FORTEGAVERSO

lunes, octubre 17, 2005

LAS CRONICAS DE CURUÑADI

Es un ejercicio entretenido, que llevo haciéndolo cinco meses. uando decidimos traer a Chile la revista BILLIKEN, una de las ideas fue publicar en sus páginas, un relato seriado de fantasía épica, en la línea de Harry Potter. Así nacieron LAS CRONICAS DE... aventuras de dos niños en un mágico territorio emplazado en la Patagonia. Este esun esbozo de loq ue tratan estas aventuras.

Curu (Oscuro) Ñadi (Pantano, Tierras Húmedas) / Curuñadi (Tierras Húmedas y Oscuras). Del Mapudungún.

  • Curuñadi: Nadie sabe si Curuñadi existe en la imaginación de algunos o es un lugar real, escondido en el interior hueco del mundo o en un valle secreto amurallado por los Andes Patagónicos. Es una región sombría y triste, donde el cielo está eternamente cubierto, separado del exterior por cadenas de gigantescas cumbres que pierden sus picos más altos entre las nubes. El valle está poblado de bosques muertos, ríos y lagunas fangosas, también hay un pequeño mar interior. Curuñadi es un sitio moribundo, condenado por una antigua maldición. Las leyendas relatan que es el único y último vestigio de la Tierra Vieja, un continente isla que hace más de 20 mil años se extendía desde lo que hoy es la Patagonia Argentina hacia el poniente del sur chileno, llegando prácticamente al borde Antártico. Pero un cataclismo sepultó la Tierra Vieja en un día y una noche. Ni un sólo vestigio quedó del reino que regía este mundo pasado, salvo el valle perdido de Curuñadi, que –como adelantamos- tal vez ni siquiera exista. Su morfología básica es una larga y angosta extensión de escarpados valles con una anchura máxima de 40 kilómetros y una extensión de norte a sur de casi 800. Viven allí pueblos dispersos, que se hacen llamar los Abandonados, descendientes de un reino que hace muchos años dejó de existir. También los Yékamus, deformes servidores de las fuerzas de la oscuridad, seguidores del culto responsable de la destrucción de la Tierra Vieja y de la maldición que ha ensombrecido el Curuñadi.
  • La Tierra Vieja: Es la Tierra Madre, Wenumapu (Tierra del Cielo) en su nombre original. Para algunos el Edén, para otros el espacio donde Ngen (Dios) y sus Ngenhurnu (Angeles), iniciaron su juego en el mundo. La Tierra Vieja es el lugar donde, según las leyendas más ancestrales, surgieron los Elchenes o Adanes, primeros hombres. La Tierra Vieja era un enorme sub-continente, un poco mayor que Europa, que cubría todo el sur-poniente de lo que hoy es América del Sur, adentrándose por el Océano Pacífico hasta casi alcanzar Nueva Zelanda por el oeste y la Antártica por el sur. En sus dominios surgió una gran y avanzada civilización, que vivió en paz y progreso por casi 10 mil años. Construyeron grandes ciudades y navegaron por el mundo, fundando colonias en Egipto, Mesopotamia, China y otras cunas de la humanidad, donde se mezclaron con los nativos y traspasaron parte de sus celosos avances. Pero el poder corrompe y los Señores de la Tierra Vieja fueron haciéndose ambiciosos y soberbios. Dividieron sus dominios en siete reinos, algunos de los cuales entraron en tratos con poderes de la oscuridad que les enseñaron magia negra y fabricación de armas con el poder del sol. Y la Tierra Vieja fue sumida en guerras que desencadenaron una hecatombe en la que terremotos y explosiones volcánicas descontroladas acabaron hundiendo el continente en un día y una noche. Tal desastre, ocurrido hace unos 12 mil años, quedó grabado en leyendas como el Diluvio Universal y las tierras perdidas de Atlántida, Lemuria y Mu. La Tierra Vieja desapareció de la faz de la Tierra y de sus memorias. Vestigios físicos quedaron desparramados por las islas del Pacífico, desde Chiloé a Rapa Nui, desde la isla Mocha y las Galápagos hasta Australia. Supervivientes, contados con los dedos. Algunos se mezclaron con el resto de los habitantes del planeta y fueron claves en el surgimiento de la actual civilización. Los otros, los menos, los pura sangre, se refugiaron en valles y ciudades perdidas (El Dorado, Tiahuanaco) que no tardaron de desaparecer bajo el velo del mito y la leyenda. Solo la tierra de Curuñadi (que se enlaza con mitos como el de La Ciudad de los Césares) sobrevive, anclada en un tiempo ajeno, dominada por la magia y el horror.
  • Las Crónicas de Curuñadi: Son una serie de relatos que reúnen aventuras ambientadas en el mundo mágico y perdido de Curuñadi. Son historias de fantasía épica, protagonizados por guerreros, magos, brujos, princesas y bestias míticas. Como sucede en este género, hay sobrepoblación de seres como enanos, gigantes, dragones y unicornios. Lo que nos diferenciará es que nuestras versiones de estas criaturas serán encarnaciones “fantásticas” de entidades mágicas presentes en las mitologías chilotas y patagónicas. Nuestros dragones voladores serán Cai Cai y los terrestres Tren Tren. No habrán águilas gigantes, pero si Albatros ancianos y Petreles malignos. Los ogros serán imbunches; los unicornios, camahuetos y los vampiros, Piuchenes. El plan es hacer de toda la iconografía mítica del sur parte de un universo fantástico con personalidad propia, del mismo modo como Tolkien –guardando las distancias- hizo con los panteones de Europa del Norte para crear la Eä del “El Señor de los Anillos”. El lector debe entender que las “Crónicas de Curuñadi” son una basta colección de leyendas que relatan la eterna batalla entre las fuerzas del bien y el mal en este valle perdido, última herencia de la llamada Tierra Vieja. Una de estas crónicas son las aventuras de Daga y el Brujo Azul.Daga y el Brujo AzulSon los protagonistas de “Las Crónicas de Curuñadi” que se escribirán especialmente para “Billiken”. Daga y el Brujo Azul son dos niños de 13 años, destinados a cumplir la ancestral profecía de devolver la luz a Curuñadi (recordar que aparece permanentemente nublada), ya que Daga-aunque no lo sabe y no lo sabrá hasta dentro de un tiempo- será algún día rey de estas tierra, mientras el Brujo Azul se convertirá en su más fiel y poderoso compañero. Aunque también podría ser su más terrible adversario, si es que descubre su verdadero origen. Daga es arquero y espadachín, Brujo Azul es un aprendiz de hechicero inexperto pero poderoso, mucho más de lo que él se imagina. Claro, tienen apenas 13 años y toda la inexperiencia del mundo. Eso, sumado al hecho de que ambos han vivido practicamente toda su vida engañados. Daga es hijo de Liantufe, la última Señora de Curuñadi, heredera de la línea de reyes y reinas perdidas de la Tierra Vieja. Brujo Azul es vástago de Ama Wayra, la Innombrable, poderosa hechicera, maestra de las artes oscura, señora de los Yékamus. Ambas mujeres son en realidad Antirayenes, es decir manifestaciones humanas de poderes de la naturaleza. Hace 15 años, la Innombrable intentó por última vez hacerse con el control del Curuñadi, atacando con sus fuerzas la casa real con el propósito de hacerse del Soñador del Crepúsculo, poderosa gema blanca que en realidad es un huevo de Ngenhurnu (ser celestial, Arcángel). Las dos señoras pelearon por un día y una noche, echándose encima hechizos y encantos. Al final ambas perecieron. Sin cabezas gobernantes, el desorden cayó en Curuñadi, lo que fue aprovechado por los Yékamus para invadir aldeas y pueblos e instaurar una era de terror. Sabiendo que solo los herederos de la Señora y la Innombrable serían capaces de controlar el poder del Soñador del Crepúsculo, los hijos de ambas fueron raptados por Queipul, un viejo mago y llevados al mundo exterior, donde serían entregados en adopción y vivirían una infancia anónima privados de cualquier recuerdo que los atara con Curuñadi. El propósito secreto de Queipul fue además, detener la perenne guerra y desolación en Curuñadi, mal que mal sin herederos reales se terminaría el control de las fuerzas ancestrales en eterna oposición en el valle. La guerra continuaría, era verdad, pero sin fuerzas realmente poderosas que amenazaran la continuidad de Curañadi. Pero ahora, trece años después, el mítico huevo de poder ha desaparecido y sólo los dos herederos poseen la capacidad de encontrarlo y evitar que manos inexpertas lo usen con trágicas consecuencias. Los niños serán llevados de regreso al valle perdido, donde iniciarán una búsqueda que más temprano que tarde los hará encontrarse con su destino, como Señores de Curuñadi, Guardianes de la Herencia de la Tierra Vieja.

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