FORTEGAVERSO

martes, diciembre 20, 2005

UNA NOVELA INCONCLUSA (FINAL)

Y hasta aquí duró el vuelo. No se hicieron más capítulos y no creo que alguina vez se hagan. Pasa. La gente crece, los discos pasan de moda, los interesen cambian y las novelas incompletas... a ves es mejor que queden incompletas.

Nombres-X
-4-

UN GOLPETEO RITMICO Y HUECO me despertó temprano. En realidad no tan temprano, porque en el despertador que había encima del velador, cuatro numeros verdes fluorecentes decían bien claro: 09.30. Abrí los ojos con cuidado, la cabeza me estalló en trescientos mil pedazos todos exactamente desiguales. Entrecerré los ojos y me dejé caer sobre la almohada con los sesos haciéndose pebre cuchareado dentro de mi craneo. Es potente la palabra craneo, huesuda, al callo. Afuera el golpeteo rítmico y hueco continuaba sin parar. A mi lado derecho, la espalda desnuda de la chica que desde anoche bautizé como Pilar dormía como si nada pasara. Estaba en su casa, las cosas se habían movido bastante rápido.
Me levanté con cuidado, para que no se despertara, y busqué por el suelo algo con que vestirme. Las formas y las cosas giraban lento, pero giraban. Dolor. Tuve que arrodillarme para buscar bajo la cama mis arrugados calzoncillos y una camiseta blanca que estaba toda machada de demasiadas cosas. También mostraba un par de quemaduras de cigarrillo, una de las cuales tenía forma de corazón.
Junto a un par de zapatillas de descanso, con forma de garras de cocodrilo, había una bolsita de papel de diario con un poco de marihuana, la tomé con cuidado y la subí al velador. La puse al lado del despertador, encima del sobrecillo rojo de los papelillos. La chica que desde anoche se llama Pilar se movió un poco y luego murmuró en el ensueño dos veces papá, en la última de las cuales agregó el sustantivo propio: Juan. Buen nombre para un padre, bíblico. Da confianza.
En una silla de madera dormitaba el gato negro de la chica, estaba enrollado sobre su cuerpo y la espaldilla le subía y bajaba a medida que respiraba. Los gatos respiran chiquitito, por eso viven tanto. Fui a las ventanas del dormitorio y descorrí un poco la cortina para mirar a la calle. Reconocí las formas de Providencia, las caras de Providencia y los sonidos de Providencia. Cuatro pisos más abajo, en el espacio exterior, un chinchinero giraba a 250 kilómetros por hora haciendo retombar su set completo de drum machine. Un trio de cabroschicos lo miraban con atención mientras se decían cosas al oído. El más pequeño de los tres tenía una boca enorme, con grandes paletas blancas, como de conejo, que sobresalían encima de sus labios. El chinchinero giraba cada vez más rápido, tanto que ya era una figura indistingible dentro de un vertiginoso vórtice de viento y velocidad. Y de pronto resbaló... fue tan repentino como sorpresivo (aunque ambas palabras sean sinónimos)... volaron los tambores, platillos, cuerdas y cables... El tipo calló de espaldas sobre el bombo y su cuerpo lo atravezó como si fuera de plumavit. Formas circulares, metálicas y oxidadas rodaron por el borde de la calle. Algunas se perdieron y otras comenzaron a rotar en círculos concéntricos que parecían no querer acabar nunca. El hombre no se levantaba, estaba echado sobre su desgracia con las piernas flectadas. De no ser por el movimiento de su panza, hubiera sido fácil declararlo muerto, a esta altura de las cosas resulta fácil declarar a la gente muerta por cualquier excusa.
Los niños, que aparte de mi eran los únicos testigos del suceso, se cagaron de la risa. Carcajeaban como si la desdicha del chinchinero fuera el mejor chiste gráfico de la historia. Y de hecho podía serlo. Dios es el mejor dibujante de tiras cómicas, eso es de sobra conocido.
El más chico de los peques tomó un par de platillos del chinchineros y comenzó a patearlos. Así, empujándolos como si fuera una pelota de dos dimensiones, se lo llevó muy lejos de allí. Los otros dos lo siguieron, corriendo también detrás de los oxidados discos. En el suelo, el hombre todavía no daba señas de estar vivo. Otro dolor de cabeza, otro golpe en el estómago. Otra señal de vida. Molesta, pero al fin y al cabo, señal. Que asco.
Cerré las cortinas y fui al baño. Al pasar junto a la silla de madera del dormitorio, noté que el gato ya no estaba. Un departamento chico a las nueve cuarentaicinco de la mañana, con un gato negro suelto, podía llegar a ser peligroso. ‘‘Very dangerous’’.
Entré el baño y me quedé quieto frente a la taza. Tenía que hacer algo, todavía no tenía claro qué, pero necesitaba hacerlo. Si lo primero que venía era el retorcijon, sentarme. Si era el tiritón, continuar de pie. Si la arcada, arrodillarme. Tres alternativas, sin‘‘todas las anteriores’’. Vino el tiritón. Levanté la tapa del inodoro (una fea palabra) y esperé el segundo impulso, el escalofrío que sube rápido desde los pies a las caderas y el rápido vacío. Estuve meando -‘‘tus viejas cartas’’- como cuarenta segundos, sin parar uno solo. Una corriente submarina en forma de turbina amarilla fue haciendo anillos dentro del agua transparente del baño de la chica que desde anoche opté por llamar Pilar. Cerré los ojos y me sacudí, cuando volví a abrirlos vi encima del estanque, mirándome con sus ojos amarillos, al gato negro. Me quedé quieto, asustado, no porque le tuviera miedo a los gatos, sin por todo lo contrario, porque me gustan y me gustan mucho.
-Selina, ven-, dijo la voz de la hipotética Pilar a mi espalda. El gato -la gata- saltó del estanque, pasó a mi lado y subió rápido hasta el hombro de mi anfitriona. Giré hacia ella, llevaba puesta una camisa de hombre larga y grande, el pelo desordenado y la cara de sueño. De mucho sueño. Bostezó largo y luego le hizo cariño en la espalda a la gata, el animalillo arqueó su cuerpecito e hizo un sonido parecido a un purrr!!! La hipotética chica llamada Pilar me sonrió sin decir nada y luego palmoteo fuerte a su mascota en la cola para que esta saltara al piso y desapareciera de escena.
-Salte, Selina...
-Buen nombre.
-I know. es por Selina Kyle, Gatúbela... Perfecto para una guapa gata negra.
-¿Y es una gata guapa?
-Es lo mejor. Deberías dejar que te mordiera los dedos, es lo mejor del mundo.
-....
-....
-....
-....
-Buena noche…
-Mmmm
Y se río. Luego se metió la mano derecha a un bolsillo de la camisa y sacó un pito pesimamanente mal hecho. Tomó un encendedor que había bajo el calefont, en la pared opuesta del baño y lo encendió. Le dio una piteada larga y profunda. Yo aproveche de salir del lugar y caminar a la cocina, ella me siguió.
Si la vida en el fondo es una hiperhistoria, la cocina de la chica hipotéticamente llamada Pilar era una cocina hipercochina. Platos sin lavar desde hacía tres semanas, un basurero fétido con tres cáscaras de plátano como corona, vasos y copas con vino, pisco y licor y una caja de leche agria sobre una meson rojizo lleno de quemaduras. Lo mejor del lugar era una pizarra de plumavit con fotos de gente desconocida, recortes de películas y un horario universitario escrito con rojo fuerte del tipo sangre coagulada.
-Armagedon-, dijo ella. -El lunes viene la nana.
No quise decirle que hoy era sábado. No ahora, quizás después. Lo más probable es que nunca. Selina paso junto a mis pies y se dejó caer rápido sobre la caja de leche agria.
-¿Tienes hambre?-, me preguntó.
-No, algo para el dolor de cabeza. Un vaso de agua.
-Toma-, abrió un anaquel, sacó un vaso de plástico blanco y lo llenó con agua de la llave. Agua con un 70% de cloro, pero agua al fin y al cabo. Me la tomé de un trago. Ella le dio una nueva aspirada al pito y me lo pasó.
-Ooma..
Lo tomé con fuerza y le di una pitada fuerte, directo a los pulmones, hasta reventar lo que se reviente. Me metí por la raja eso de no fumar marihuana sin haber comido nada. Supongo que me he metido por la raja tantas cosas en el último tiempo que en el conteo final, una más va a dar lo mismo. Se lo devolví.
-No te he pedido perdón por haber llegado atrasada anoche.
-No hay drama, supongo que te ganaste el perdón antes de pedirlo. Además estuve con un amigo, él que se fue con tu amiga.
-¿What?
-Mi amigo imaginario, el que se fue con tu amiga imaginaria.
-Estás loco, eres un niño. Además yo nunca he tenido amiga imaginaria.
-Todos hemos tenido...
-Ay huevón... Basta... No me interesa hablar de esto.
Sentí como el sicotrópico bajaba hasta la punta de los dedos de mis pies y luego subía despacio y arrastrado hasta mi cabeza. Plop... hay cosas que no hay que meterse por la raja... Los ojos empezaron a laterme, era rico.
-Anoche...
-¿Anoche qué...?- y se me acercó con cara de loca.
-No sé.
-Tranquilo, anoche no hicimos nada... Estás loco que te iba a dejar que me hicieras algo.. Yo no dejo que mis amigos me lo metan.
Eso fue duro, al menos le sonó duro. Poco femenino tal vez. Trate de responderle en el mismo tono.
-Pero te acuestas en pelotas y atracas con tus amigos.
-¿And? Game people play, darling.
-Que yo no... Nada.
-Si, nada. Igual fue choro. Eres choro, además inofensivo. Si te dejé entrar a mi cama no fue porque estuviéramos borrachos y curados, sino porque confío en tí. También quería estar contigo, desde hace tiempo que tenía ganas y sabía que esto iba a pasar. Además estaba segura que no me ibas a violar, ni a forzar, ni a otras huevadas por el estilo.
-¿Como lo sabías?
-Porque te conozco, inocuo. Eres un pan blanco con tantos royos que se te hace imposible hacerle el amor a una chica de la que no estás enamorado. Eso es encantador, pero la vas a pasar mal.
-La estoy pasando mal.
-Ni tanto.... Si te sirve besas bien, bastante bien...
-Gracias.
-De nada. Una cosa más, que te quede claro que no espero que me llames, ni me busques, ni nada por el estilo. Por favor no te vayas a ir en la volada del amor y cosas así. No te voy a responder.
-Soy Iron Man...
-Rico el hombre de hierro.
-Tonta.
-Tonto.
-....
-....
-....
-.....
-Ja.... Eres divertido. Sobre todo callado, pones unas caras...
-El más divertido del mundo... Pero ya es tarde, esto se acabó y hoy es un día un poco complicado para mi. Me largo, gracias por todo.
-It’s over
He escuchado como quince veces en el día esta frase.
Me siguió al dormitorio sin decir una palabra. Esperó a que me pusiera los pantalones, los calcetines y las añejas zapatillas color laucha. Me mojé un poco la cabeza en el baño, para calmar los efectitos residuales del reino vegetal y volví a despedirme. Ella ni siquiera me fue a dejar a la puerta. Antes de salir me dijo adios y luego busco alguna clase de comentario de que quizás nos volvamos a ver en la universidad. Luego pareció recordar que yo ya no iba a volver a la universidad y trató de arreglar las cosas. Pero no pudo. Fue la última vez que nos vimos con la chica supuestamente llamada Pilar, al menos la última vez en mucho tiempo.
Afuera, en la calle, el chinchinero continuaba tirado al borde de la cuneta. Me acerqué para ver si estaba vivo y de hecho lo estaba. Lloraba. De haberme quedado un poco de superhéroe le habría buscado una solución a su vida, pero en definitiva no estaba con ánimos de buscarle soluciones a la vida de las personas. Voltee hacia el edificio donde había pasado la noche y busqué la ventana precisa. Entre las cortinas y el vidrio estaba mirandome Selina.... Selina Kyle.

A LAS DOCE EN punto de la tarde, o sea al mediodía, entregué el mantó del Capitán Marvel. Le pasé a mi ex mentor las pantaletas y la camiseta roja (con el relámpago amarillo) muy bien doblados, la capita blanca y el cinturón de oro forjado por Hefestos. No nos dijimos nada, el desapareció tan rápido como había venido y yo me quedé sentado frente a la catedral, sin el don que me convertía, cada vez que lo necesitaba, en el mortal más poderoso del universo. Algunas cosas estaban acabándose pero otras, definitivamente estaban zarpando. Como un buque de línea desde el puerto de Belfast en la década del 30, como un Boeing 707 desde el aeropuerto Kennedy en 1962, como un crucero pesado clase Excelsior desde los cuarteles de Starfleet en el siglo veintitres. En clave del mejor-peor tema de Rush, ‘‘Time stand still’’. Y que así sea por el resto de los días, Amén.


POR CADA beso, una bala en el rostro. Por cada acción, una reacción. Por cada suceso, otro potencialmente alternativo, una posibilidad exactamente opuesta... Es cierto, el mundo que conocemos es un mundo prodigioso... pero la diferencia de un paso en falso, de un latido detenido a destiempo puede convertirlo en un mundo en ruinas...

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lunes, diciembre 19, 2005

UNA NOVELA INCONCLUSA (3ª PARTE)

Nombres-X
-3-

EL DIABLO JAMAS mira a los ojos. De hecho nunca mira a ninguna parte, lo que es algo más o menos difícil de explicar en palabras, por eso dejémoslo así. Al menos por un rato. Eso -lo de no mirar a los ojos- le da potentes ventajas. Que se yo, para conquistar, moverse, mentir y supongo que también para ser feliz. Aunque, entre nosotros, no estoy muy seguro de que alguna vez haya sido feliz, ni siquiera en esa época en que era el Lucero más brillante y se sentaba a la derecha de Dios. Una vez le pregunté por esos años, pero se hizo el idiota (lo hace bastante) e imitando a Luca Prodán me respondió cantando aquello de mejor no hablar de ciertas cosas. Lo siento, pero no sé como se llama esa canción, es que nunca me gustó mucho Sumo. Hace un par de meses no habría hecho esa confesión.
Llevo veinte minutos con el Diablo. Sentado en un bar ‘‘perdido’’ que ocupa la totalidad del segundo piso de un edificio color gris azulino ‘‘perdido’’ en mitad del barrio más ‘‘perdido’’ de Ñuñoa. Encima de la mesa hay una botella de vino tinto a medio tomar y dos vasos también a medio tomar. El Diablo se acomoda el pelo y a veces se parece a David Bowie, otras a Jarvis Cocker pero las más se parece al Diablo, que no tiene nada que ver a como lo pintan, pero eso es un detalle que a estas alturas del tiempo ya lo sabe todo el mundo.
-¿Morningstar?-, le preguntó.
-Lucifer Morningstar-, me aclara.
-Como sea.
-Es raro que me digan así. De hecho hace mucho tiempo que nadie me llama por el nombre y el apellido. Aunque en verdad he tenido tantos nombres a lo largo de la historia que bueno, tu sabes.
- Mentira, has tenido uno solo. Los otros han sido sobrenombres.
-Buen punto-, y vuelve a parecerse a David Bowie, pero no al de ‘‘Ziggy Stardust’’ sino al más pálido y flaco. Al Bowie de ‘‘Let’s dance’’, el de su canción más horrible.
Atrás de nosotros se sienta la chica más bella de Santiago. Viene con un tipo que no tiene nada que ver con ella, pero que igual se ve demasiado bien a su lado. Son curiosas las parejas que se ven demasiado bien. Una amiga me dijo una vez que cuando uno conoce a alguien y se ve demasiado bien con ese alguien, la cosa no puede durar más de un par de horas, como en la película ‘‘Antes de amanecer’’. De hecho lo que en verdad dijo ella, es que la cosa no debe durar más, que no es saludable. La analogía perfecta es la de una fotografía: el momento y luego el adios. ‘‘It’s over’’, como la mejor canción de Level 42.
La chica más bella de Santiago tiene un mechón blanco sobre la frente y una mirada de esas que uno piensa que no existen, es difícil dejar de mirarla. Es como un objeto, ni siquiera dan ganas de besarla, ni de tocarla. Ni menos de culiársela -con perdón-. Dan ganas de congelarla y guardarla quietecita y para siempre en una cajita de madera con cuatro paredes de vidrio, ponerla encima de un mueble y mirarla. Sólo mirarla y hacerlo hasta que uno se va poniendo viejo y ella se va poniendo vieja con uno.
El tipo que la acompaña le está hablando de su familia, de un rollo con una tía que está medio loca y de un pariente lejano que padecía algo así como combustión espontanea. Al menos, eso es lo que alcancé a escuchar. Ella le sonríe como sólo la chica más bella de Santiago sabe sonreir y le da un beso en la frente. A veces los besos en la frente significan mucho más que un beso en la boca. Llega una mesera gorda que se llama Marcela -lo sé porque el tipo de la barra cada vez que la llama le grita: ¡Marcela!- y pone encima de su mesa un par de botellas de cervezas de a litro y les pregunta si quieren algo más. El tipo afortunado le responde que no. Es muy amable el tipo afortunado.
-¿Deberías ser mas discimulado para mirar?
-Es la chica más bella de Santiago.
-Todo el mundo lo sabe. Y ella sabe que la estás mirando.
-Esa es la idea.
-Siempre es la idea. En todo caso se va a morir luego, en unos cinco años. No más.
-¿....?
-Soy el Diablo.
-Aunque ya no tengas ni cuernos ni alas.
-Nunca tuve cuernos y sobre las alas. Buehh... quien necesita alas cuando las estrellas están cada vez más cerca.
-Eso fue cursi.
-Somos cursis.
-Salud por eso... Y por la chica más bella de Santiago que se va a morir en cinco años... Salud por el futuro.
-Por el porvenir. Es mejor palabra y significa lo mismo.
Me acordé de una ilustración que vi cuando chico. Salía en la última página de un libro que se llamaba ‘‘El mundo de los medios de transporte’’. En ella aparecía un enorme auto de seis ruedas y cabina tipo avión. Estaba lleno de detalles cromados y flechas de velocidad, abajo decía con grandes letras azules (el mejor color del mundo): El bolido del porvenir. Luego el redactor explicaba que era un enorme coupé deportivo diseñado por Ford para los tiempos venideros. Claro que al final la crisis del petroleo y la arremetida de los autos japoneses cagaron cualquier intento de Ford por construir su bolido del porvenir. Fue al ver esa página cuando descubrí que porvenir no sólo era sinónimo de futuro, sino que además se decía y se escuchaba mejor.
El ruido de un helicóptero chilló desde afuera. ¿Chillan los helicópteros? (...) Vino desde un puntito invisible, luego pasó encima de todos y se fue perdiendo hacia el fondo de le noche en un onomatopéyico silbido de aspas cortando el aire. Si fuera pintor y decidiera hacer un cuadro del Santiago nocturno, haría un mural de cinco por diez metros con una visión nocturna de la ciudad. Una limpia silueta negra contra un fondo más negro sin ninguna ventana. Y el cielo estaría sobrepoblado de helicópteros luminosos, algunos muy grandes y otros muy chiquititos. Entre ellos volarían autogiros, que aunque se parecen mucho a los helicópteros no son lo mismo.
-¿En qué estas pensando?-, me preguntó Morningstar.
-En que siempre me han gustado los helicópteros. Si fuera multimillonario me compraría un Sikorsky CH-53E Super Stallion y viviría en él
-Vida de helicópteros, podría funcionar como título para tu autobiografía.
-Esta es mi autobiografía.
-Cierto. Es que aún no me gusta mucho eso de ‘‘Nombres-X’’
-Es por ‘‘Hombres-X’’, los ‘‘X-Men’’
-I know.... ¿Estuviste llorando?
-Un poco. Hacía tiempo que no lo hacía... y fue complejo, raro. Como que no era yo. No sé, ahora que lo pienso fue como si hubiera contratado un doble para que llorara por mí.
-Cursi.
-Supongo.
-¿Así que te echaron?
-Mmhh. Hoy es mi última noche como el Capitán Marvel. Mañana me quitan el traje, la capa y el mentón recto con el hoyito en la pera.
-Estoy hablando de la universidad.
-Bueno... también...
-¿Y?
-¿Y qué?
-No sé, dimelo tu.
-Es que en verdad no hay mucho que decir, era algo que se veía venir. Me lo estaba buscando y putas...
-Putas nada, pasó y punto. No puedes pasarte la vida buscando culpables y justificaciones. ¡Ja, mírame! dando consejos buenos, ni que fuera Dios. Creo que tengo que virarme un rato de este mundo, me estoy volviendo sentimental. Supongo que ya no soy el Satanás de siempre. Pero en fín, volviendo a lo tuyo... mírale el lado bueno al asunto, al menos tienes algo que contar... No todo el mundo tiene algo que contar...
-Gracias...
-No te estoy agraciando ni nada por el estilo. Sólo es un comentario al azar, soy el Diablo. Puedo decir y hacer lo que quiera, nadie va a venir con un soplete y me va a cerrar la boca... Bueno, eso es un poco extremo, pero se entiende, ¿no?... ¿Por eso lloraste?
-No... porque mentí.
-¡Ja, ja, ja!, has mentido toda tu vida. Eres el rey de los mitómanos de Santiago de Chile y nunca te has sentido culpable de eso. Es cosa de recordar las veces que Claudia descubrió tus embustes...
-Por favor, esa palabra...
-Déjame continuar, por favor. Yo elijo las palabras con las que quiero hablar...
-Será, pero no me gusta mentirle a mi papá.
-Siempre le has mentido. Y él también te ha mentido a ti. Ese es tu juego con él, armar un mundillo aparte construido con un millón de mentirillas multicolores e inofensivas. El mundo ideal... ¿Y por qué le mentiste?... No me respondas, lo haré yo. Tengo tres alternativas: a) Para no hacerle daño. b)Para que no te hiciera volver al sur y pudieras seguir acá, en la Capital, viviendo con la plata que cada fin de mes te manda. Y c) Todas las anteriores.
-...
-¿Y a tu mamá?
-Con ella es diferente.
-Con ella es igual, sólo que no puedes mentirle. No te atreves a jugar con ella porque siempre te descubre. Siempre lo ha hecho. No entiendo porque le tienes tanto miedo, si tu madre nunca te va a dar la espalda. Pase lo que pase va a estar contigo.
-No la conoces.
-La conozco lo suficiente como para saber que eres su favorito. De hecho eres su debilidad...Y lo peor de todo es que tu lo sabes... O tengo que recordarte porque terminaste con Claudia.
-Ella terminó conmigo.
-Eso no es cierto... Pero en fin, allá tu... Después de todo soy el señor de la mentira y el engaño y a mi me conviene mucho que vivas en ese mundo. Es tan delicioso. Las almas en mentira son exquisitas, me gustaría que pudieras probar una, pero no puedes... Y a propósito de la Claudia. ¿Has vuelto a pensar en ella?
-Una vez cada quince días. Esa es mi norma...
-Deberías volver a verla, te recomiendo una vez cada dos meses. Podría funcionar ¿Que estás haciendo?
-Anotando tus consejos.
-No huevees... Mierda, esto se está poniendo un poco aburrido. Cuarentayocho líneas de diálogo en los que no ha pasado absolutamente nada, eso aburre a cualquiera. Aceleremos la cosa.
-Yo no puedo hacer nada, sólo soy un pobre mortal. El ser divíno... buehh, infernal... eres tu, así que el fast forward está en tu mano.
¡Click!: Stop
¡Click!: FFfw
CERCADESESENTACOSASBASTANTETRIVIALES
BASTANTEEXTRAÑASUNPOCOQUIZAS
DEMASIADOCOMUNESQUESUCEDEN
ENELTRANSCURSODETREINTA
YTRESMINUTOSCUANDOSE
ESTASENTADOCONELDIABLOEN
UNBARPERDIDOENELRINCONMASPERDIDODEÑUÑOA
¡Click!Stop
¡Play!
-Eso fue rápido.
-No haz visto nada-, responde Lucifer, cambiando su apariencia a la de David Bowie en ‘‘Earthling’’. -Ahora, pongamos un par de chicas en escena. ¿Cómo te gustan?
-No soy muy exigente. Que no sean batracios y que tengan algo que contar.
-O sea ricas.
-Lindas.
-Ricas.
-Estoy en el aire.
-Yo también. Mira la puerta.
Miré. En la entrada del bar, junto a un cuadro desteñido de una película alemana (supongo) habían dos lolas. Las dos eran exactamente iguales, ni flacas ni gordas, con caras redondas y ojos de gato. Eran bien pálidas, usaban las uñas negras y el pelo largo, color violeta. Ambas llevaban los labios de un rojo muy fuerte, casi brillante.
-Me dan miedo.
-A ti todas las mujeres te dan miedo.
-...
-OK. Cierra los ojos, vuelve a abrirlos y van a cambiar.
Lo hice, cambiaron.
Las chicas eran amigas, una se llamaba Anita y la otra Pilar. Anita conocía a Morningstar de un lado X y Pilar había escuchado a su amiga hablar del Diablo, claro que ninguna de las dos conocía la verdadera y satánica personalidad de mi compañero de mesa.
Lucifer las invitó a sentarse con nosotros, ellas aceptaron. Anita estaba muy cariñosa con mi amigo y todo lo que hablaba lo decía en clave de lugar común. Yo la miraba, también veía a Pilar. Ella me sonrió y me hizo un salud con su copa, luego no volvió a hablar. Estuvimos largo rato oyendo las cosas que se decían Morningstar y Anita. Se acordaron de tres fiestas, de un par de tipos con nombres que comenzaban con ‘‘P’’ y de algo extraño que había sucedido en la casa de una tal Ximena. Se rieron cuatro veces y Anita tenía una deliciosa forma de curvar los labios cuando lo hacía. Pilar jugaba con su copa de vino y yo tenía muchas ganas de largarme lejos de ahí... a una galaxía muy... muy lejana.
De una mesa cercana se levantó un tipo que usaba un extraño peinado en forma de flecha invertida y fue al wurlitzer, que no está demás decirlo, había pasado por toda clase de voces y estilos desde que la noche fue noche. Mierda, no puedo ser tan cursi. El del peinado en forma de flecha puso un disco de Queen, comenzó a sonar ‘‘Who wants to live forever’’.
ANITA: Me encanta esa canción.
YO: Es de la película ‘‘Highlander’’, el tema principal.
LUCIFER: Sabían que llega un momento en que todas las canciones del mundo se convierten en canciones de Queen.
YO: Eso es de ‘‘Buenos Presagios’’, Gaiman y Pratchett
PILAR: Freak show.
Todos miramos a Pilar, nadie dijo nada.
PILAR: Acaba de pasar un inmenso ángel... ¿Que?... ¿Nunca habían escuchado eso? Se dice cuando de pronto un grupo de personas se quedan calladitos, como si alguna clase de espíritu les hubiera cerrado la boca.
YO: ¿En serio?
PILAR: En serio, ¿no sabías?
YO: Si, o sea de lo otro no tenía idea. Que se decía lo del ángel por lo del espíritu que cierra las bocas.
PILAR: En verdad no tengo idea si es por eso... me salió.
YO: Te salio bien...
PILAR: Gracias. ¿Nos conocemos, cierto?
YO: Cierto.
Y se volvió a quedar callada, yo también. Anita y el Diablo hablaban demasiado. Demasiado para ser tan tarde.

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domingo, diciembre 18, 2005

UNA NOVELA INCONCLUSA (2ª PARTE)

Nombres-X
-2-

EL VIEJO HECHICERO APARECIO en medio de un par de rubias de parvularia. Este campus tiene la virtud que tarde o temprano todas las rubias que entran se convierten en estudiantes de parvularia. No sé si es una maldición, pero las cosas suceden y si así pasan debe ser por algo. El viejo me quedó mirando y sonrió. Me fijé en como caminaba, con ese traje andrajoso y lleno de ramas. Y esa barba blanca de casi dos metros que se mezclaba con lo que supongo son las cejas más espesas del mundo. Extraño el aspecto de este hombre, menos mal que somos pocos los que podemos verlo.
Se acercó despacio y se me sentó al lado. Sopló fuerte y un par de ramitas de sauce que tenía enredada en la barba se cayeron al suelo.
-¿Te fue mal, verdad?- preguntó.
-En rigor escapé.
-Que en el fondo es lo mismo. ¿Y que vas a hacer ahora?
-Mañana por lo menos me voy a levantar tarde. Pasado mañana, no sé. Tal vez dar vueltas por la ciudad, conocer gente y buscar un trabajo.
-Tu no sirves para trabajar.
-Trabajé para usted.
-Ser superhéroe no es un trabajo.
-¿Y usted que sabe?
-Yustedquesabe... Yo fui el primer Capitán Marvel
-Ser el Capitán Marvel el año mil no es lo mismo que serlo ahora.
-Eso es cierto, esta época es especial.
-La gente de esta época es la especial. Ya no necesitan héroes.
-En rigor nunca nadie ha necesitado héroes. Los héroes de verdad son accidentes.
-Pues yo soy un accidente.
-Si tu lo dices.
-Me va a quitar los poderes, ¿cierto?
-Mmhh... Es inaceptable que el Capitán Marvel haya sido expulsado de una universidad.
-No me expulsaron, me fui.
-En tu caso es lo mismo.
-Bueno... ¿En serio me va a quitar el Shazam?
-En serio. ¿Acaso crees que le voy a legar la sabiduría de Salomón, la fuerza de Hércules, la mortalidad de Aquiles, el poder de Zeus, la resistencia de Atlas y la velocidad de Mercurio a cualquiera badulaque? Tengo que reemplazarte rápido, desde mañana bien temprano me pongo a buscar el candidato.
-Ponga un aviso en el diario.
-Buena idea.
-¿Y que tengo que hacer para entregárselo?
-Nada, sólo cierra los ojos y cuenta hasta tres.
-1...2...
-En regresiva...
-3...2... Espere.
-¿Qué pasa ahora?
-Porque no me deja un ratito más con el poder. Se lo puedo devolver mañana, le juro que me porto bien. Es que usted sabe, hágame el favor...
-...
-...
-Pero mañana.
-Mañana.
-A primera hora.
-A la hora que usted diga.
-OK. Son las seis de la tarde, puedes ser el Capitán Marvel un día más.
-Gracias.
-Nada de gracias, sólo deja de hueviar. -Es una promesa.
-Ya ya....
Y tal como vino, el hechicero desapareció. También entre dos rubias que más tarde que temprano se habían convertido en estudiantes de parvularia.
Tomé mis cosas y busqué un lugar apartado, un sitio donde nadie pudiera ver mi transformación. Miré al cielo y grité ‘‘¡Shazam!’’.... el rayo me pegó menos fuerte que en otras acasiones, pero igual me dejó un poco atontado. Ahora que lo pienso quizás por eso he ido perdiendo la memoria en el último tiempo. Noté mi mentón recto y mi ridículo traje-píjama color queso rojo con un relámpago amarillo en el pecho. Es groso ser un superhéroe, uno puede llegar a sentirse muy bien. Después miré al cielo y me concentré en un punto blanco en medio de las nubes, que cada vez más grises y espesas comenzaban a cubrir la ciudad capital. Y me impulsé. Desde arriba Santiago no era más que un inmenso tablero de ludo y yo volvía a ser el Capitán Marvel, el mortal más poderoso del mundo... aunque fuera por última vez.


CAGAR ES HUMANO, de hecho creo que a la velocidad con que actualmente transcurren las cosas para el homo sapiens, cagar es uno de los verbos más puros que existe. Después de todo significa limpiarse, vaciarse de toda esa mierda que almacenaste durante el día. De la comida chatarra y la comida natural, de lo que no sirve y también de lo que sirve. Cagar es humano, a veces duele y otras veces no.
Hundí más el trasero dentro del aro plástico del inodoro. Un curioso objeto que nunca he sabido como se llama pero que supongo es para evitar que uno se caiga de poto dentro de la taza.
Hace como diez minutos que terminé de cagar, pero todavía no quiero salir del baño. Por mi me quedaría toda la vida sentado acá, con los pantalones abajo, mirando estas formas de loza blanca llenas de manchitas de humedad donde habitan millones de microcriaturas amantes de la humedad más hedionda. El baño: un rollo de papel confort con tres vueltas antes de acabarse, un vaso con tres cepillos de dientes, dos máquinas de afeitar y el tubo de Pepsodent Gel sin tapa, lleno de esa excrecencia dura que forma la pasta al secarse. El lavamanos lleno de jabón derretido, el vidé que nadie ha ocupado, la tina grande y llena de botellas de shampoo vacías. Tres toallas, con los tres colores de la bandera chilena, colgando detrás de la puerta. Y al final la cortina de baño y los hongos de la misma cortina de baño.
Miré al cielorazo, una araña de patas largas venía bajando por la pared. La araña se movía rápido, saltando en sus patitas, más rápida que cualquier otro insecto. Eppp, la araña no es un insecto sino un arácnido. Igual que los conejos no son roedores sino logomorfos. Esto es una breve pero útil clase de zoología gentileza del Dr. Félix Rodriguez de la Fuente. ¿No conocen al Dr Rodríguez de la Fuente? Pues deberían, es un tipo muy agradable que escribió un memorable libro titulado ‘‘Mis amigos los animales’’ (Salvat, 1967) y que se pasó quince años defendiendo los derechos del lince ibérico. Nunca supe si ganó, pero al menos dio la pelea.
La araña salto sobre el estanque del water y se quedó quieta, mirándome con sus 67 ojitos hexagonales. Me acordé de mi viejo amigo Peter Parker y de todo lo que sucedió en su vida por culpa de una araña como esa: le mataron a su tío, asesinaron a su encantadora novia rubia, su mejor amigo se convirtió en el Duendecillo Verde, su esposa pelirroja lo pasó pésimo en el embarazo, descubrió que no existia y ahora es un pobre huevón. Agarré una toalla y apreté a la araña. Se quedó ahí, reventada, convertida en una amorfa manchita amarilla encima del estanque del WC. Me puse a llorar, hacía tiempo que no lloraba.
Antes de volver al llanto, algunos datos. Vivo solo en Santiago, aunque ésto de solo es sólo (y valga la redundancia) una formalidad ya que en rigor arriendo un departamento de dos piezas y media en un lugar redondo de Ciudad Gótica. El arriendo lo pago con el Sr. A y el Sr. B. El Sr.A es un tipo que conozco de toda la vida pero con quien en verdad nunca hemos sido muy amigos, el Sr. B llegó por accidente. El departamento era un poco caro así que pusimos un aviso en el diario y apareció él. Estudia geología y es bastante extraño, no habla mucho y las pocas veces que está en casa se tira en un sillón, toma el control remoto y ve tele sin hablar con nadie. Su canal favorito es el canal de las estrellas, el mexicano, sobre todo un programa infantil que dan los domingo y que anima un ser bizarrísimo que se hace llamar Cachencho, que tiene como sesenta años y se viste como niño.
El Sr. A es mas normal. Dentro de tres años va a ser ingeniero, tiene una novia que lo adora y un par de padres que piensan que es poco menos que el principe de Gales. El Sr. A también es hombre lobo, pero como eso sólo ocurre cuando hay luna llena (y el edificio de al lado es tan grande que no la deja ver), en verdad no es un problema muy grave. El Sr. A ocupa un dormitorio, el Sr. B el otro. Yo duermo en el 1/2 que es como dormir en el dormitorio del osito chico de ‘‘Risitos de Oro’’. Hace tiempo tuve mi propia Ricitos de Oro, pero muchas cosas han cambiado en mi vida desde hace mucho tiempo.
Vivo con los Sres. A y B porque me vine a estudiar acá. En rigor porque mis padres pensaban que venía a estudiar acá, lo que en verdad vine a hacer hasta que conocí a la Claudia y a toda clase de Hombres-X que han terminado desordenándome demasiadas cosas. Demasiado. Es una buena palabra esa, una palabra total. Son útiles las palabras totales.
Mi padre con mi madre viven en un pueblo del sur, el pueblo se llama Traiguén, tiene 13.950 habitantes y si hay un sitio olvidado de la gracia del Señor, ese sitio es Traiguén. De hecho parece sacado de una novela de mil páginas de Stephen King, o mejor aún, parece la versión criolla de ‘‘Eerie Indiana’’. Alguien alguna vez vio esa serie, a mi me gustaba, pensaba que el protagonista era yo.
Aterricé en la terraza del edificio cuando en Santiago ya estaba lloviendo. Grite Shazam!!! despacito y dejé de ser el Capitán Marvel. Me acomodé mi ropa de ciudadano común y corriente y bajé al departamento. El Sr. B estaba mirando tele y el Sr. A no había llegado. Sabía perfectamente lo que tenía que hacer, agarré el teléfono y llamé a la casa de mis padres. Contestó mi papá.
-¿Como estas?- me preguntó, yo le dije una mentira. Hablamos del clima, contamos un par de chistes, me contó que mi mamá andaba donde mis abuelos, que quería comprarse una camioneta nueva, que a mi hermana le estaba yendo bien en el colegio, que había pillado al alcalde Traiguén con una puta, que si había visto el partido del domingo. Le recordé que no me gustaba el fútbol. El se rió y me hizo un comentario tonto, después me habló algo de un campo y de un caballo. Siempre he pensado que mi padre hubiera sido un gran vaquero y que nació en la época y el lugar equivocado. Que lo mejor que pudo haber hecho Dios -porque Dios existe y tiene muchos nombres- es haberlo hecho nacer en algún pueblo de Arizona en 1879, aunque lo más probable es que lo hubieran matado antes de cumplir los cuarenta años. Papa era un buen cowboy pero un pésimo tirador.
-¿Y como te ha ido?
-Bien... me saqué un 6,0 en taller de información.
-Excelente hijo
‘‘Excelente hijo’’, se me quedó marcado en la cabeza, junto a tantas cosas que pensé y no dije. Y tuve que cortarle. No me gustaba mentirle a mi padre. Con mi mamá me daba lo mismo, ella es más aterrizada y mas fuerte. Ella cree en Dios más de lo que Dios cree en si mismo, así que si le miento está vacunada. Con papá es otra cosa, porque mi padre es bueno, quizás el hombre más bueno del mundo. Es como un niño, un niño de 50 años con la misma inocencia que cuando tenía 8. Como cresta podía ser tan miserable y mentirle a él. Pero en fín, no era primera vez que le ocultaba la verdad, después de todo nunca supo que yo era el Capitán Marvel.
Y después de cagar pensé en papá y lloré por papá. Lloré por todas las cosas que he pensado. La mayoría de la gente se hace problema por las cosas que dice en ciertos momentos, a mi me hacen más daño las cosas que pienso en ciertos momentos. Después de todo cuando uno dice algo se puede retractar y pedir perdón, en cambio cuando uno las piensa el perdón no funciona... y eso daña... Daño, esa era la palabra favorita de Claudia. Hacía tiempo que no pensaba en ella. Me limpié los ojos y me soné la nariz. Afuera escuché el teléfono.
-Teléfono...-me gritó la voz del Sr.A desde afuera de la puerta del baño. No lo había sentido llegar.
-¿Quien es?
-Ni idea.
Me levanté del water, el plástico había hecho estragos en fórma de círculo irregular alrededor de mis nalgas. Corté una línea de confort, me limpié y luego tiré la cadena. Me lave las manos y me limpié un poco la cara. Después salí del baño. El Sr. A estaba afuera.
-¿Qué onda...?
-¿Que onda qué?
-Esos ojitos.
-Me fumé un cuete antes de llegar.
-Y no te queda una colita.
-Me convidaron. ¿No te sentí llegar?
Me respondió que había llegado recién y me tiró un mal chiste sobre mi larga estadía en el baño. Le contesté con una sonrisa y después fui al teléfono.
-Las noticias corren-, me dijo una voz muy conocida al otro lado de la línea.
-¿Quien te contó?
-Eso no importa.
-Si tu lo dices.
-Claro que lo digo, soy un pedante. Tenemos que hablar, yo invito lo que sea. Juntémonos en la esquina de tu casa a las diez.
-¿En cual esquina?
-La sur, vereda suroriente. Nos vemos
Y cortó. Mis diálogos telefónicos con el diablo eran siempre así de cortos.

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sábado, diciembre 17, 2005

UNA NOVELA INCONCLUSA (1º PARTE)

Entre marzo y julio del 2000, fuí parte de un proyecto de Terra.cl llamado Ciudad Virtual. Estaba ubicado en www.cv.cl y en ella participaron gente tan notable y grande como Ernesto Garrat, Marcelo Contreras, Paloma Soto, el Negro Martínez y otros próceres del periodismo pop de la última década. Yo estaba a cargo de las críticas de TV y cómics, pero además publicaba cada quince días una novela por entregas protagonizada por un fanático de los comics. Esta fijación del héroe sirvió para nombrar el arrebato como X-Names o Nombres-X, homenaje obvio a los X-Men. Al final, con la caída de ciudad virtual, cayó también esta novela. Encontré los borradores hace un par de días. Y nada. Este blog me pareció una buena instancia para re-publicarla. Claro, también por entregas.


Nombres-X
-1-

LA VIDA TIENE más vueltas que una oreja, eso hay que tenerlo claro desde un principio. Desde que se abre la página y comienzan a leerse los giros de esta diligencia larga y divertida que tiene que ver con respirar, saltar, correr, reir, llorar y millones de puntos suspensivos apiñados en curvas y líneas rectas como mosquitos cínicos. Ok, vamos por parte, no es necesario acelarse tanto ni bañar todo de una absurda retórica con sabor a cemento. Así que punto aparte.
Un comienzo es algo muy delicado, eso dijo alguna vez la Princesa Irulan. Buena tía esta Irulan. También dijo otras cosas, como el verbo de viajar a cualquier parte del universo sin moverse. Yo también he viajado por el espacio sin moverme, el problema es que en muchas de esas veces no he encontrado el camino de regreso a casa y eso ha sido un poco complicado.
Ya lo dijo Dorothy en "El mago de Oz", no hay nada mejor que casa. Desde hace un buen tiempo creo que Dorothy tenía toda la razón. La verdad es que desde hace ese mismo tiempo he preferido creer que la gente -por muy raro que se comporte- siempre tiene toda la razón. Una posición bastante cómoda, pero siempre he sido cómodo. Una mierda buena onda y concensual que nunca ha quedado mal con nadie. No por nada me escogieron mejor compañero en cuarto medio.
Podría iniciar esto hablando de mi vida, de mi nacimiento y de mi familia. Pero en primer lugar todavía faltan demasiados puntos apartes y también demasiados párrafos para detenerme a hablar de mi familia. Y en segundo lugar, así lo haría si yo fuera Carlitos Dickens y este narrador se llamara David Copperfield. O sea toda esa paja de nací en tal lugar, en medio de tal lugar, bajo tal lugar, con tal lugar. Como Louis en "Entrevista con el vampiro", en fin, ya nos estamos dispersando. Y en plural, con perdón.
Supongo que todo partió el día que me echaron de la universidad, que paradójicamente ocurrio el mismo día que me quitaron los poderes del Capitán Marvel.


CUARENTA Y SEIS MINUTOS después de haberme reunido con la secretaria académica, estaba afuera de todo. Para empezar afuera de la escuela, sentado en el patio, esperando la llegada del anciano hechicero. Si hay algo que siempre odié del viejo, fue su maldita inpuntualidad. Una vez tuve que esperarlo casi dos días afuera de las murallas de Xanadu, cagado de frío por las corrientes de aire que acarreaba el río Alph. En fin, supongo que eso puede perdonársele a alguien que lleva ochocientos años caminando entre los mortales. Arriba, en el cielo, Santiago comenzaba a ponerse gris. Abajo, en el suelo, Santiago hace harto rato que era gris. En un par de horas se iba a largar a llover.
La reuníón había sido más rápida de lo pensado. La secretaria académica me tuvo casi una hora adentro y en todo ese lapso se limitó a mirarme cuatro veces a los ojos. 1.cuando me dijo que entrara, 2.cuando empezó a leer mi carta de apelación, 3.cuando me dijo lo que me pensaba de mí y 4.cuando escuchó lo que yo pensaba mí. Por mi parte yo la miré mucho más de tres veces. Siempre me había parecido una mujer guapa, con un delicioso aire a chica cosmopolitan arrepentida, pasada por el colador del Opus Dei. Había algo en su forma de hablar, de mirar y de moverse, que sé yo... supongo que siempre me han gustado más las mujeres mayores que las pendejas. Desde chico era así, prefería a las amigas de mi mamá que a las de mi hermana. En otras palabras -y en código de modisto- prefiero el traje de secretaria, o de empleada pública, a un jumper hiperajustado en un cuerpo en crecimiento.
-¿Y que vas a hacer?-, me preguntó ella.
Levanté los hombros.
-Mira, yo igual voy a defenderte ante la comisión y apelar por ti. Pero la cosa está bien difícil.
Levanté los hombros.
-¿Estás seguro que esta carrera es para tí?
Levanté los hombros.
-Te lo pregunto porque en tu carta hay puras disculpas, pero ningún compromiso a cambiar en un futuro.
Levanté los hombros.
-Nada que me diga a mí o a la escuela, por qué tenemos que defenderte y dejarte seguir aquí. Sinceramente yo prefiero que te vayas. Creo que es saludable para todos y sobre todo para tí.
-Entonces mejor me voy.
Y me fui. Para siempre, aunque algún pedante diga por ahí que nada es para siempre.

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