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martes, mayo 09, 2006

X-MEN... OTROS TIEMPOS
En quince días más se estrena la última parte de la trilogía fìlmica de los Hombres-X. Hace seis años vi la primera y quedé marcando ocupado. Entonces redacte una reseña bastante boba para Sobras. Bueno, eran tiempos bobos, pero también con más guata y corazón.
Publicado en Sobras, en junio del 2000.
Atracciones fatales

"Atracciones fatales" es una de las mejores sagas de los X-Men. Por eso el haber titulado este comentario de esa forma no tiene nada de gratuito. Ya que esta miniserie y la película de Bryan Singer comparten tres elementos claves dentro de la mitología X: Magneto, Wolverine y ser la raja. Así de simple. Así y punto.
X-Men debe ser la película más esperada por los comiqueros del mundo. Incluso más que Batman-5 o que la inminente adaptación de Spider-Man con el "maestro" Tobbey Maguire en el rol del también "maestro" Peter Parker. Es que los X son el cómic más exitoso de todos los tiempos y lejos el título más ingenioso de la industria de los superhéroes. Después de todo la clave de esta colección no está en las batallas interdimensionales o en los villanos sicopáticos , sino en las relaciones interpersonales y en los triángulos amorosos que hacen de X-Men, la teleserie de las historietas, sino relean la saga "Onslaught". De hecho los guionistas del trece podrían sacar buenas ideas de este charquicán superpoderosorepleto de triángulos, pasiones incompletas, reencuentros de padre e hijo y traiciones inesperadas.
Es que en rigor los X-Men no son un cómic de superhéroes, sino una serie de ciencia ficción con una evidente metáfora racistas en la que los mutantes (negros, judíos, homosexuales, latinos, asiáticos) son perseguidos por los humanos normales (blancos). Y esta purga es causada por el miedo, ya que los humanos u Homo Sapiens, saben que algún día serán reemplazados por los muties u Homo Superior. Es una cuestión de ley genética, de evolución. Y en medio de esa lucha hay dos hombres, dos grandes amigos y al mismo tiempo dos encarnizados oponentes: Charles Xavier y Eric "Magneto" Lenscherr. Ambos se desviven por el bien de su raza, el primero a través de una escuela para jovenes dotados en la que enseña a sus X-Men a pelear por la convivencia pacífica entre normales y mutados. El otro, y tal vez más realista, convencido de que la única forma de sobrevivir es dominando a los humanos se ha convertido en un terrorista genético ayudado por una banda de freaks resentidos y asesinos. Al final no se puede decir que en esta historia haya buenos y malos y eso Bryan Singer supo rescatarlo a la perfección.
Con una fotografía casi de cine europeo, el filmparte como una historia oscura que nos muestra la sufrida infancia de Magneto (que de paso justifica su futuro actuar) durante la Segunda Guerra. De ahí saltamos al presente, donde una quinceañera llamada Marie (Anna Paquin) descubre con horror sus poderes. Otro salto y a Washington, donde la exquisita Dra. Jean Grey (Famke Jannsen) debate frente al Congreso contra la segregación racial que sufren los mutantes. Otro corte y en Canadá nos reencontramos con Marie, la que ahora usa el sobrenombre de Rogue, quien conoce a Logan (el notable Hugh Jackman) un tipo rudo que se hace llamar Wolverine y que sufre de amnesia producida al ser objeto de un experimento militar que cubrió sus huesos -incluidas las garras que brotan de sus nudillos- de un metal indestructible llamado adamantium. Estos momentos, más las posteriores secuencias en el Instituto de Xavier levantan la peli hasta hacerla acreedora de casi cinco estrellas.
Singer agarra con una fidelidad pocas veces vista, lo mejor del cómic, como el triángulo Wolverine/Jean Grey/Cyclops o el sufrimiento de Rogue al no poder ser tocada y lo hace atractivo hasta para el que nunca ha agarrado un cómic Marvel. El problema es que después de una hora de pura maravilla, aparece entra una maquinilla idiota inventada por Magneto para hacer mutar a los normales y toda la inteligencia de los diálogos y la oscuridad del guión se van a la mierda. De hecho aquí la cinta sólo se mantiene a flote gracias al humor, los guiños irónicos hacia la historieta (el chiste de los trajes) y sobre todo por las actuaciones donde Wolverine, literalmente , salva la pelea. Un film muy entretenido, fino, bueno, honesto e inteligente, que de no ser por su media hora final sería excelente.
Puntos más fuertes: Sir Ian MacKellan como Magneto y Patrick Stewart como Xavier. Anna Paquin construye una Rogue de antología y Hugh Jackman es la revelación del año con un Wolverine ingenioso, gruñón y sentimental. Famke Jannsen es pura elegancia y Rebbeca Romjinn-Stamos un fetiche de azul que en dos líneas de diálogo se manda notables one-liner. Lo peor, el mocoso insufrible que hace de Cyclops y Halle Berry como una Storm exquisita pero con cero carisma. Lo mismo corre para el patético Sabretooth y para Toad, aunque hay que reconocer que en este rol Ray Park funciona harto mejor que como Darth Maul. Ojo con los cameos comiqueros de Bobby "Iceman" Drake y Kitty "Shadowcat" Pryde como estudiantes del Profesor Xavier y con X-Gadget como la computadora Cerebro o el jet Blackbird que parecen calcados de los comics.
Tres de cinco estrellas, a punto de cuatro.

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