FORTEGAVERSO: 20 AÑOS DE AKIRA (2 DE 5)

jueves, octubre 30, 2008

20 AÑOS DE AKIRA (2 DE 5)


Primera parte

...Matrix con La Naranja Mecánica, un cóctel de metahumanos, pandilleros, extrema violencia, futurismo y ultra tecnología para la película de animación más cara de la historia. Tanto que obligó al ministerio de cultura nipón a crear el “Comité Akira” con el objeto de buscar financiamiento para finalizar la obra de Katsuhiro Otomo, un animé que nació destinado a cambiar la historia del género para siempre. Y vaya que lo logró. A veinte años de su lanzamiento, todo lo que Japón ha hecho en el género de allí en adelante se le debe, tanto en moral como en estética, a Akira.

EL ANTES Y EL DESPUES

Akira es el Blade Runner del animé”, define el escritor Jorge Baradit (Ygdrasil), “una pieza definitiva con aroma inmortal. El momento en que la animación japonesa le hizo jaque mate a la animación occidental, un golpe del que los caucásicos NUNCA nos hemos podido recuperar”
“A pesar de que el antagonista es militar, estamos ante una película muy fascista, lo que es un riesgo argumental y moral por donde se le mire”, continúa Baradit. “La lectura es que los débiles siempre serán débiles (Tetsuo) y solo los que nacen fuertes están destinados a convertirse héroes (Kaneda). Que si los débiles acceden al poder se transforman en monstruos, y que los realmente fuertes, los héroes, tienen su propio código de honor fuera de lo establecido. Siempre me ha llamado la atención lo similares que son esas figuras a los westerns, pero bueno Akira, perfectamente puede ser abordado como un western. ¿un sushi western tal vez?”.
“Akira previó los temas de la ciencia ficción de los 90”, continúa el autor de Ygdrasil, novela que confiesa le debe mucha a la obra de Otomo. “X-Files, por ejemplo, al plantearse como un lugar donde se interpenetraron todas las temáticas de lo fantástico por primera vez de modo masivo, casi como una declaración de principios: la ciencia ficción dura, la conspiranoia, el cyberpunk, los monstruos fantásticos, la paranormalidad desatada, la surrealidad, la alucinación psicodélica, las dimensiones astrales. Pero aquí y ahora, en la ciudad, el aterrizaje del madness en el mundo real”.
Tenemos la suerte de ser parte de una generación educada con animación japonesa. Al contrario que Estados Unidos y que Europa, donde el boom del animé se desató precisamente después de Akira, en Chile (y Latinoamérica en general) tuvimos el privilegio de contar con niñeras como Heidi, Marco, Capitán Harlock, Mazinger Z y Fuerza G. Y lo de suerte no es antojadizo, el material animado japonés de los 70 y 80 era mucho más interesante –y mas barato de importar- que el europeo o el norteamericano. Recordemos que en los 80, Disney estaba intentando levantar cabeza (tras sonados fracasos como El Caldero Mágico) y los dibujos animados occidentales solían ser derechamente infantiles. El colorido, las historias, e incluso lo simplista de la animación ayudaron al animé a tener un hueco en nuestras pantallas y en nuestro disco duro común.
Sin embargo, por mucho cariño que le tengamos a los “monos japoneses” que nos sirvieron de educación preescolar alternativa, entre estos y Akira hay (y ha habido) una enorme distancia. Hasta 1988 el manga y el animé eran una expresión artística exquisita que demostraba lo maduro con que Japón enfrentaba el tema (y la industria) de los dibujos animados, creando a partir de estos una mitología popular de alcances universales, sólo pensemos en Candy o en Macross, serie que luego sería convertida en Robotech. Pero a pesar de lo potente de estas producciones y lo adulto de su enfoque, fue con Akira donde la diferencia se marco con mayúsculas. En agosto de 1988 explotó una nuevo tipo de bomba atómica, igual que al inicio de la película. Una bomba que no destruyó ciudades pero si derrumbó preceptos. Los monos animados nunca más serían lo que eran, superaron sus “18 años” y perdieron la virginidad en una hora y veinte minutos. El aporte cultural japonés a la ficción fílmica que dio Akira sólo se compara al de su otro compatriota, y tocayo: Akira Kurosawa.

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3 Comentarios:

A la/s 11:00 a. m., Blogger deliriumtrigger dijo...

me hubiese gustado q la perdida de mi virginidad hubiese durado 90 minutos... supongo q asi de bacan es akira

 
A la/s 10:11 p. m., Anonymous Anónimo dijo...

y dale con la weaita que los autoritarios son solo los facistas

seguro que los comunistas y marxistas no mataron 80 millones de personas

 
A la/s 2:43 a. m., Anonymous Anónimo dijo...

Sólo una acotación: en Italia, desde aproximadamente finales de los 70 que el anime tiene muchos seguidores. Grendizer, Mazinger Z, Lupin III y el Capitán Harlock son íconos pop para la generación que anda por los 30 y tantos (extrañamente, Grendizer es allá más popular que Mazinger).

Ah, y en Alemania, la serie de anime del Capitán Futuro es de culto, y hasta se han realizado convenciones sobre ella.

En todo caso, estos parecen ser casos excepcional en Europa.

 

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