tema, la viuda de un famoso escritor de best seller, revisa los manuscritos inéditos de su difunto esposo y los ordena para crear nuevas historias. El resultado es bastante obvio, se convierte en una versión femenina del propio King. O de los fantasmas de King ante la arremetida de sus nuevas colegas.

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