FORTEGAVERSO

viernes, febrero 05, 2010

ELO SEGUN ALEX ROSS / OUT OF BLUE-KINGDOM COME



La banda favorita de Alex Ross es ELO y como tal, el maestro homenajeó la portada de Out of Blue en su ya clásica miniserie Kingdom Come. La estacion orbital de ELO sirve de base para el cuartel de Green Lantern en esta versión futurista del universo de DC Comics.

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miércoles, diciembre 16, 2009

SCHOOL OF AM


Tomado del gran blog TerceraCultura del aún más grande profesor Ricardo Martinez, lenguista, conductor de este gran podcast y experto académico en música cebolla. Además de ser uno de los tipos que más sabe de literatura que conozco. Y lo de música cebolla no es chiste, Martinez da cátedra en dos universidades sobre el tema y si no la creen aquí esta "live" explicando su ciencia de la música AM/bonita/llorona.


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jueves, septiembre 03, 2009

CERATI vs ELO: PELIGROSAMENTE PARECIDOS


Mama, Electric Light Orchestra (1973)


Río Babel, Gustavo Cerati (1999)

Ok, los homenajes y las citas son válidas, pero lo mínimo es reconocerlo, el buen Gus, si es que es bueno, debería haberlo anotado en el booklet de Bocanada, ¿o le tendrá miedo al gruñón de Jeff ?

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viernes, mayo 29, 2009

RAPSODIA COMIQUERA


  • “Yo odiaba a Queen antes de leer la novela de Dawson” (Jonathan Lethem)
  • “Aunque no te guste Queen, después de leer este libro lo primer que vas a hacer es descargar las canciones de esta banda” (Neil Gaiman)
  • “Dawson me hizo entender que había detrás de Queen” (Daniel Clowes)
Notable. En una sola palabra. Freedie y yo es una de esas novelas gráficas independientes que te emocionan hasta la médula. Poco más de 300 páginas sobre gente normal a la que le pasan cosas de gente normal. Pero sobre todo del sentido que ser fan tiene para la vida de las personas. De cómo una pasión por algo o alguien puede convertirse en uno de los ejes de tu vida. No es un guión brillante a lo Alan Moore (que bien que no lo sea) ni un arte gráfico que vaya a cambiar la historia, pero en la simpleza del blanco y negro de Mike Dawson hay suficiente corazón para no soltar el libro desde que lo tomas.

Freedie y yo es básicamente la autobiografía de Mike Dawson, un chico londinense que se muda a EE UU con su familia a mediado de los 80.

Todo era normal en la vida de Mike. Una familia normal, burgueses de clase media inglesa, una hermana menor odiosa con la que nunca se llevó bien, un hermano mayor punkie cuya vida giraba en torno a la idolatría a Joy Division, música que Mike no entendía. En verdad Mike no entendía la música pop hasta que en 1984 ve por casualidad el video de “I want to break free” de Queen y todo cambia en su vida. Su papá le regala el casete de A night in the Opera y el Greatest hits todo se desata. Queen se convierte en su reactor principal, la motivación de su vida, todo empezaba y terminaba en la banda de Mercury. A los 7 años se aprende completa “Bohemian Rhapsody” (en guitarra y con coros operáticos) con la cual compite en un torneo de talentos escolares (vestido a lo Freddie “Flash”) que pierde, porque se excede el tiempo de presentación (2 minutos y medio por acto, Mike pelea con el juez porque le cortan la canción).
-Gracias a Mike Dawson.
–La canción no termina, señor.
–Ya lleva más de tres minutos cantando, baje del escenario por favor.
–No antes de terminar.
En el entreacto, pelea con su hermana, que es fanática de Wham y su hermano que odia a Queen. Mike Dawson narra estos episodios con graciosas versiones dibujadas de las biografías de estos y otros grupos. La historia cómic de Wham inserta en el libro es de antología.
El 86, junto con la aparición de A Kind of Magic, Mike y su familia se mudan a EE UU. El viaje ocurre justo el día en que Queen regresa a los escenarios, por lo cual jamás podrá ver en vivo a su banda favorita. En su nuevo país el protagonista se enfrenta a la realidad de que allá nadie escucha a Queen, salvo por “Another one bite the dust”. Todo un golpe tras venir de un lugar donde el grupo es casi na institución real. Crea entonces, en un colegio de Nueva Jersey, un club de admiradores de Queen, donde el único integrante aparte de él es un muchacho que toca batería, cuya naciente pasión por Queen es rota cuando descubre a Rush, banda que también es novelizada gráficamente en el libro. La discusión adolescente acerca de cual disco es mejor, 2112 o Moving Pictures acarrea demasiados recuerdos, a mi al menos.

Mike crece, pero su amor por Queen no cambia, así también como su odio por el rock indie y sus tres acordes que en su opinión, nada aportan a la historia de la música popular. Pasa el tiempo, aparece The Miracle, el primer disco de Queen que no le gusta a Mike, luego Innuendo que lo hace recuperar la fe. Entonces Freddie Mercury asume su homosexualidad, confiesa padecer SIDA y después muere. Eventos que coinciden con el primer amor de Mike (aunque lo patean el día en que Mercury muere) y su reencuentro con su hermana, cuando ambos ven el recital de homenaje y George Michael (Wham) canta con Queen. Las dos bandas por las que pelearon durante años estaban juntas arriba del escenario. Mike y su hermana se abrazan en un instante dibujado absolutamente perfecto.

Y de ahí en adelante comienza el tránsito de Dawson hacia el yo adulto, marcada por reediciones de Queen, amores y estudios universitarios (de arte y dibujo). La historia de Nirvana y Kurt Cobain, su trabajo como caricaturista en un diario, un recital de Brian May al cual no va porque su novia de entonces se niega a acompañarlo (y sus amigos se burlan de su gusto musical). Un romance corto coloreado con "Las palabras deamor" y un casete regalado con las mejores canciones románticas de Mercury y co. Pasan más años, corren más vidas y más canciones viejas de Queen, todas son metáforas de amores y desamores. Hacia el final del relato, Mike y su madre, reencontrados en Londres, acuden a ver el musical We will rock you donde nuestro héroe decide que su primera novela gráfica será la historia de su vida, su familia y sus amores, enmarcados en la forma de Queen. Y regresa a EE UU, besa a su mujer, a su hijo y comienza a dibujar…

La edición en español (La Cúpula, 308 pags) incluye también un epílogo inédito. En Londres, Brian May recibe una encomienda, la abre y es el libro de Mike Dawson. Sale a la terraza de su casa, la lee y luego toma el teléfono. “Aló, Mike, soy Brain May, quería ver si puedes viajar a Londres, con Roger nos gustaría que nos acompañaras en el primer show de nuestro regreso”.

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sábado, mayo 23, 2009

AVISO FREAK


Más info en el blog de Baradit

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martes, abril 07, 2009

¿SET LIST DE DEPECHE MODE TOUR OF THE UNIVERSE?



Según los buenos muchachos de Experience DM Chile y de HOME este rumor suena fuerte sobre el setlist del tour 2009 de Depeche Mode. Harto del disco nuevo, sólo un par del gran Playing the Angels, sorpresas de Exciter, no más "I Feel You" y "Master ans Servant" y "Strangelove" regresan tras casi 20 años de estar fuera de un setlist. Buen rumor para ir preparándose para octubre, cuando muchos nos vestiremos de negro.

  1. Intro
  2. In Chains
  3. Hole to Feed
  4. Suffer Well
  5. Behind the Wheel
  6. Walking in my Shoes
  7. Wrong
  8. Dream On
  9. Comatose (Martin vocals)
  10. Jezebel (Martin vocals)
  11. Little Soul
  12. Come Back
  13. Its no good
  14. Personal Jesus
  15. Peace
  16. Precious
  17. Never let me Down Again

    ENCORE 1

  18. Home (Martin vocals)
  19. Strangelove
  20. Enjoy the Silence

    ENCORE 2

  21. Master and Servant
  22. A Question of Time
  23. Everything Counts

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viernes, marzo 27, 2009

RADIOHEAD EN CHILE: TOP 28


  1. Porque más que un concierto fue una banda sonora para un ataque extraterrestre.
  2. Porque la mejor definición que escuche del show fue: ciencia ficción+ataque de epilepsia+musica.
  3. Porque si Gollum, Dr.Manhattan y Roy Betty tuvieran una banda de rock, esa seria Radiohead.
  4. Porque ver a Radiohead el 2008 es como haber visto en vivo a Pink Floyd el 68, los Beatles el 66 y la Velvet en el 68. Una banda en su edad de oro, en su momento justo.
  5. Porque es verdad que son malos letristas pero da lo mismo, es el sonido (ojo, no la música) lo que cuenta las historias.
  6. Porque al fin entendí que la odiosa comparación con Pink Floyd no tiene que ver con estilos musicales, sino por usar lo que los rodea, el escenario y las luces, no como acompañamiento sino como un instrumento más.
  7. Porque hicieron pop lo que otras bandas venian haciendo de antes, nos han metido el dedo en la boca por más de 10 años y nos han vendido una empalagosa idea de niños intelectuales tristes y millonarios, pero después de escuchar "Videotape" en vivo da lo mismo.
  8. Porque más que una banda son un concepto y en ese sentido lo más cercano a ellos son Velvet Underground y sobre todo King Crimson, pero esto ultimo nadie se atreve a decirlo. "National Anthem" deberia oírse a duo con "2oth Century Schizoid Men"
  9. Porque a propósito de King Crimson, me dieron ganas de escuchar a la banda de Fripp tras el fin del concierto.
  10. Porque Johnny Greenwood es un genio y seria el hijo perfecto entre Ian Curtis y Robert Fripp.
  11. Porque se meten por la raja la idea de la simpleza como base del rock y al mismo tiempo suenan más punk que el punk...
  12. y más insoportables que Tool en una sola cancion.
  13. Porque a ratos fue puro orgánico: bajo, voz, guitarra y batería.
  14. Porque a ratos fue puro exceso: tres guitarras saturando todo.
  15. Porque debieran patentar la labor de "pedalista"
  16. Porque a ratos fue barroco: tres teclados y un piano, guitarras tocadas con arcos de violin, soundscapes creando colchones sonoros.
  17. Porque debe ser la primera banda que veo en vivo que "toca" sus bases, no las programa.
  18. Porque esta es la verdadera música electrónica-
  19. Porque usan cables, computadores y pedales en escena como si fueran instrumentos acústicos.
  20. Porque son insoportables, aunque Ed O´Brian y Colin Greenwood tienen pinta de buenos cabros.
  21. Porque se enchucharon y casi suspenden el show.
  22. Porque puta que hacía rato no salía tan engrupido de un concierto.
  23. Porque fue como estar en una historia de Philip K.Dick
  24. Porque uno entiende tan bien porque hay tantos que los odian y tambien tantos que los aman.
  25. Porque el publico fue odioso, snob, clasista, pero también se lo cantaron todo y sudaron hasta lo más fétido y eso es puro power.
  26. Porque Kraftwerk fue el mejor telonero posible. Una entrada de retrofuturismo para un plato de fondo de puro futuro y un postre a la salida con sabor a que ya todo era post, el futuro se había ido.
  27. Porque Peter Gabriel y Radiohead+Kraftwerk en menos de tres días hace del mundo un mejor lugar.
  28. Porque mi Vicky se robó un setlist, como pueden ver en la foto (la de arriba también es de ella)... en rigor se hizo la linda con el roadie de Colin Greenwood.



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miércoles, marzo 25, 2009

PETER GABRIEL 2009 EN 15 PUNTOS



  1. Porque partió con "The Rhytm of the Heat" y "On the Air". igual que en el Plays Live y dejó a todos colgando. No iba a ser una noche FM.
  2. Porque no fue un show de hits, tocó lo que quiso, como quiso y se marchó contento.
  3. Porque aunque no lo dijo a estas alturas es casi obvio que estabamos ante un tour de despedida. Es probable que PG no se retire de la música, pero si de las giras.
  4. Porque en 2 horas y media, sin conseciones, demostró que más allá de premios, hits, y videos vanguardistas, PG es un musico nacido de las arenas más densas del rock progresivo. Y lo de anoche fue puro prog rock.
  5. Porque "San Jacinto" en vivo es un totem tan grande como la historia que contó PG antes de la canción.
  6. Porque PG habla español como Juan Pablo II y eso fue freak, descolocante, divertido.
  7. Porque sus historias me recordaron sus tiempos en Genesis, cuando introducía cada tema con relatos extraños y descolocantes. Ahora sus historias son más normales, pero la magia es la misma.
  8. Porque cuando lo escuchaba hablar, tuve la lejana esperanza de que de la nada dijera: y esto es "Supper´s Ready", o "Cinema Show", o "Watcher of the Skies", o "Carper Crawlers"...
  9. Porque la banda era un lujo, casi una orquesta. Potente y rockera, sin tanta huevadita étnica ni teclados etereos, todo lo contraria, la amiga de los sintetizadores la ponía densa. Y las guitarras y bajos eran del mismo infierno.
  10. Porque "Salisbury Hill" es una de las 10 canciones que llevaría a una isla desierta. Y los nuevos arreglos la hacen todavía más bucólica, pastoril, simple.
  11. Porque toco "Darkness" y todos los fan blanditos se cagaron de miedo sin entender nada.
  12. Porque a pesar de la abundancia de la camisa de cuadros y el pantalon docker en el público, dijo un par de verdades y le dio lo mismo que la mitad de los presentes se sentaran y hablaran de "ya se puso comunista".
  13. Porque fue el mejor aperitivo a Radiohead. Con mejores letras que los cabros de Oxford.
  14. Porque los Maiden fuerona verlo. Steve Harris se confesó fan de Gabriel y declaró que el Genesis de la era Gabriel era la banda más influyente de la historia. Puede ser, para muchos en verdad lo es, en el prog rock al menos si.
  15. TONY LEVIN. Nada más, el que sabe sane, y al master lo aplaudieron casi más que al viejo Peter.

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lunes, febrero 23, 2009

ESTRENO: WRONG, NUEVO SINGLE DE DEPECHE MODE



WRONG!... WRONG!... Una masa, estos padres no envejecen y cada vez rockean con más fuerza, porque esto es puro rock. Y esa es la diferencia de DM con sus contemporaneos, lo que ellos hacen, han hecho, nunca fue synth pop, sino synth rock. Así los definió Tom Araya y el que sabe, sabe.

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viernes, febrero 13, 2009

DEPECHE MODE REGRESA A CHILE EN OCTUBRE


Este posteo ha sido plagiado integramente de Experience Depeche Mode Chile. Buen site, visítenlo fans de Gore y compañía.

Depeche Mode confirma visita a Chile la última semana de octubre
Andrew Fletcher y Martin Gore, en conversación con Manuel Gómez, enviado especial de radio ROCK & POP (FM 94.1) confirmaron la visita de la banda a Sudamérica para octubre de este año y precisaron que el concierto que ofrecerán en nuestro país se realizaría la última semana de ese mes. La visita a nuestro país se daría en el marco de la gira TOUR OF THE UNIVERSE que promociona su más nuevo álbum SOUNDS OF THE UNIVERSE que estará disponible en tiendas a partir del 20 de abril.


Primeras revisiones de Sounds of the Universe.
Algunos medios están empezando a postear breves reseñas basados en lo que sólo podemos asumir, son las primeras sesiones de escucha para la prensa alrededor del mundo. Lejos, la más interesante es de Filter Magazine, quienes ponen en la lista dos de las canciones escritas por Dave dentro de las tres canciones claves del álbum, y también nombran el tema instrumental del álbum que ya es obligatorio en sus discos. La pulverizadora canción que abre el álbum, “In Chains”, acapara de forma instantánea con su torturado carrusel musical, y asegura que Gahan, Gore y Fletcher han traído muchas cosas de vuelta. ¿Estos muchachos envejecen? No se sabría decir. Una inquietante línea de sintetizador que podría ser el primo perdido del tema Halloween de John Carpenter, palpita a través de la larga columna de “Come Back”, una misteriosa, hipnótica vórtice de una pista que podría ser el verdadero sonido del centro del universo de Depeche Mode. Un buen tema instrumental le sigue de forma astral, “Spacewalker”. La instrumentación serpenteante de “Miles Away / The Truth is” sella el acuerdo que “Sounds” es un disco redondo.
Pistas clave: “Come Back”, “In Chains”, “Miles Away / The Truth Is”
Predicciones: La voz de Dave Gahan es tan cautivadora como las líricas de Martin Gore que todavía son buenas. Sounds of the Universe tiene sin duda un alma torturada, pero sirve como una evidencia comprobada que Depeche Mode no tiene planes de jubilación

Tracklist de Sounds of the Universe
Depeche Mode/w Ben Hiller

1. In Chains
2. Hole To Feed
3. Wrong
4. Fragile Tension
5. Little Soul
6. In Sympathy
7. Peace
8. Come Back
9. Spacewalker
10. Perfect
11. Miles Away / The Truth Is
12. Jezebel
13. Corrupt

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miércoles, diciembre 31, 2008

2008 EN 10 DISCOS


  1. Happinnes is the road Vol 1/Vol 2, Marillion: es probable que éste sea de los pocos top 10 del 2008 donde aparezca esta espléndida placa doble, el disco más triste del año, el saldo de la deuda que Steve Hoggarth y sus muchachos dejaron tras el perfecto Marbles, punto final a la certeza de que este Marillion, añejo y maduro, encontró al fin esa voz propia que nunca tuvo de la mano de Fish. Prog rock/pop elegante, melancólico, nublado, fino, lo que quieran. Letras que parecen cuentos infantiles para grandes. Ojalá muchos espantaran prejuicios y descubrieran esta maravilla. Marillion con Fish puede haber sido una version 80 (y a ratos intragable) de Genesis/Gabriel pero con Hoggarth se adelantó años a Coldplay, Keane, Travis e incluso Radiohead y nadie parece haberlo notado... ya es hora de hacer justicia.

  2. Third, Portishead: Más tristesa infinita, musica dramática para una película de terror inexistente. 10 años después, continuan abriendo ataudes y sacudiendo desde los sonidos más tétricos. Algunas cosas no cambian, salud por eso.

  3. Hey ma, James: El regreso que nadie notó, o nadie quiso notar. Los hijos pródigos de Manchester, los hacedores de esas pequeñas canciones perfectas. Buen disco, coros para cantar a estadio lleno. James lo tuvo (y al parecer sigue teniendolo) todo como para heredar el trono de Manchester, pero algo les falta, algo difícil de explicar, sin embargo vaya que saben firmar buenas canciones.

  4. Meo suo eyrum vio spilum endelast, Sigur Ros: Lo más pop de los islandeses, también lo más Radioheadiano de los mismos. El grupo favorirto de J.K.Rowling y se entiende, un disco para escuchar sin hacer nada más, canciones para sacar a los duendes de sus escondites.

  5. Viva la Vida, Coldplay: Sorpresa, ok, casi es un nombre políticamente correcto, esa mania por ser los nuevos U2 es criticable por donde se mire, pero el nuevo disco es un muy buen disco y punto. Pop épico, arreglos a lo ELO, noise a lo Kevin Shields, atmosferas Floydianas. Viva la vida es la suma de todas las influencias y fanatismo de una superbanda, pero funciona perfecto.

  6. Modern Guilt, Beck: hace cantar máquinas y toca guitarras de palo, hablando de mujeres, crecer, trabajo, penas y alegrias. Beck se manda un trabajo de esos que dejan marcando ocupado y con ello deja claro que su nombre ya no esta para teloneos ni acompañamientos. El gran nuevo solista norteamericano y punto.

  7. Consoler of lonely, The Racounters: Un disco que le perdona a Jack White su horrenda canción para la última Bond. Sorry por los fanáticos de The White Stripes, pero entre otro disco con la chica baterista y un tercer trabajo con este proyecto, voto por la alternativa final. Jack White es Robert Plant y Jmmy Page en un solo estuche y con perdon, pero Consoler es el mejor disco de Led Zeppelin desde Physical Graffiti

  8. Oracular Spectacular, MGMT: o como sacarle el máximo provecho a un par de sintetizadores, mezcla imposible entre King Crimson, Ladytron y el DJ de turno. El disco del año para cuanta revista ondera se publica en el planeta, pero de que es bueno lo es, lo escuchas y no se te olvida. Gracias Alaluf por el favor concedido. Space y sicodelia bailable para el nuevo siglo.

  9. Dig our your soul, Oasis: Otra agradable sorpresa y un muy buen retormo con poca prensa. Oasis sonando como nunca en un disco que responde una vieja pregunta, ¿cómo hubiese sido la suma sonora de los Beatles con Pink Floyd?

  10. We started nothing, The Ting Tings: insoportables, onderos, pero chiclosos como el mejor pop del planeta. Música para seguir con la cabeza, y bailar en público o en privado. En otra época habría hablado de placer culpable, pero placer culpable es Thalia, no esto.

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jueves, diciembre 04, 2008

Y ASI FUE QUEEN+PAUL RODGERS...


Sorry por compromiso con la Rolling Stone, no pude publicarlo antes, pero más vale tarde que nunca. Esta es la versión completa de mi comentario al show de May, Taylor y Rodgers de mediados de noviembre. Y repito lo de "versión completa", porque en la revista tuvieron que sacar algunos párrafos por una cuestión de espacio.

SALVANDO A LA REINA
3 estrellas

El sonido fue atronador, la puesta en escena casi perfecta, pero Queen era otra cosa. Y no escribo acentuando la ausencia de Freddie Mercury, lo que realmente faltó arriba del escenario fue la cordura de John Deacon.


Se escuchó bastante a la salida del estadio, “estuvo bien, pero fue como un premio de consuelo, como ver a Roger Waters en lugar de Pink Floyd”. Y claro, la comparación era obvia, pero también errada. Waters podrá ser un energúmeno, pero tanto él como Gilmour respetan la herencia y la moral de la banda que los hizo famoso, no se traicionan y lo que no es menor, eluden pasearse por el mundo bajo el nombre de una leyenda que hace rato está muerta, por fea que suene la palabra. Porque si fuéramos justos, la banda que tocó el 20 de noviembre debió haberse llamado May, Taylor & Rogers (Yes lo hizo el 89, cuando la ausencia del bajista Chris Squire -entre otros líos- les impidió usar su identidad grupal reemplazada por la de Anderson, Bruford, Wakeman, Howe), porque una cosa es tener derecho a interpretar los temas de la banda que les dio gloria mundial y otra muy distinta es usar la rúbrica para llenar un estadio. Alguien dijo por ahí que el show fue para fanáticos, no para críticos, puede ser, pero quien escribe es fan de Queen, lo ha sido desde cabro chico y con la autoridad que da la pasión insisto en mi tesis: lo que vimos no fue más que la más costosa banda tributo del planeta.
Queen siempre funcionó como una suma de partes. May y Taylor en la energía, Mercury dirigiendo la orquesta y Deacon la mesura, el tino y el buen gusto. Porque si la prematura muerte de Freddie dejó al grupo parado ante un incierto futuro, el autoexilio de John Deacon lo hizo perderse en sus excesos. Taylor y May se descontrolaron, vendieron su alma al pop adolescente (Five, Robbie Williams), al teatro musical (We will rock you) y finalmente a un extraño proyecto que suma dos morales rockeras muy distintas. Correcto, se extrañó a Mercury, pero mucho más a Deacon, el silencioso y preciso del combo, un bajista que nunca brilló (injustamente mirado a menos, aunque a nivel de charts fue el más exitoso compositor del cuarteto después de Mercury) pero que le dio a la banda una de las líneas rítmicas más precisas de la historia del rock, sin necesidad de la parafernalia de quien hoy cubre las cuatro cuerdas, Danny Miranda, innecesariamente acrobático, de escuela progresiva pero virtuosamente vacío, llenando espacios con solos innecesarios que aletargaron el concierto e hicieron del tercio medio del show un territorio para bostezos y más de una pifia. Con el arsenal de grandes éxitos, de pop hecho rock, de himnos más grandes que la vida, gastarse 15 minutos en un eterno solo de guitarra (por muy bueno que sea Brian May) es de otra época. Mercury lo aclaró en el documental incluido en Queen in Montreal, “les prohibí a Brian y a Roger (Taylor) sus solos y los reemplazamos por covers de la edad de oro del rock´n roll”, ahora uno entiende la razón.
Tras una intro instrumental formada por sonidos de dos temas nuevos, el show largó con un extracto de “Hammer to fall” de 1984, pegada a la incendiaria “Tie your mother down”, donde la pericia instrumental acopló como avión con la potencia vocal de Paul Rodgers que funcionó perfecto en los dos temas que siguieron: “Fat bottoned girls” y “Another one bites de dust”, el inicio no podía ser mas prometedor. Había que estar allí. La aparición ochentera de “I want it all” y “I want to break free” mantuvo al público arriba pero evidenció lo obvio, Rodgers es un tremendo frontman pero NO ES Freddie Mercury y dos guitarras metaleras solo suman “ruido” a temas que en el fondo son muy buenas piezas de power pop. Tres canciones seguidas del nuevo disco The cosmos rocks gatillaron el primer momento bajo del espectáculo, y muchas caras de pregunta en el público. May arregló las cosas con una emotiva versión de “Love of my life” y una divertida “39” (su mejor tema como voz líder dentro de Queen). Un extenso solo de bajo y batería empezó a complicar las cosas, aunque el teaser de “Under pressure” entusiasmó a muchos, mismos que estiraron la cara cuando el adelanto no pasó de la intro en bajo. El show privado de Roger Taylor continuó con “I´m love with my car” y “A Kind of Magic”, ambas con el baterista en voz líder, seguidas por “Las palabras de amor”, curioso divertimento con coro en castellano, incluido en Hot Space (1981), balada cuyo estribillo es castellano: “las palabras de amor/despacito mi amor” es un chiste hasta para los fans más acérrimos de los autores de A night in the Opera.
Una seguidilla de canciones de The cosmos rock, algunas cosas de la carrera de Paul Rodgers en Bad Company acarrearon sonoras pifias desde la galería, acalladas en parte en el eterno solo de guitarra de Brian May, compuesto de extractos de “Keep yourself alive/Brighton rock/Bijou” (donde se escuchó a Mercury) y ese opus a la astronomía que es “Last horizon”. “Radio Gaga”, colgada del último acorde de May trajo de vueltas los gritos de la masa, extendidos en “Crazy little thing called love” y sobrecogidos a continuación ante la belleza solemne de “The show must go on”, la catedrálica despedida de Freddie Mercury y una de las mejores canciones de la banda, perfecta en las armonías vocales de Rodgers, May y Taylor, prólogo preciso para el gran momento de la noche. Las luces se apagan y en pantalla aparece la imagen de Freddie cantando “Bohemian Raphsody”, el clásico de clásicos, un monumento, el instante en que todo lo que uno podía criticar del show se esfumó (y que subió la calificación de 2 a 3 estrellas). Con esto nos dimos por pagados, dijeron muchos. Y era cierto. 6 minutos, un templo del mejor rock del mundo, la balsa de salvamento a un show que apenas superaba el límite de lo aceptable.
“All right now” el tema más conocido de Paul Rodgers dio el vamos a los bises, estirados por el clásico epílogo con el que Queen ha cerrado desde 1978, “We will rock you/We are de Champion” y la pista instrumental “God save the Queen”, punto final a una noche compleja, con puntos muy bajos, demasiados medios y un par tan altos como la vida. Correcto, eran May y Taylor, se merecen todo el respeto del mundo, pero también la certeza de que están estirando un chicle que ya fue, que es mejor recordar en los DVDs porque para disfrutar en escena, mejor –y más Queen- es un concierto de los argentinos de Dios salve a la Reina, tocan incluso lo que May y Taylor no se atreven.

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viernes, noviembre 28, 2008

NOSTALGIA ROCKERA


Versión completa -extendida- de la columna publicada hoy en El Wiken, como siempre se agradecen los comentarios en los blogs mercuriales.

LA ULTIMA OPORTUNIDAD

No quería ir a Queen. May y Taylor estaban bien, pero Paul Rodgers nunca me convenció en el rol de Mercury. Además no estaba John Deacon, el gran reactor secreto de “la reina”. En verdad iba a pasar de largo, cuando leí una entrevista a Peter Gabriel en Billboard.com donde el músico manifestaba sus intensiones de reunirse con Genesis en una especie de tour de despedida. Y aunque en otras ocasiones había lanzado el rumor, ahora parecía ser cierto. “Estamos viejos”, decía el cantante de Solisbury Hill, y su compañero en teclados, Tony Banks agregaba: “hay que hacerlo antes que uno de nosotros se muera. La idea es que no nos pasé lo que a Roger (Waters) y David (Gilmour)”, aludiendo a la muerte de Rick Wright, que rompió cualquier idea de juntar a sus colegas de Pink Floyd. Y ahí me cayó la teja. Más allá del gusto o no gusto por Queen, la gran razón para ir al show es porque es probable de que sea la última oportunidad, no de verlos vivos (no hay que ser tan dramáticos) pero si activos arriba de un escenario.
La gente se hace vieja, los ídolos se marchitan, Paul McCartney anunció su tour mundial de despedida para el 2010, somos tal vez los últimos privilegiados con posibilidades de verlo bajo reflectores. Un amigo me decía que la muerte de Rick Wright había sepultado los sueños de tres generaciones junto a un gran mito pop nacional, eso del concierto de Pink Floyd en el Valle de la Luna. Es verdad, aunque los que inventaron el rumor jamás se preguntaron dónde, una de las bandas más eléctricas de la historia, iban a enchufar los equipos en medio del desierto. Pero claro, eso no era lo importante, sino la sensación de que un grupo que nos ha acompañado toda la vida ya no iba a volver a tocar.
Y no es ser alarmistas, todo lo contrario, es pura lógica. Los grandes mitos del rock tiene ya más de 65 años, han bajado las revoluciones de su música para poder interpretarlas. Bowie ha dicho que está pensando en vivir calmado sus próximos años, Dylan no quiere regresar a la carretera, los Stones se han guardado callados (y cansados) sin hacer declaraciones. De The Who sólo quedan dos y uno está completamente sordo, Ozzy y Black Sabbath son casi una anécdota (muy buena anécdota) de geriátrico con cuero y pañales y así la lista es eterna… El próximo año, por pura matemática, debieran morir unas cuantas leyendas de la música popular. Hasta Iron Maiden ha justificado su obsesión con las giras –en marzo vienen de nuevo- en el hecho de que pronto ya no van a poder seguir dándole a la flaca de seis cuerdas. Cualquier oportunidad de verlos en directo ya no es cuestión de fanatismo, sino de respeto. Y eso fue Queen, no un gran concierto como insisten sus incondicionales, sino una misa de cultura pop, una especie de documental en vivo y en directo al legado musical de cuatro sujetos a la humanidad, porque no hay nada nuevo en sostener que el rock es la nueva música docta, la diferencia es que ahora el apelativo de clásicos es más fuerte que nunca. “The show must go on”, cantó el momento más emotivo de la noche, cuatro minutos y medio donde ante mis ojos pasó buena parte de la historia del siglo veinte.
En este escenario el rol que va a cambiar radicalmente es el de las bandas tributo. Estos grupos de fanáticos, por fanáticos y para fanáticos van a transformarse en el equivalente musical a un remake. O en códigos de música docta en quienes interpretarán a los grandes muertos del rock. De aquí al 2020, nuestros hijos van a escuchar a Sex Pistols, Joy Division, Led Zeppelin y pongan el nombre que quieran a través de conjuntos que hoy son amateur pero que pronto serán tan profesionales como una orquesta de cámara. Y que terminarán cobrando tanto o más que a sus inspiradores. Quien sabe, tal vez en un par de décadas quienes llenen el Nacional sean Lemon (U2) y H-Sur (Rush), el futuro en la cultura pop tiene en verdad más vueltas que una oreja.

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martes, noviembre 18, 2008

POR QUE NADIE LE PREGUNTO A BRIAN MAY...


Como chucha se puede tener 61 años y ese pelo. Como pelado prgresivo, puta que me interesa el tema.

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martes, noviembre 11, 2008

27-3-09 Y PODEMOS MORIR TRANQUILOS

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martes, noviembre 04, 2008

REM EN 10 PUNTOS: EL RECITAL DE UNA VIDA


  1. Porque solo REM podría cantar del fin del mundo en el fin del mundo. "Its the end of the World", siempre fue mejor que "Until the end of the world" de U2.
  2. Porque aunque suene cliché, escuchar "Everybody hurts" al lado de la mujer que se ama es un perla perfecta.
  3. Porque cantaron lo que tenian que cantar, evadieron lo obvio y al segundo acorde tenían ganados a todos.
  4. Porque shows como el de REM dividen aguas, todo lo anterior nunca fue tan bueno.
  5. Porque sin parafernalias y solo con un puñado de buenas canciones vale para sacudir la guata.
  6. Por la version power y sin teclados de "Imitation of Life", Brian Wilson estaría orgulloso de sus aventajados alumnos.
  7. Porque después de anoche, las comparaciones son inevitables, pero también estan de más. La sonrisa perfecta de un público tocado por la magia del rock es impagable.
  8. Porque Mike Mills es el mejor actor secundario que puede tener una banda.
  9. Porque a pesar de que aún siento la exclusión de "Nightswimming", en las restas da la mismo.
  10. Porque al final cada uno de los que fuimos caminamos por la luna y más allá.
EL SETLIST
  • Living well is the best revenge (de Accelerate, 2008).
  • What's the frequency, Kenneth? (de Monster, 1994).
  • Drive (de Automatic for the people, 1992).
  • The great beyond (2000).
  • Hollow man (de Accelerate, 2008).
  • Ignoreland (de Automatic for the people, 1992).
  • Electrolite (de New adventures in hi-fi, 1996).
  • Imitation of life (de Reveal, 2001).
  • Everybody hurts (de Automatic for the people, 1992).
  • (Don't go back to) Rockville (de Reckoning, 1984) -voz de Mike Mills-.
  • The one I love (de Document, 1987).
  • Country feedback (de Out of time, 1991).
  • Let me in (de Monster, 1994).
  • I'm gonna DJ (de Accelerate, 2008).
  • Bad day (1985)
  • Orange Crush (de Green, 1988)
  • It's the end of the world as we know it (and I feel fine) (de Document, 1987).

    ENCORES

  • Supernatural superserious (de Accelerate, 2008).
  • Losing my religion (de Out of time, 1991).
  • Disturbance at the heron house (de Document, 1987).
  • Man on the moon (de Automatic for the people, 1992).

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viernes, octubre 24, 2008

DAVID GILMOUR SEGUN RODRIGO FRESAN


Artículo aparecido el domingo pasado en RADAR de Página 12. Notable como siempre, la pluma certera de Fresán. Notable eso de que "Comfortably Numb" es a Pink Floyd lo que "A Day in the Life" a los Beatles.

EL OTRO PINK FLOYD

David Gilmour volvió a dar uno de sus celebrados conciertos, a la vez íntimos e inmensos. Esta vez en un escenario imponente, histórico y ominoso como los astilleros donde se fraguó el movimiento Solidaridad de Lech Walesa. Y como cada vez, un fantasma recorre el escenario: el de Pink Floyd. El DVD Live in Gdansk funciona como perfecto cazafantasmas. Por lo menos mientras Gilmour y Waters sigan empeñados en demostrar que pueden vivir el uno sin el otro.

Por Rodrigo Fresán

El problema ya quedaba de manifiesto cuando, en teoría, aún no habían empezado los problemas: en “Have a Cigar” –canción de Wish You Were Here, de 1975– se afirmaba y se preguntaba aquello de “La banda es fantástica, eso es lo que pienso / Oh, a propósito, ¿quién es Pink?”.
Años más tarde, en el virósico fragor de las separaciones, estallaba la batalla artística y legal por la propiedad del nombre de uno de los grupos más exitosos de la historia.
Y los duelistas eran Roger Waters y David Gilmour.
Ganó el segundo (quien editó un par de exitosos y no demasiado admirables discos como Pink Floyd, donde temas como “On the Turning Away” y “High Hopes” celebraban sin triunfalismos la victoria de la épica placidez gilmouriana sobre la catarsis histriónica wateriana) y perdió el primero (quien grabó unos cuantos discos/diatriba más que interesantes que vendieron mucho menos de lo esperado al no venir bendecidos por el nombre mágico).
Después, las esporádicas giras mundiales y solitarias con Waters (aficionado a la caza) insistiendo en que “Pink Floyd c’est moi” y Gilmour (luego del número 1 en el 2006 con su On an Island y entregado a una casi oblomoviana existencia campestre y a pilotar su biplano) casi bostezando un “¿A quién puede interesarle ser Pink?”.
En cualquier caso, uno y otro volvieron a reunirse junto con Nick Mason y el recientemente fallecido Rick Wright. Los dos se subieron al escenario del macro-concierto Live 8 el 2 de julio del 2005, interpretaron la secuencia “Speak to Me / Breathe / Breathe (Reprise)”, “Money, Wish You Were Here” y “Comfortably Numb”, fascinaron a la concurrencia y a millones por televisión y volvieron a demostrar que siguen siendo los que mejor suenan días antes de que estallaran las bombas en Londres.
Después, al año siguiente, descartada una reunión, Waters se dedicó a planificar su gira revisitadora de The Dark Side of the Moon y Gilmour a presentar On an Island.
Y en unos y otros conciertos, el uno y el otro interpretaban las canciones del otro y del uno tal vez sin darse cuenta –aunque resultara obvio– que la tal vez la clave no estaba en quién es Pink sino en que uno sea Pink y el otro sea Floyd.
Y todos contentos.

LAS CANCIONES SON LAS MISMAS

Y los años pasan y Roger Waters parece hoy Richard Gere en versión Mr. Hyde y David Gilmour luce exactamente igual a un marine de alto rango y peligrosidad.
Pero las canciones no envejecen.
En especial las canciones de Pink Floyd.
Y eso es lo que vale y conmueve en los repertorios que uno y otro sacan a la carretera.
Y ahora es el turno de Gilmour, y cabe preguntarse qué es lo que lleva a uno a comprarse el doble álbum –que en su edición de luxe crece hasta los cinco compact-discs– David Gilmour: Live in Gdansk sin dudarlo demasiado a pesar de su espantosa portada. Y, enseguida, corresponde responderse: la renovada oportunidad de volver a oír y de ver en su sobria puesta muy alejada de la espectacularidad del último Waters on the road –porque el asunto incluye un DVD con una buena parte muy mal filmada del concierto más un aburrido documental– joyas como “Time”, “Shine On You Crazy Diamond”, “Echoes”, “Fat Old Sun” o “Astronomy Domine”. El resto del set –la excesiva totalidad del un tanto monótono On an Island, que yo no había oído nunca– es poco interesante si se lo compara con su debut solista y homónimo de 1978 o el About Face de 1984; aunque virtuoso y conmovedor por tramos acercando a Gilmour a un exitoso compositor de música para ascensores cósmicos, versos leves y susurrados, y sinuosos y personales solos de guitarra que lo cierto es que se disfrutan más en dosis homeopáticas como sonido invitado en discos de Kate Bush (a quien Gilmour descubrió y produjo), Pete Townshend, Paul McCartney, B. B. King o Warren Zevon, por citar a unos pocos.
Y lo que no ofrece la horripilante portada de Live in Gdansk –haciéndonos extrañar tanto aquellos diseños del estudio Hipgnosis que revolucionaron en los ’70 el fino arte de la gráfica para vinilos– lo ofrece el paisaje. Porque Gilmour y su banda –que incluye aquí a Phil “Roxy Music” Manzanera (co-productor del álbum), Rick Wright (Waters lo invitó a sus conciertos pero fue Waters quien lo echó del grupo y lo reincorporó como músico a sueldo por los días de The Wall y no lo llamó para The Final Cut, así que Wright prefirió pasar) y Dick Parry– hicieron campamento en los históricos y oxidados y colosales astilleros donde se fraguó el movimiento Solidaridad de Lech Walesa. Así, grúas abandonadas y barcos encallados y 50.000 personas y orquesta sinfónica.
Y lo de antes, lo de siempre.
El sólido fantasma de Pink Floyd.
Y si Waters en sus conciertos tiene el detalle de no ser él quien cante las partes de Gilmour, aquí Gilmour manifiesta igual caballerosidad pero con un punto de malicia: en la perfecta y conmovedora “Comfortably Numb” –acaso el equivalente Pink Floyd al “A Day in the Life” de Los Beatles a la hora del perfecto balance y potenciación de egos confluyendo en un todo armónico o perfecto– es nada más y nada menos que Rick Wright (algo así como el George Harrison de la ecuación) quien se hace cargo de la voz de Waters. Y Wright –el creador de “The Great Gig in the Sky”– canta como una especie de John Cale cansado de tantas batallas entre Gilmour y Waters, pero disfrutando de una última victoria personal antes de irse tan lejos. “There is no pain you are receding / A distant ship smokes on the horizon / You are only coming through in waves / Your lips move, but I can here what you’re saying”, canta allí Wright.
Y es como si se despidiera.

SACANDO BRILLO

Y mientras oigo aquello y escribo esto, hojeo una reciente edición de la revista inglesa Uncut con su portada dedicada a Pink Floyd y convocando a músicos como Wayne “Flaming Lips” Coyne, Pat “Drive-By-Truckers” Hood, Jarvis Cocker (formidable y muy gracioso lo que cuenta sobre “Brain Damage”), Richard Lloyd, Jim “The Jesus and Mary Chain” Reid, Ice Cube y Paul Weller entre otros para que elijan y escriban sobre su canción favorita de Pink Floyd.
David Gilmour se encarga de la introducción y de recordar la génesis del tema más votado que, sí, es “Shine On You Crazy Diamond”.
De acuerdo.
“Shine On You Crazy Diamond” –que en Live in Gdansk aparece casi desnuda, en los huesos, diferente pero igual de perfecta– es, después de todo, el lugar donde Pink Floyd es más Pink Floyd que nunca: la perfecta simbiosis entre Waters y Gilmour, la maestría percusiva de Nick Mason, el elegantísimo e influyente acariciador de teclas Rick Wright negándose a caer en el absurdo exhibicionista de los tecladistas de los ’70 y uniendo todas las partes. Y –flotando y hasta visitándolos en el estudio– el por entonces zombie psicotizado de Syd Barret, el Diamante Loco a cuyo eclipsado brillo canta y honra la larga suite.
En su texto, Gilmour se refiere a ella como “la canción más pura de Pink Floyd y la cima de nuestro desarrollo. Tiene la embrujadora cualidad serial de música para película emergiendo como de un preciso jam y tuvimos que dividirla en dos partes porque, con sus 26 minutos, no entraba en un solo lado de long-play. Todo está calculado y pensado al milímetro y, sin embargo, es una pieza musical tremendamente adaptable. En la versión original es una gran producción con coristas. En mi último tour se convierte en algo más sencillo y funerario y experimental y hasta descubrimos un nuevo modo de ejecutar la obertura con vasos y copas, pasando los dedos humedecidos por sus bordes. Lo que no fue otra cosa que un retorno a una primera idea que tuvimos para Wish You Were Here, donde todos los instrumentos musicales serían suplantados por objetos... Y lo cierto es que nunca fuimos grandes músicos en Pink Floyd. Yo nunca utilicé mi guitarra como una máquina de riffs. Me interesaba más encontrar nuevos sonidos, crear texturas y atmósferas. Y eso fue lo que nos llevó a intentar otras cosas. Optamos por explorar los paisajes dentro de nuestras cabezas en lugar de imitar mal a Muddy Waters. De ahí que no importa cuántos discos hayamos vendido, Pink Floyd siempre fue y será una banda underground”
Por separado y cada uno por la suya, sin embargo, todo parece más superficial que underground. Por suerte, en ocasiones la música se resiste y resiste incluso al autoritarismo de sus dueños. Y, con autoridad, permanece por encima de las individualidades para volver a unir y arreglar lo que nadie debió romper.
Desearía que estuvieran aquí.

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martes, octubre 21, 2008

MARILLION Y SU "FELICIDAD ES EL CAMINO"... EL GRAN DISCO QUE EN VERDAD HE ESPERADO EL 2008

A Marillion le compro todo, de hecho soy de los que consideran a la formación liderada por Steve Hoggarth superior a la de Fish. O sea, Script for the Jester Tears, Misplaced Chilhood y Clutching at Strawbs son TREMENDOS discos, pero no alcanzan la originalidad (seamos honestos, con Fish siempre estuvo el fantasma de clonar a Genesis), la belleza y lo sublime de Brave, Afraid of Sunlight y Marbles, discos que en mi opinión son más que música, "obras de arte". Marillion es un acto de fidelidad, de religión, de reflexión inclusive. Esas letanías tristes, esos momento epifánicos precisos (como cuando una chica llamada Wendy le canta a su propio Peter Pan en "Neverland"), ese pop progresivo y elegante, ese fin del mundo calmo, que parece no acabarse. ¿Cuanto le deben Travis, Coldplay, Keane y tantos otros a la banda de Mark Kelly y sus socios? Como sea. Me acaba de llegar el mail de Marillion.com confirmando que mi copia autografiada, doble y de colección de Happiness is the Road ya viene en camino. Y aunque el disco ya se ha filtrado por internet, con unas críticas impresionantemente positivas, yo prefiero esperar. Cada disco de Marillion es un rito, se escucha, se lee el booklet, se contempla el arte del mismo. En fin, para calentar motores, acá la review del gran Daniel Pérez de Mellotron.


Marillion.
Happiness is the Road (2008)


Marillion estrena su disco de estudio número 15 de la etapa Hogarth y creo que es motivo para celebrar, porque además se van a cumplir los veinte años ininterrumpidos en la formación desde 1989; para mi una de las mas estables de la historia del progresivo y, si bien han marcado un estilo ajustado, siempre hubo lugar para el progreso e innovación musical.
Otra cosa que está ocurriendo con Marillion es el desafío enorme de regalar su disco por medio de su página web, iniciando lo que se llamaría “¿Piratería Legal?”, pero no me voy a extender en esto, ya que en distintas páginas tratan el tema correctamente.
Para redondear todas las palabras volcadas anteriormente, aparece Happiness Is The Road, una obra de gran nivel que deja bien en claro la capacidad compositiva e interpretativa que posee la banda y, a pesar de lo madura que es, creo que tendremos Marillion para un buen rato mas.
La placa es doble, dividida en dos volúmenes: un CD llamado Essence, que parece tener un hilo conceptual, y un segundo volumen llamado The Hard Shoulder con una colección de 9 temas mas. Cada uno se podrá adquirir por separado (o como placa doble de lujo).
La obra es maravillosa, comparable fielmente con Marbles o Brave y también con otras etapas de de la discografía del grupo. Happiness is The Road es sin dudas uno de sus mejores trabajos en la historia de Marillion, incluyendo la etapa con Fish.
Disco apacible, frenéticamente melancólico, melódicamente hermoso, con atmósferas y climas atrapantes, con performances excelentes de los músicos. Tanto Essence como The Hard Shoulder, contienen pasajes realmente formidables. A veces las canciones llegan a tener intensos momentos, pero contenidos bajo unas armonías geniales. Es el caso del track que lleva el nombre de la placa, con algo mas de 10 minutos en el primer volumen. También se repiten estos actos en "Half Empty Jam", un tanto mas crudo y penetrante; "Essence", muy bien compuesto con algunos tramos pirotécnicos, que decoran al tema. Las breves piezas "Liquidity" y "Dream Street", esta última instrumental, ambas muy sutiles, sugestivas e intimistas, donde Mark Kelly con el piano les da más brillo aún. Así se van sucediendo las canciones sin abandonar el nivel como en "This Train Is My Life", de sonido clásico con un sobrio solo de Rothery hacia el final; la sorprendente "Trap The Spark" con toques épicos y con diferentes cambios y "Wrapped Up In Time", de tono oscuro y muy bien elaborado, en la que Steve Rothery demuestra con creces que es el alumno más aventajado de la escuela David Gilmour (Waters debería contratarlo para sus "tour tributos", Rothery solo es más Gilmour que el trío de invitados con los que Roger insiste en reemplazar -sin lograr- el sonido de Gilmour) .
En un acento más comercial, si se quiere, encontraremos los medios tiempos como en "A State of Mind" y "Woke Up". Realmente resulta muy placentero escuchar este disco ¡y todavía hay mas!
En el segundo volumen Marillion propone en el arranque un tema bastante mas dinámico, quizá el único en toda esta nueva entrega, de constantes cambios de ritmo. Con solos de guitarra precisos y bien melodiosos y es "Thunder Fly". Y los tiempos gratificantes se suceden con el excelentísimo y extenso track "Asylum Satellite 1", muy climático con teclados de fondo, algo psicodélico y floydianos, un verdadero atracón de buena música.
Como para descansar un poquito del tema anterior, tendremos para relajarnos la cálida y hermosa canción "Older Than Me". "The Man From Planet Marzipan", otro de los temas largos y de composición más ecléctica y personal, muy logrado e igualmente sucede con el opresivo "Thought Me Out" con muy buenos arreglos corales
"Whatever Is Wrong With You", el tema con mas gancho comercial de toda la obra, medio tiempo, interesante, pero nada nuevo, aunque si es de destacar la fuerza y el marcado ritmo que le pone la banda; culminando con "Real Tears For Sale", un track que supera los siete minutos, donde aparece una vez mas la evidente genialidad de las interpretaciones, con un desarrollo instrumental extraordinariamente fabricado; algunos instrumentos célticos surgen allí (whitles) y, en un final arrollador, concluye uno de los mejores temas de "The Hard Shoulder" y de la placa en general, capitulando uno de los tan buenos trabajos que han aparecido en el año en curso.
Happiness Is The Road, es un álbum para escucharlo varias veces y si es posible con auriculares, y permitirá así descubrir aun más la infinidad de características, sutilezas y agudeza que posee.

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viernes, octubre 10, 2008

ELO Y... CONCLUSIONES MELOMANAS BORRACHAS


Ayer después de una reunión de pauta, bastante litreada, decidiendo que llevar en el anuario Rolling Stone 2008. Siete melomanos hablando de rock...
-En la última gira de Los Bunkers lo único que escuchaban en los ensayos era ELO
-El último disco es muy ELO
-Segun ellos, ahora les gusta más que Los Beatles. El tiempo los ha convencido que son la banda más grandiosa de la historia.
-La pura verdad...
-Los Flaming Lips dicen lo mismo: la banda mas grande de la historia no son ni los Beatles, ni los Stones, ni The Who, ni Pink Floyd, sino ELO.
-ELO es todo.
-"Mr.Blue Sky" es más tremenda que "Hey Jude".
-¿Por qué tanta mala con los Beatles. Los Beatles son muy ELO?
-No es mala, es hacer justicia con una banda injustamente mirada en menos. ELO debería ser masivamente más grande que Queen. Y eso es cierto, Los Beatles son muy ELO y no al reves, aunque ELO haya sido posterior.
-Ok, ELO tiene cosas malas, pero las buenas son tan buenas que es como la música de Dios.
-Yo antes lo aborrecía, pero antes era puro Pistols y Clash, con cueva Dylan, ahora los tengo en un altar.
-La mejor banda de la historia hubiese sido la formada por McCartney y Jeff Lynne.
-Salud por ese hipotético dúo. Pero Lynn trabajo con Harrison. algo es algo.
-Los Traveling Willburys es mas que un algo.
-Los Travelling Willburys era ELO, pero con otro nombre.
-ELO + Tom Pett + Bob Dylan + Roy Orbison + George Harrison... El cielo...
-Eso es muy cierto.
-Cerati en Sueño Stereo quiso sonar como ELO. Y por eso, Cerati tiene y tendrá todo mi respeto.
-Cerati en una entrevista me dijo que Abbey Road y Let it Be habrían sido mejores discos si hubiesen sido de ELO.
-Segun George Harrison, los Beatles de haber seguido hubiesen terminado haciendo la música de ELO.
-De hecho la inspiracion de Lynne fue hacer la música de los Beatles post los Beatles.
-Esta conversación es como "juntémonos para derribar un mito"
-No, "juntemonos para hacerle justicia a ELO".
-Jeff Lynne es mas grande que Lennon y Brian Wilson, pero tiene peor prensa.
-Los que aún sostienen que Sargent Pepper y Pet Sounds no han escuchado Out of Blue. Ese disco es la Biblia, el Coran del pop.
-Bendito seas Out of Blue...
-Quiero ser Jeff Lynne.
-Yo tambien.
-Yo tambien.
-Yo tambien.
-Yo tambien.
-Yo tambien
-Yo tambien
-Conclusión de esta noche, señores. ELECTRIC LIGHT ORCHESTRA ES LA VERDADERA MEJOR BANDA DE LA HISTORIA...

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lunes, octubre 06, 2008

DEPECHE MODE, VUELVEN LOS MEJORES


Bueno, el nombre del post tiene harta pica por no haber ido el sábado a NiN. Pero bueno, los amigos no se casan todos los días, menos uno con tantas historias y vidas en común. Me perdí el gran show del año, el cañonazo neuronal definitivo, pero la saturación de recuerdos fue great. Un amigo que fue me decía, "a la segundo patada sensorial ya me había olvidado de lo de BRMC del día anterior..." Y ahi estuvo la clave, lo de NiN no fue un show, fue una sensación. En fin. Lo importante ahora no es NiN, sino que vuelven LOS MAESTROS. Depeche Mode con nuevo disco y tour mundial para el 2009. Lo anuncian como el más ambicioso, largo y visualmente complejo de su carrera. Shows de tres horas, puesta en escena diseñada por Anton Corbjn (Control), apoyos multimediales y... SU DEMORADO REGRESO A LATINOAMERICA, lo que presupone Brasil, Argentina y Chile. Gahan ya compuso dos temas, Gore está en lo suyo, Fletch... bueh, sacando cuentas... Tour of the Universe, gran nombre de la gira por lo demás, si continúan con su tradiciòn de bautizar los tour con los nombres del disco en promoción, este debería llamarse The Universe, aunque en la red hay algunos que adelantan que el nombre podría ser Black Universe, como un guiño a su obra maestra del 86. Pase lo que pase, yo ya estoy listo para alzar las manos en Never Let Me Down Again... Puro fan in black

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