FORTEGAVERSO: ACERCA DE UNOS BUENOS Y MAGICOS NUMEROS

viernes, agosto 31, 2007

ACERCA DE UNOS BUENOS Y MAGICOS NUMEROS


Un review publicado en la última Rolling Stone. Un buen recuerdo a un gran recital. Los que estuvieron esa noche entienden. Espero

NO HAY NADA MEJOR QUE CASA

Dos parejas de hermanos, notables influencias sonoras que iban y venían, un público en estado eclesiástico y la clara ética de que el buen pop tiene a veces más rock que el más puro rock´n roll.


No hay nada mejor que casa. La frase la decía Dorothy al regresar a Kansas tras su periplo por Oz y la repitió Gustavo Cerati al final de ese opus perfecto que es “Te para tres” (Canción Animal). Y en ambos casos, el sentido es el mismo. Uno puede estar en el lugar más fabuloso del mundo, bailando en la mejor fiesta del planeta o saltando en el recital más apoteósico que se pueda imaginar, pero ninguna de esas sensaciones se compara a la intimidad y el corazón que aparece cuando uno entra al hogar, cierra la puerta y se tira en el sofá a esperar lo grandioso que hay en el no hacer nada. Y el debut de The Magic Numbers en escenarios locales tuvo mucha de esa magia. Un grupo nuevo, ajeno a los aires de superestrellas, sin más que ellos cuatro en escena, recursos de iluminación más bien modestos (por no decir limitados) y un puñado de fieles que se sabían la totalidad de las canciones. Más que un recital fue una tocata. O mejor aún, un show colectivo y al mismo tiempo privado, en el que cada uno de los presente fue capaz de invitar a los hermanos Stodart y Gannon a su propio living

El concierto largo a las 21:30 con un teatro Teletón a medio llenar. Bajo las luces, el escenario. Batería al fondo, un equipo de teclados y metalófonos a la derecha, tres micrófonos al centro y a la izquierda otro teclado. Tras apagarse las luces, el grupo subió a escena con los brazos en alto y sonrisas de oreja a oreja en sus rostros. Angela Gannon se ubicó en los teclados de la izquierda, tras ella su hermano Sean, el más silente de la noche, quien cogió las baquetas y esperó que Romeo Stodart, el líder de la manada, le diera la indicación del vamos. El último en subir fue el jefe del clan, junto a su hermana Michele Stodart, quienes cogieron la guitarra y el bajo respectivamente. La chica aprovechó además de revisar algunas secuencias a disparar con el sintetizador a su izquierda. Tras un breve saludo, Romeo largó el primer acorde de la noche, “This is Song”, tema que abre Those the Brokes, su segundo larga duración. La canción fue un adelanto preciso de los elementos que han hecho del sonido del combo una marca registrada, detalle que uno tras otro se repetirían a lo largo de todo el show. Guitarras gastadas, colchones de teclados, una batería correcta pero sin deslumbrar y todo enmarcado en un juego vocal en que las voces de Romeo eran religiosamente escudadas por las polifonías de las dos damas, especialmente de Angela Gannon, cuyo registro vocal alcanzaba niveles celestiales. Si en estudio, la música de la banda inglesa puede sentirse pausada, casi de ensoñación, en vivo todo se transforma con una inyección de energía alimentada por el bajo preciso de Michele Stodart, gran sorpresa de la noche, y una concreta cátedra de lo que es tener actitud. La menor de los Stodart, está lejos de ser una mujer atractiva a los cánones occidentales, pero azotando a su flaco de cuatro cuerdas, su imagen era casi erótica. Michele ya está para las grandes pistas, maneja su instrumento como si fuera una guitarra, de un modo que recuerda a Peter Hook (Joy Division/New Order) delineando la moral de sus compañeros en una continuidad que es ritmo y melodía al mismo tiempo. Pero lo que esa aún más importante, la dama es la encargada de desordenar en el grupo, esa delicada frontera que hay entre el pop y el rock. Es verdad, en lo estructo lo que hace The Magic Numbers es un pop retro con elementos de folk, pero con ella en escena la dosis dura es casi punk.

“Take a Chance” y “Forever Lost” fueron los dos temas que continuaron la cita, que prosiguió de forma ordenada sin muchas sorpresas. Tampoco había de donde sacar muchos conejos, ni tantos sombreros donde buscarlos. The Magic Numbers es una banda nueva, con sólo dos discos, así que la cita fue un repaso obligado por sus singles más casi la totalidad de las canciones de ambas producciones. El cover de “Close you eyes” de Chemical Brothers, donde Michele cambió el bajo por los teclados y Angela hizo lo suyo en el metalófono fue un quiebre, pero no mayor a cuando Angela toma la voz líder en un par de cortes. “Love me like you”, su tema más conocido fue el highlight de la noche, un pequeño himno para un pequeño escenario. Tras poco más de una hora, Romeo, su hermana y sus amigos terminaron la cita con un bis que fue ademas un adelanto de su próximo EP. ·”The Beard”, una pequeña pieza a lo Nick Drake, cuya letra y melodía parece llevarnos a una versión feliz de la Tierra Media tolkeniana, a la extensa coda instrumental del tema los Stodart y Gannon invitaron a los presentes a subir al escenario a bailar con ellos sus notas finales en Santiago de Chile. Un epílogo perfecto, para una reunión perfecta con un grupo de amigos.

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