FORTEGAVERSO: YGRIEGA (FINAL)

miércoles, mayo 07, 2008

YGRIEGA (FINAL)



UNA DE LAS COSAS que más me gusta es cortar la carne en pedazos triangulares, untarlos en el puré y clavar todo junto a un pedazo de tomate. Amo la mezcla que se arma detro de la boca, el sabor la textura. Amo cualquier cosa hecha con papas, papas fritas, rellenas, asadas, con mantequilla. Podría pasarme la vida comiendo papas y ya saben lo que dicen, quien recibe un golpe come, esw la mejor forma de disimular el pasado reciente, de cambiar la atención hacia otra cosa.
-Sirveme un poco de jugo-, me pidio mi socia y mejor amiga-, mientras miraba el reloj y comentaba. –Pendeja culiada, no se como puedes andar con mi hermana
-¿...?-, le pregunté con la boca llena.
-Por no se... me carga la gente impuntual.
-No eres precisamente un ejemplo de puntualidad
-Siempre la vas a defender.
-No se trata de eso.
-De qué se trata...
-No sé.
Estabamos solos en la cocina, con un plato con asado a la hoya y pure de pasa, iun jarro con jugo de frambuesa, una panera con cuatro marraquetas, una fuente con ensalada surtida, servilletas de papel y mantequilla. La nana nos dijo que dejaramos los platos en el lavaplatos al terminar y que había helado en el refrigerador, que iba a rescostarse porque estaba raja y harta de los abusos y cambios horarios de la casa. Que cuando llegara la huevona de mi novia le avisáramos para servir la cena.
-Me voy a ir... me duele la cabeza...
-No vas a esperar a mi hermana.
-No creo, dile que me llame.
-¿Qué onda?
-¿Qué onda qué?
-Andai raro huevón... como perdido...
-No me siento bien..
-Si tu lo dices. Esperame un rato aca, subo a la pieza y bajo con lo que te quiero mostrar.
-Estoy raja...
-Dejate de hueviar.
Mi socia y mejor amiga dejó a medio terminar su plato y salio corriendo de la cocina. Huevona ezquisofrénica, pensé, se hace toda la niña buena en casa y en la calle es una perra culiada. Las dos hermanas son lo peor. Imagine que mi novia entraba, que se me tiraba encima besándome como siempre lo hace. “A mi no me hablen de orgasmo”, pendeja culiada, todas las minas son perras. Son perras y están locas. Me gustaría tener un arma sobre la mesa, esperar su entrada, mirarla a los ojos y mandarle un tiro en medio de la frente... no querías morirte... Cerré los ojos y la vi sentada sobre otro tipo, el del colegio, el que salió con ella cuando la fui a buscar. Metiendose toda la polla gorda y fea del huevas hasta bien dentro, gritando como la puta de catorce años que es, riéndose de mi, de la traición, de la mentira. Hija de puta, la mandaría a la chucha trecientas veces de tenerla parada en frente.
-Mira-, me dijo mi socia, tirando a un lado de mi plato, un montón de hojas impresas, con textos de correo electrónico. –Son los mail de Igriega, del primero que recibió tu jefe hasta el último, que le llego esta tarde.
-¿Y?
-Espera, es lo que te quiero mostrar. Agarra cualquiera.
-¿Cualquiera?
-Yep, dale.
Saqué la cuarta hoja de la colección.
-Este.
Mi socia la tomó, le hecho una mirada y me la acercó, mirándome con cara de loca. Me fije que una frase del mail estaba subrayada con rojo y que abajo del texto, la desordenada letra de mi amiga había escrito algo en ingles. Comenzó a leer:
-“Y te doy las gracias por traerme aquí, por mostrarme un hogar. Al final he descubierto que pertenezco aquí” En inglés, “And i thank you, for....


EN MARZO A VECES llueve sobre Temuco. Un bombardeo químico sobre la atmósfera y nubes auspiciadas por el gobierno regional cubren el espacio. Es una forma de adelantar el invierno y de bajar las altas temperaturas que el día graba en el vidrio y el cemento. Y también una manera de apagar las llamas que rodean a la ciudad, como un anacrónico sitio medieval. Por media hora suaves goterones remojan edificios, máquinas, vidas y ánimos.
Me la regaló Mi novia cuando la deje en el cine terminando de ver la película de mi vieja. Dijo que pensaba podía gustarme, pensó bien, que se lo había regalado de una vida y que era para agradecerme que se lo hubiera metido tan rico. Pendeja linda, me dieron ganas de ir a verla y de hacerla dormir mirando su pálida espalda de niña. Romanticismos que me bajan a veces.
Su regalo era una bolsita de pasta, pero de la buena, la que no te caga. Caminé hasta la plazoleta del barrio donde había quedado de juntarme con Mi socia y mejor amiga y busqué un lugar apartado para sentarme. Los nuevos edificios de departamentos parecían modernos ziggurats, cuyas mojadas paredes y terrazas reflejaban todas las luces cercanas. A las nueve de la noche y con el agua artificial, yo era la única alma que respiraba en el lugar. Un cartel publicitario que colgaba del edificio más alto del sector decía “Compre” y más abajo indicaba las características de los departamentos, número de dormitorios y todo eso. Note que en una de las paredes del edificio los peñis habían garabateado de lo “Dakeltung kona…” el rayado que estaba por toda la ciudad.
Busqué un papelillo e tracé una línea de pasta en el medio. Luego la cubrí con unas hojitas de macoha que llevaba en la billetera y enrolle el porrito apretándolo con saliva. Boté lo que había sobrado, luego metí el cañón dentro de mi boca y lo encendí con un fósforo que luchaba por apagarse. Gotas de lluvia cayeron de mi frente mojándo mi nariz, boca, mentón y al porro. Mi ropa estilaba, el cuerpo también. Miré hacia el cielo y dejó que los ojos se aguaran. Entonces aspiré. El perro entró por mi garganta y quemó fuerte. En seguida, en un segundo alcanzó la punta de mis pies. Seguí fumando, aspirando y botando despacio. Un golpe seco en el corazón anunció la pronta taquicardia. Delante de mis ojos creció una especie de neblina que sumada al agua me impidieron distinguir cualquier cosa, por muy cercana que estuviera. El ritmo respiratorio se aceleró. Con angustia me puse una mano sobre el pecho. Sentía la cabeza embotada, como si lo hubieran golpeado y tenía la boca tan seca que mi lengua parecía a punto de arder.
Recogí los hombros como si quisiera sostenerme en ellos. Intenté tragar la poca saliva que me quedaba y al hacerlo fui sacudido por una nausea, desagradable la primera, no tanto la segunda, muy agradable la tercera. Garganta seca y felicidad. Risas bobas, solas y sin sentido controlados por mareadas neuronas. Tire la cola del pito y la mate con la suela de mis zapatillas.
Un helicóptero policial cruzó la plaza. Con los ojos entreabiertos seguí sus movimientos y formas. Conocía el modelo, un MD-600 sin rotor trasero. Hace diez años que los pacos los usan para sus vuelos nocturnos. Me fije que llevaba sendas alas embrionarias sobre los patines de aterrizaje y de cada una colgaban esferas blancas. Camaras, sensores, ametralladoras ocultas, impulsores magnéticos, que se yo. Los helicópteros PEM son de verdad, existen, aunque nadie lo crea. A los gobiernos no les conviene que haya tantos navegantes, saben que tarde o temprano la red se va a convertir en un océano lleno de islas virtuales, las que se van a unir en una gran matriz ciberespacial para crear algo parecido a un mundo paralelo. El paraíso recuperado. Gente conectada viviendo en sus avatares en lugar de sus cuerpos reales, no es una fantasía, es la pura verdad, aunque asuste. Para eso están los helicópteros PEM, porque los pulsos son la mejor arma contra los mundos virtuales, el mejor ataque contra el futuro.
Vi como el helicóptero danzaba con los estertores finales y luego volaba hacia el centro iluminando con un faro delantero las terrazas desiertas de la ciudad. Temuco se veía tan suceptible.
Caminé hacia el otro extremo de la plaza. Seque el agua de mi frente y miré la hora en un reloj público. Mi socia y mejor amiga debería haber llegado hace diez minutos. Nuevamente se me empañaron los ojos. En voz alta conté en regresiva desde quince y al llegar a cero la lluvia cesó. Automáticamente disipadas, las nubes dieron paso a las estrellas y luego al rojo tímido de las quemas lejanas.
-Falsa y corta, pero sirve-, dijo Mi socia y mejor amiga a mi espalda. Me saludó con las cejas y luego tiró la primera pregunta:
.Asi que conseguiste los mails
-Yep.
-¿Como?
Moví la cabeza en forma bastante pedante. Abrí mi mochila y busque entre lo quie tenía adentro. Se me hizo más difícil de lo esperado, donde cresta los había dejado. Tuve que mirar, vi que Mi socia y mejor amiga torcía una burla con su sonrisa. Saque un montón de hojas de oficio apretadas con un clip feo, color negro.
-¿Son los mails de Igriega?
-Yep
Se los pase, los tomó y comenzó a hojearlos con un interés para nada de discimulado.
-¿Son todos los mails?
-Yep.
-Incluso los que le llegaron a tu jefe antes de que hicieran el trato.
-Yep.
-¿Te metiste algo verdad?
-Yep...

Esto es lo último que escribí de Ygriega. La novela quedó incompleta a mediados del 2001. Nunca más volví a ella, excepto para volver a publicarla en este blog

Cap 1

Cap 2
Cap 3
Cap 4
Cap 5
Cap 6
Cap 7
Cap 8
Cap 9
Cap 10
Cap 11
Cap 12
Cap 13
Cap 14

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1 Comentarios:

A la/s 1:08 a. m., Blogger Cristian dijo...

Me lo temía, pero esperaba que el final abupto tardara algo más.

En fin, se agradece lo publicado, aun cuando quedó inconcluso.

Saludos

 

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