FORTEGAVERSO: SUPERCUMPLEAÑOS FELIZ

viernes, junio 13, 2008

SUPERCUMPLEAÑOS FELIZ


La columna de hoy en el Wiken apareció harto más corta que la original. Avisos comerciales y otras cuestiones por el estilo, suele pasar y es doloroso tanto para autores como para editores. Acá va la versión completa, aunque como siempre se agradecen sus comentarios en los blogs mercuriales, en especial de la fauna ñoña, ya que así logramos abrir más puertas a este tipo de temas en los grandes medios.

Supercumpleaños feliz

Si hace 70 años un par de adolescentes no hubiesen inventado a un personaje vestido de azul con una “S” en el pecho, el estreno fuerte de esta semana: Hulk, jamás habría ocurrido. Si hace 20 años, un veterano “animador” japonés no hubiese llevado al cine Akira, es probable que buena parte del cine comercial actual no existiría, tampoco El Diario de Eva.

El 1 de junio de 1938 la historia de la cultura pop recibió un pelotazo del cual aún no se ha recuperado, en las páginas de Action Comics nacía Superman. Y con el hombre de acero surgió no sólo un nuevo concepto narrativo: el comicbook (antes existían las tiras de historietas), sino también una nueva fauna épica: los superhéroes. 70 años después estos personajes no son sólo se han convertido en el lado más rentable de la industria de la historieta, también financian al cine, inspirando las películas más taquilleras y de rebote han sabido ganarse a la atención crítica, como ha ocurrido con Watchmen, la seminal novela gráfica de Alan Moore o la relectura de Batman que Frank Millar hizo en El Regreso del Señor de la Noche. Y quien opine lo contrario, es que en definitivamente no ha entendido nada de cómo se mueve la industria y la cultura del entretenimiento. Desde Lost a Mala Conducta, el pop hace rato que es puro cómic, puro Superman.
Es probable que sin Superman, el estreno fuerte de esta semana (Hulk: El Hombre Increíble) nunca habría sido filmado. Tampoco la pasada Iron Man o la próxima de Batman. Y es más, es probable que sin Superman no tendrían razón los miles de sitios web como Dark Horizon, AICN o los locales Nerdorama o Daily Planet que viven en la red por y para las novedades del cine freak, mismo que se nutre día a día de estos personajes de colores. Es cosa de sumar, de los 10 proyectos fílmicos y televisivos más anticipados, 8 tienen que ver con la industria del cómic. Y aún más, es probable que sin Superman este columnista ni siquiera estaría escribiendo en esta revista, Buena parte de mi cultura cinematográfica, televisiva e incluso literaria se la debo al kriptoniano y a sus descendientes. Perdonen lo personal, pero a veces vale.
El encantó de los superhéroes no radica en querer ser como ellos, como sucede con otros personajes masivos, sino en un culto derechamente religioso. En un mundo que se mueve a una velocidad demasiado alta, ellos se han convertido en una suerte de ángeles de la guardia pop, que nos cuidan de los demonios y del mal con sus capas y antifaces. Ok, no es tan así, pero si hay algo superior en que creer, yo apuesto por el último hijo de Kripton. Ya lo dijo Homero Simpson, “si estás allá arriba, ayúdame Superman”. O la novela gráfica Kingdom Come, el apocalipsis según el pintor Alex Ross, donde la segunda venida no s precisamente de Jesús, sino la de un tipo musculoso vestido con pijama azul y calzoncillos rojos.
Pero si Superman cambió el sentido de la cultura pop, Akira cambió el modo en que se ha hecho el cine de acción en los últimos 20 años. Punto nodal temático y estético, la obra seminal de Katsuhiro Otomo puso en 1988 al cyberpunk como tema y cacheteó a occidente con un golpe de animé y manga que a terminado convertido en un fenómeno social. Sin Akira es claro que una idea como Matrix jamás habría sido aprobada o siquiera ideada. Sin Akira, Dragonball Z no habría desembarcado en occidente desatando la segunda oleada del animé (la primera fue en los 60 y 70) de la cual hoy no sólo se nutren tres cuartos de la programación de Cartoon Network sino buena parte de la nueva generación de animadores gringos. No es gratis que la reciente encarnación animada de Star Wars, titulada Guerras Clónicas sea sospechosamente japonesa. O que términos como Pokemon y Digimon se hayan convertido en sinónimo de nuevas tribus urbanas. El mundo futurista de Akira ya anticipaba la división tribal de la juventud, es cosa de ver El Diario de Eva para comprobarlo. Perdón, pero si eso no es buena ciencia ficción, ni idea que pueda serlo. A veces 20 años son nada, 70 tampoco.

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