FORTEGAVERSO
Autoindulgencia, cultura pop, ejercicio gratuito de ego y antología vertiginosa de casi diez años de periodismo basura
jueves, octubre 07, 2010
viernes, mayo 14, 2010
MIND FUCK GUERRILLA (BY BARADIT)


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Etiquetas: Amigos, Ci-Fi, eBooks, Escritores, Jorge Baradit
jueves, enero 28, 2010
martes, enero 26, 2010
LA HISTORIA DEL CHILE QUE NO FUE
Nació como un blog, y ahora será un libro. Jorge Baradit, Álvaro Bisama, Francisco Ortega y Mike Wilson reinventan el pasado nacional a través de "Ucronía Chile". Constanza Rojas V. Si Bernardo O'Higgins hubiera muerto a los diez años, si MEO hubiera ganado las elecciones, o si un meteorito aterrizara en la bahía de Valparaíso. Si cualquiera de estas cosas hubiera sucedido, el Chile de hoy no sería el mismo.
Este ejercicio de responder la pregunta "¿Qué hubiera pasado si...?" recibe el nombre de ucronía, y "Ucronía Chile" es el que recibió el trabajo que los escritores Jorge Baradit, Álvaro Bisama, Francisco Ortega y Mike Wilson están realizando.
Comenzó en 2005 como un blog con ese nombre, donde cualquier cibernauta podía escoger un episodio histórico y ficcionar sobre él. Baradit recuerda: "Parecía que había un tipo de hambre de esto, porque llegamos a tener 200, 250 entradas diarias. Había una necesidad de adueñarse de la Historia. Así como en un momento los chilenos se reapropiaron de la bandera nacional, que estaba remitida a las escuelas y a los cuarteles, y de pronto la gente se la llevó a su casa y empezó a usarla como polera". Y Ortega complementa: "Nos motivaron simplemente las ganas y la idea de que la Historia nos pertenece a todos y como propietarios podemos hacer con ella lo que se nos antoje".
El blog se mantuvo dos años funcionando, cerró, y luego "Ucronía Chile" se convirtió en un libro que será publicado en el segundo semestre de este año por Ediciones Universidad Católica. Los cuatro escritores se sentaron en una mesa con posteos impresos y un papelero en el centro a leer y seleccionar. Y como complemento, invitaron a colegas nacionales e internacionales a participar con su ucronía. No quieren confirmar nombres, pero no hay que sorprenderse si Rodolfo Fogwill, Edmundo Paz Soldán, Rodrigo Fresán o Claudio Bertoni son algunos de ellos.
Al igual que el blog, el libro tendrá ucronías de todo tipo. Breves y extensas; documentadas y no. Bisama lo define como "un libro de relatos desquiciado, un laboratorio de escritura, una suma de ejercicios de estilo que terminan configurando un mundo que remeda a éste: Chile". Baradit lo asemeja al cuaderno de apuntes de un investigador que escribe la historia de un país imaginario, con textos en servilletas, recortes de diarios y hojas de enciclopedias.
Para dar una idea, Baradit cuenta que su libro "Synco" es una gran ucronía. Ortega tiene su novela gráfica "1899", que publicará en noviembre y ficciona cómo el Huáscar es capturado por Prat, y Chile en 1899 se convierte en una gran potencia. Mike Wilson, por otra parte, adelanta que hará cosas como un complot entre Wittgenstein y Rod Serling en el sur de Chile, y Bisama cuenta que los suyos serán relatos cortos, paréntesis del gran relato de la historia. "Hay por ahí un viaje en el tiempo donde lo que menos importa es el viaje en el tiempo", dice.
Así, el cuarteto, junto con editar esta reinvención del país, también ficciona el suyo. Un cuarteto que, según explica Wilson, trabaja junto porque: "Somos amigos, nos conocemos, nos leemos, confiamos en los criterios y las miradas que cada uno aporta. Además, era un buen pretexto para juntarnos a almorzar"
Etiquetas: Ci-Fi, Escritores, News, Ucronía
martes, enero 05, 2010
miércoles, octubre 28, 2009
LA CRISIS DEL BEST SELLER

Bienvenido a la crítica menos relevante que leerás este año". Así comienza la reseña que publicó Louis Bayard en The Washington Post el pasade 15 de septiembre sobre The lost symbol, la última novela de Dan Brown. Fue un día antes del último gran lanzamiento de un libro: cinco millones de ejemplares colocados en las librerías de todo el ámbito anglosajón. A la semana, la profecía de Bayard se había cumplido, ya que de esas librerías habían desaparecido 1,9 millones de ejemplares. ¿A quién le importaba que alguien dijera que el libro era bueno o malo?
Este fenómeno de la compra compulsiva e impulsiva puede producirse de nuevo este jueves, 29 de octubre, en las librerías de los países de habla hispana. Tal y como ha asegurado la editorial Planeta, de El símbolo perdido se lanzarán 1,5 millones de ejemplares (para España y América Latina). El ansia por la novela, además, ya late. Según la cadena La casa del libro, desde hace un mes ocupa el número uno en ventas anticipadas.
Y sin embargo, las críticas publicadas en los medios anglosajones no han sido nada buenas. Excepto algunas más complacientes que insisten en la capacidad de entretenimiento que tienen los libros de Brown, el resto destaca el hecho de que el escritor se ha limitado a repetir la fórmula que le hizo millonario con El Código Da Vinci.
En esta ocasión, Robert Langdon, el experto en simbología de la Universidad de Harvard, abandona Roma y se traslada a Washington para dar una conferencia. Enseguida comienzan a aparecer los acertijos en torno a edificios como el Capitolio o el Museo de Historia Natural. Lo mismo que hizo con los monumentos de Roma. Y si en El Código Da Vinci la principal atracción estaba en el cuadro de La última cena, esta vez Brown analiza los posibles enigmas que se encierran en el lienzo de Alberto Durero Melancolia I. Los personajes también están organizados en torno a la misma estructura: a Langdon le acompaña una mujer, hermana del maestro que le ha convocado a Washington, Peter Salomon. Y hay un malo "que parece una parodia de los libros de James Bond", según The New York Times.
Sólo existe una gran diferencia: esta vez el Vaticano no está en el punto de mira, sino la masonería. Para muchos críticos, este cambio de temática ha provocado bastantes sonrisas sarcásticas. Como afirma Maureen Dowd en The New York Times, "si Dan Brown piensa que los masones son más intimidatorios que el Vaticano, sólo puedo decir una: Dios, ayúdanos (...) ¿Durante cinco años ha pensado que, si expone los secretos de los masones, estos le van a cortar el cuello?", termina de forma sardónica Dowd, a quien no se le escapa que si Brown llegó a la cima del éxito fue gracias a la campaña anti El código da Vinci que le hicieron grupos como el Opus Dei.
La cultura es industria
Un libro pésimo, según la crítica anglosajona, que alcanza un número brutal de lectores. La cultura succionada por la industria del entretenimiento. Un best-seller que se vende más que nunca, pero que también recibe las peores críticas. Incluso de escritores que conocen bien la fórmula del libro de masas como Stephen King, quien tildó el libro de Brown de "plato precocinado de macarrones".
Para el escritor Rodrigo Fresán, esto sólo significa una cosa: el best-seller está en crisis. "Yo creo que se necesita un talento para ponerte a escribir una novela de estas de códigos. Talento y sangre fría. Pero también creo que tengo el derecho de exigirle a Dan Brown que el nuevo libro sea mejor que los anteriores, y si no lo consigue, ese nuevo libro es una mierda", afirma. Y eso es lo que le ha ocurrido al norteamericano.
¿Qué ha pasado entonces con el best-seller que también recibía críticas como enorme producto de entretenimiento? ¿Qué ha ocurrido para que los peores productos sean ahora los grandes best-sellers? Para el escritor Juan Bonilla, la razón principal es que "antes éramos más cultos que ahora. Había una mayor cultura literaria. Incluso la gente a la que le gustaban los libros más populares exigía literatura. Ahora ni siquiera se diferencia si ese best-seller está bien escrito o no. Da igual, porque lo único que quieren es satisfacer una necesidad".
Como ejemplo de los buenos best-sellers de entonces, Bonilla pone a William Somerset Maugham, quien se convirtió en uno de los autores más populares de los años treinta y que hoy aparece en las colecciones de grandes clásicos.
Otros escritores consultados por Público también apuntan a la cada vez mayor indulgencia del editor. "Es menos exigente y, si ve que una fórmula está funcionando, va a tender a publicar ese tipo de libros. La responsabilidad recae en las editoriales y en los lectores", apunta José Ángel Mañas, autor de Historias del Kronen.
Sin embargo, no todos creen que cualquier tiempo pasado fue mejor. Incluso para los best-sellers. En este punto de vista se haya Andrés Neuman, último ganador del Premio Alfaguara con El viajero del siglo. "Me parece muy ingenuo decir que los best-sellers de antes eran mejores que los de ahora. Hablamos de Charles Dickens y de Alejandro Dumas, pero en aquel entonces había otros cien que vendían muchísimo y de los cuales ni nos acordamos. Siempre ha habido superventas malos", constata.
Apertura democrática
Además, según él, la cuestión no es que ahora se escriban más libros de puro entretenimiento y con la fórmula ajustada para vender como rosquillas sin sostenerse en ningún pilar literario, la cuestión es que "ahora los medios hablan más que nunca de este tipo de libros". Y hay más. Un argumento que para él tiene que ver con la democratización de la cultura: "Antes estaba dominada por las élites y ahora se ha abierto para todo el mundo, por lo que también tenemos la cultura del hipermercado. No creo que sea para echarse las manos a la cabeza", apunta el escritor argentino afincado en España.
Ante tanta crítica también hay escritores que defienden a Brown y su manera de crear grandes best-sellers. Uno de ellos es Javier Sierra, autor a su vez de grandes superventas como La cena secreta o El secreto egipcio de Napoleón. Para él, no es posible comparar a los lectores de la época de Dickens con los que tiene ahora Dan Brown.
"Dickens era un gran paisajista de las palabras. En nuestra cultura audiovisual actual esto no es necesario, sin embargo, Brown sí introduce elementos que son propios de nuestro tiempo, y ahí sí es transgresor, como, por ejemplo, páginas web reales o nombres de investigadores y científicos que sí que existen", afirma Sierra. También defiende a Brown frente a Stephen King, a quien considera un autor de "pura ficción mientras que Brown juega con la realidad. Con sus libros puedes llegar a aprender cómo es la masonería o la noética, que es una ciencia que se ocupa de nuestro pensamiento oculto".
Precisamente, con respecto a ese ocultismo de tono new age de sus libros, los críticos anglosajones han señalado que esta vez a Brown se le ha ido demasiado la mano. "Él piensa que la religión está detrás de la caída de los valores humanos y también de la corrupción de la clase política; sin embargo, confunde todas las cosas al mezclarlas con tanto exoterismo", apunta Peter Conrad en The Guardian. Porque al final, como este crítico insiste, "lo que le interesa de verdad es que suene la caja registradora". Y eso es lo que volverá a suceder este jueves.
Etiquetas: Articulos de otros, Best Sellers, Dan Brown, Escritores, Javier Sierre, Libros
sábado, octubre 17, 2009
OJO CON PATRICK ROTHFUSS

Probablemente, el nombre de Patrick Rothfuss no le suene de nada… aún. Porque este extraño señor, nacido en Wisconsin hace 36 años, ha escrito en sus ratos libres de la última década y media una de las mejores novelas fantásticas de todos los tiempos: “El nombre del viento” (Plaza&Janés)
Rothfuss al habla desde su domicilio de Wisconsin: “Cuando mi editora me dijo que necesitaba una foto, me asusté. Le pregunté si tenía que cortarme el pelo, asearme un poco, esas cosas. Ella me dijo que no, que ahora era un escritor de novela fantástica y que los lectores esperaban que tuviese un aspecto un poco salvaje”, nos cuenta. Una conversación mantenida entre el e-mail y el teléfono a lo largo de varios días. Son necesarios para conocer a este escritor primerizo, que ha pasado de la nada más absoluta a ser una estrella rutilante en Estados Unidos. El nombre del viento –nada que ver con Zafón, vaya por delante– saltó a las pocas semanas de su lanzamiento a la lista de los más vendidos del New York Times, en uno de esos extraños e impulsivos fenómenos fruto del boca a oreja. El incendio tardó en saltar a otros países, ya que la mezcla de escritor poco conocido con un género como el fantástico no lo hacía demasiado atractivo en este tiempo de hackers anoréxicas y niños pijameros.
Sin embargo, como suele ocurrir con los libros que son buenos de verdad, antes o después un editor, grande o pequeño, asume la responsabilidad de publicar el libro contra la opinión general. En España, uno de los veintiséis países que tienen pendiente el lanzamiento, hay que agradecerle la valentía a Mónica Tussell, de Plaza & Janés. “Me enamoré de la novela desde la primera página, cuando leí acerca de los tres silencios de la posada. Y el amor me duró hasta la ochocientos”, cuenta con pasión protectora.
El vagabundo de Wisconsin
No es la única. El correo de los lectores en la web de Rothfuss está saturado, y casi todos los mensajes llevan como asunto “¿Para cuándo la segunda parte?”. La propia Amazon, ante la presión de los fans, ha dado ya seis fechas diferentes de lanzamiento del El miedo del sabio, la última para este mismo mes de mayo, todas ellas sin contar con la editorial. Pero parece que aún se hará esperar un poco más. Pero, ¿qué tiene El nombre del viento para que levante tantas pasiones? ¿De dónde ha salido Rothfuss, un simpático ermitaño con aspecto de vagabundo?
El Rothfuss escritor nació donde nacen todos: del amor por lo que uno lee. En este caso por la novela de fantasía. O, más concretamente, por el afán de rescatarla de los clones insulsos que la han colonizado en los últimos tiempos. Por cada brillante Harry Potter hay quince plomizas copias que repiten hasta la saciedad el esquema de espada mágica-princesa-señor malvado. “Hasta el punto de que hay veces que coges un libro y dices ‘¿eh, no he leído yo esto antes?’. No es que quisiera reinventar la fantasía, no soy tan imbécil como para pensar que puedo hacerlo, pero sí quería hacer algo distinto”.
Y vaya si lo hizo. El nombre del viento cuenta la historia de Kvothe, un héroe de leyenda exiliado bajo nombre falso en una remota posada del fin del mundo. Un mundo que no tiene nombre, algo sin precedentes en este tipo de novelas, en el que antes de empezar el autor te golpea con un mapa detalladísimo. Hasta esa posada se acerca Cronista, una especie de periodista que está dispuesto a cualquier cosa por conocer la historia de Kvothe. A regañadientes, el antiguo héroe le concede tres días, tres días en los que relatará cómo llegó a convertirse en el mago más poderoso y batirse en duelo con un demonio por el amor de una mujer.
Un esquema atípico
“No quería seguir el clásico esquema de tres actos, ni el drama shakespeariano en cinco partes. Quería contar una historia, y eso exigía una estructura singular, desnivelada y en el que la primera y la tercera personas se alternasen”, explica Rothfuss. Una presentación apabullante, de medio millón de palabras –cinco veces la extensión de una novela promedio–, y que sin embargo deja al lector temblando y suspirando por más al doblar la última hoja.
Ese esfuerzo le llevó al autor nada menos que ¡catorce años! Sin embargo, Rothfuss no ve ninguna relación entre el tiempo de maduración y el fruto. “La gente siempre asume que soy un valiente soldadito por haber trabajado en el libro durante catorce años. Si te tiras catorce años escribiendo una novela y no te la publican, la gente piensa que eres idiota –y está bien, porque probablemente lo seas-. Pero, si lo consigues, eres un héroe. Para mí eso no tiene sentido. Es la misma novela. Es el mismo yo”.
Pero él mismo se contradice cuando relata cómo han cambiado las cosas en su vida: “Durante mis años de estudiante era muy pobre. Ahora puedo comprar comida de verdad. A cambio he perdido el anonimato. Ayer mismo se me acercó un policía en una cafetería. Creía que me había metido en un lío… ¡hasta que empezó a preguntarme por la segunda parte!”.
Kvothe en castellano
Una buena parte de su éxito reside en la mezcla de magia y realismo. Hay drama y violencia, y la profundidad y la intención del libro lo sitúan en una órbita adulta, pero cualquier adolescente aficionado a la lectura lo disfrutará también. En los foros de Internet, los aficionados han creado hilos con decenas de miles de respuestas acerca del particular sistema de magia que ha inventado Rothfuss, basado por un lado en la alquimia y por otro en la wittgensteniana idea de que cada brizna de la creación tiene un nombre único al que responde. Esa premisa, de la que nace el título del libro, ya había sido empleada por LeGuin en su serie de Terramar, pero unida a la explicación mundana que aporta Rothfuss hace que suene tan original como el resto de la novela.
Y, si el nombre exacto de las cosas es esencial en la historia, también lo ha sido para su comprensión en castellano. Una novela como ésta, larga y difícil de trasladar, era carne de cañón para un equipo de traductores. Y sin embargo de ella se ha encargado una única persona, Gemma Rovira. Aunque no ha estado sola en el empeño. Uno de los fenómenos más interesantes de la novela está teniendo lugar fuera de la vista del gran público, y consiste en un foro de acceso restringido en el que Rothfuss ha congregado a todos los traductores de su novela para que comenten entre ellos, se pongan de acuerdo e intenten limar en lo posible las aristas de sus respectivos textos.
Lo cuenta la propia Rovira: “Podíamos hacer consultas a medida que surgían las dudas, él contestaba en tiempo real. La peculiaridad consistía en que cada traductor podía plantear preguntas y recibir respuestas, pero al mismo tiempo podía leer las consultas de los otros traductores y comentarlas también con ellos. Por otra parte, Rothfuss nos proporcionaba recopilaciones de datos que resultaban muy útiles y nos ahorraban mucho trabajo tratándose de una novela ambientada en un mundo imaginario (aclaraciones sobre la moneda, el calendario, las características de determinados personajes, la pronunciación de ciertos nombres, etc.)”.
Las dulces lágrimas
Antes de despedirnos, no me resisto a preguntarle a Rothfuss por la fecha de finalización de su próxima novela, en la que Kvothe desgrana el segundo de los tres días que pasa junto a Cronista. “Tardará, tardará. Vuestras lágrimas me resultan deliciosas –dice con una carcajada nerviosa–. Ahora en serio, el nivel de expectación de la gente me está empezando a parecer de locos. Ayer me abordó una desconocida por la calle y, enseñándome su barriga, me dijo que su hijo nacería en abril, pero que no sabía si estaba más emocionada por eso o por el lanzamiento del libro –había leído una de las fechas falsas de Amazon–. ¿Cómo puede un autor enfrentarse a esto? Yo desde luego no puedo”.
Fuente Que Leer
Autor: Juan Gómez-Jurado
Sitio oficial de la novela en español.
Etiquetas: Articulos de otros, Escritores, Fantasia, Libros
lunes, agosto 03, 2009
SERGIO MEIER (1966-2009) UN DIA TRISTE PARA LA CI FI CRIOLLA

Etiquetas: Escritores, Homenaje
jueves, mayo 21, 2009
¿BEST SELLER PATRIO?


Etiquetas: Escritores, Novelas
domingo, marzo 29, 2009
BRUCE STERLING AL HABLA

Sterling teme que el escritor de novelas será pronto algo del pasado. "El mundo editorial en EEUU está en problemas. Las librerías están desapareciendo, y las grandes editoriales centralizadas están muy endeudadas. La gente no presta atención a las novelas"
"Si uno lee una obra de cf que es muy certera respecto a desarrollos futuros, te hace infeliz. La gente necesita a los profetas de la misma manera en que necesita curanderos y brujos. Pero el que escuchen a esos profetas no cambia su modo de actuar"
Sterling dice que la cf es tan relevante hoy, época de inciativas científicas aparentemente incensantes en muchos campos distintos, como lo fue en el pasado, cuando el ritmo de cambio era más lento. "A los escritores de cf no nos afecta el ritmo del desarrrollo. Sufrimos mucho menos que los corredores de bolsa".
En este momento el área más satisfactoria de su producción es su blog (Beyond the beyond) que escribe para Wired. Actualmente trabaja en una novela sobre la Unión Europea, que transcurre dentro de 60 años.
Etiquetas: Ci-Fi, Escritores
lunes, marzo 16, 2009
ALGUNAS TREMENDAS NOVELAS INEDITAS QUE HE TENIDO EL PLACER DE LEER... Y DE ESCRIBIR

Y que quiero se publiquen ya:
ZOMBIE: De forma literal Mike Wilson respondió a un tema que hablamos cada vez que nos juntamos, el fin del mundo en el fin del mundo. Una bomba, un misil, una guerra, un accidente, da lo mismo, sólo quedan niños o casi niños en una ciudad que podría ser Santiago o Buenos Aires. El futuro se convirtió en recuerdos y el aquí y el ahora no son más que fragmentos de vidas todavía más fragmentadas en una esplendida novela río afterpunk, alter todo.
KALFUKURA: Tuve el privilegio de leer la novela infanto-juvenil de Jorge Baradit que no tiene nada de infantil. Algo clama en el corazón de Chile, la tierra se ha despertado y un joven héroe inicia una aventura iniciática que hace que la Tierra Media sea un chiste al lado de este Chile mítico, con Almagro y Valdivia convertidos en monstruos subterráneos, jinetes de Huemules y de Ballenas Blancas. Un juego de rol, trading cards, cómics, animé a lo Miyasaki en ácido lo que sea.
ESTRELLAS MUERTA: la prometida historia romántica de Bisama, algo así como canciones de Joy Division pasadas por un colador donde Richard Linklater y Ballard sirven para pintar de negro una historia que bajo su superficie es tan rosa como un beso. Pero a veces los besos, vaya que dejan un mal sabor en la boca, sobre todo cuando lo que tenemos enfrente tiene el peor aliento del mundo. Al final una tremenda verdad: el amor no es más un terreno pantanoso donde todos alguna vez nos hemos convertidos en vampiros y muertos vivos.
ZONA CERO: una vieja obsesión personal, un manuscrito que le leí hace años a Bisama y que creo debería convertirse en algo grande. Una novela río, suerte de versión adulta y triple X de Kalfukura de Baradit. Cuando el sur de Chile empieza a desaparecer, devorado por una gran esfera negra, un tipo perdido en medio de la nada se ve obligado a regresar a su Villa Alemana natal, claro, una Villa Alemana dominada por adoradores del nazismo esotérico.
UNTITLED 1: Alberto Rojas la tiene prometida hace años. Si le creo, porqué no hacerlo, la está escribiendo paralela a su trilogía épica Leyendas de Kalomar, cuya segunda parte, La Hermandad del Viento ya esta lista para debutar en librerías. Pero Rojas es ambicioso y hace rato que está trabajando en una relectura steampunk del mito del Teniento Bello, quien en su Sánchez Besa no se pierde ni reaparece en la Ciudad de los Césares, sino en un mundo ucrónico donde Chile esta perdiendo la Guerra del Pacífico y su rudimentario avión se convierte en punta de lanza para el arma que puede cambiar la suerte de nuestro país. Un cruce fascinante entre Pacha Pulai y El experimento Filadelfia.
UNTITLED 2: Juan Carlos Fau de Que Leo me pasó el manuscrito. No sólo me gustó, sino también a todos los de Alfaguara que lo compraron y a fines de año se lanza. Es el debut de una nueva y joven autora nacional, con una saga de vampiros santiaguinos que deja a Stephanie Meyer como un mal chiste (¿alguna vez fue bueno?, en fin). Aun no puede decir ni el nombre de la novela ni de la autora, sólo imaginen la estatua frente al Museo de Bellas Artes cobrando vida y besando a una joven punk que lo único que quiere es arrojarse desde lo alto de la cruz de la Iglesia de San Francisco.
BONUS TRACK
Y como la caridad empieza por casa, estas son mis dos inéditas en las que trabajo en forma psicopática, una semana cada una. Desafio personal, escribir dos novelas al mismo tiempo, es la única manera en que evito la invasión de una posible tercer idea que mande esta pega a mi baul de historias inconclusas.
EL HORROR DE BERKOFF: Martín Martinic tiene 35 años ya y ya no queda nada del galán de teleseries que fue hace una década, Las cosas no le han salido bien, en parte porque desde niño puede hablar con los muertos, en parte porque tiene demasiado claro que no es una buena persona. El fatal accidente de su ex mejor amigo lo obliga a regresar a su pueblo natal en el sur, donde saldará cuentas con gente que hace tiempo dejo de ver, incluida su madre, el amor de su vida y una casa embrujada, La Esquina Berkoff, que podría ser el origen de su mal y el de todos los habitantes del pueblo llamado Estación Salisbury. La novela nació como un guión, se llamaba Victoria, ahora es otra cosa muy distinta. Y si, el título es una cita tanto a El Horror de Dunwich como a El Horror de Drácula, aunque la novela la escribí imaginando a un personaje de José Donoso metido en un mundo a medio camino entre el Maine de Stephen King y la campiña inglesa reconstruida de Hellblazer.
LA 4ª CARABELA: 1492: Colón no llega en tres sino en cuatro carabelas a América, ¿qué pasó entonces con los registros y el destino de la Divina Trinidad y el capitán Bartolomeo de Umbría? 1797: En España, Francisco de Miranda organiza, bajo las ordenes de los fallecidos George Washington y Benjamin Franklin y con la tutela de Thomas Jefferson, la Logia Iluminada de Cádiz o Lautarina con el propósito de concretar los Estados Unidos de Sudamérica y para tal fin manipula a dos impetuosos jóvenes llamados Bernardo O´Higgins y José de San Martín, pero un viejo adversario político se opone a sus planes: Simon Bolivar. 1810: José Miguel Carrera y Manuel Rodríguez usan el nombre de este último para inventar una leyenda que se saldría de control: Manuel Rodríguez, el guerrillero que nunca existió. 1987, en Buenos Aires profanan la tumba de Perón y le arrancan las manos… Ahora, por alguna extraña razón, cuatro exitosos autores de novela comercial escriben exactamente el mismo libro, pero alguien los empieza a asesinar uno por uno. El último de la lista, un chileno radicado en L.A., no sólo escapa a esta suerte, sino que tiene la oportunidad de resolver un misterio de cinco siglos, aunque claro, a él le interesa más escribir el libro más exitoso de su carrera.
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lunes, marzo 09, 2009
SAN ALAN MOORE

DAME MOORE
El inglés Alan Moore es el autor más respetado, venerado y extraño del comic contemporáneo: su imaginario revolucionó el género, sus personajes introdujeron densidad y sus tramas son poderosamente políticas. Es, además, un excéntrico y lúcido enemigo de la industria del entretenimiento. Ahora, tras idas y vueltas, danza de directores y pavor de sus devotos lectores, se estrena Watchmen, sobre la sórdida y oscura vida de los superhéroes. Pero lo más curioso es que, sin importar los resultados, Moore sigue resistiendo el seductor canto de las sirenas del cine. Y aunque ya filmaron V de Vendetta, La liga de hombres extraordinarios, Desde el infierno, sigue demoliendo el cine, ni siquiera firma las películas que inspira y hasta se niega a cobrar sus cheques.
Northampton es una ciudad del norte de Inglaterra que oculta tras su fachada convencional una historia densa, de asentamientos sajones, de la creación del primer Parlamento británico, de campo de las batallas más importantes de la Guerra de las Rosas. En su parte más antigua, y más pobre, creció Alan Moore, niño durante los años ’50, el hombre que tres décadas más tarde iba a revolucionar el comic norteamericano para siempre –y, según él, para bien y para mal–. Pero entonces, en los ’50, Alan era apenas un chico de clase obrera que se aburría terriblemente y sólo encontraba escapismo en los comics y la mitología. “Todo lo que implicara mover montañas y tener superpoderes me interesaba, me ayudaba a dejar el barrio”, le contaría años después al director Dez Vylenz para el documental The Mindscape of Alan Moore, en realidad una larga entrevista donde quien muchos consideran el mejor guionista de la historia del comic en inglés y uno de los mejores escritores de lengua inglesa sin diferenciar medio, se explica a sí mismo y a su mundo.
BONUS: Muy buen comentario de Martín Pérez sobre la película en cuestión.Etiquetas: Escritores
lunes, marzo 02, 2009
MIGUEL SERRANO (1917-2009): REQUIEM PARA UN MALDITO

Siempre es complicado hablar (o escribir) de Miguel Serrano. Su nazismo recalcitrante, sus opiniones extremas, sus salidas de madre, su negación a procesos históricos, su mesianismo hitleriano, lo ponen de inmediato en la otra orilla, esa que hace oídos sordos a la calidad literaria sumergiéndola bajo el telón de la ideología. Hace tiempo, un amigo escritor, me decía, a propósito de Serrano, “su negación a las victimas del holocausto es lo mismo que Neruda, Volodia o García Márquez declarando que nunca se atentó contra los DD HH en Cuba o la ex Unión Soviética. Así, desconocer la obra de Serrano sólo por su apego al nacional socialismo es una soberana hipocrecía”. Y claro, desde la mirada facilista uno puede declarar que efectivamente es una hipocrecía, pero el nazismo es distinto, porque la carga racista, abiertamente exterminadora y éticamente maligna que acarrea, le da un peso muy difícil de levantar. Además en una perspectiva maniqueísta, los nazis son los grandes villanos del siglo XX, nuestro propio Imperio Galáctico y ante esa lectura ética en nuestro disco duro, nadar contra la corriente arriesga siempre pagar un alto precio. Y Serrano lo pagó.
Aunque los más dagnificados hayan sido sus posibles lectores.
Es probable que Miguel Serrano haya sido uno de nuestros mejores narradores pero cuando la historia es la que juzga, el arte da lo mismo. Sin embargo el Serrano narrativo era un animal tremendo, tal vez el único de nuestros escritores que en verdad se la jugó por construir en su prosa un universo imaginario chileno, una mitología que pudiera competir a la par con un Tolkien o un Lovecraft. Serrano dio hace más de medio siglo, el discurso narrativo que hoy autores como Fran Solar, Jorge Baradit, el equipo de Mythica Ediciones, Bisama y tantos otros (incluyéndome) han (hemos) predicado. Vivimos en un país fantástico, una nación forjada por sociedades secretas, habitada por seres extraordinarios, donde sucesos inusuales como un proto-internet socialista y militares abducidos por extraterrestres en plena dictadura militar conviven perfectamente con un lúcido poeta y narrador convertido en el último valuarte del nazismo esotérico.
Conocí a Miguel Serrano hace 4 años, para Rolling Stone quise hacer la entrevista definitiva. Antes de aceptar la entrevista, me entrevistó él, en su casa museo frente al Cerro Santa Lucía. Y hablamos del sur, de la cordillera de los Andes, la Tierra Hueca, el Nuevo Orden Mundial, de la Patagonia, el Santo Grial, la Ciudad de los Cesares y el volcán Melimoyú. De hecho la historia que el me contó de esta cumbre es la que me sirvió para reescribir el final de El número Kaifman. Nos juntamos tres o cuatro mañanas, siempre tomando apuntes porque no le gustaban las grabadoras-. Paranoico como Fox Mulder, veia agentes secretos en todas partes. Al final no quiso sacarse fotografías, razón por la cual la entrevista se fue dilatando hasta que nunca se terminó, ni fue publicada. Tengo la mitad escrita, la otra en apuntes, tal vez ahora sea un buen momento para venderla a algún medio. ¿Alguien se interesa? Y en una de esas jornadas. Hablamos de su muerte. Hago copy paste de esas preguntas.
–Ha pensado en la muerte
“No demasiado, hace muchos años que la muerte ya no es un tema para mi. La muerte es un evento detonante, no muy distinto que un nacimiento, solo una puerta que se abre, un paso”.
–A otra vida
“Hay muchas vidas después de la muerte”
–Entonces evita pensar en el día de su muerte.
“De lo único que estoy seguro es que ese día comenzará el fin del mundo”
–Por qué lo dice.
Y su respuesta fue un incoherente y fantasioso viaje a través de símbolos paganos, su papel en este mundo y la nueva era de oscuridad que se cernía sobre la humanidad. Para que lo entendiera mejor me regaló su último libro: Maya: la realidad es una ilusión. “Ahí está todo”, me dijo. Lo cierto es que no encontré nada en el volumen, hasta anoche, que lo releí cuando supe que había muerto. Y ahí si encontré una respuesta. O algo parecido, de cómic, claro; de Lovecraft, pero algo.
Etiquetas: Escritores, Homenaje
viernes, febrero 06, 2009
MR. GAIMAN
Version completa de la columna publicada hoy en Fuera de Foco de Wiken, como siempre comentarios se agradecen en los blogs mercurialesPuede uno ganarse la vida escribiendo cómic, predicando acerca de la mitología de Batman; o pasearse por conferencias de fanáticos de ciencia ficción, contando cuentos de hadas para adultos y al mismo tiempo ser un símbolo sexual para lindas colegialas y universitarias, sin contar comunidades gay que lo tienen en su top 5 de heterosexuales favoritos, por encima de diseñadores y editores de revistas de moda. Se puede ser nerd y al mismo tiempo más cool que la palabra cool, aparecer tanto en Vogue como en Comic Journal. La respuesta es si, si tu nombre es Neil Gaiman.
Ayer se preestrenó Coraline, cuento de hadas para adultos (en la línea de El extraño mundo de Jack) basado en la novela corta del mismo nombre del inglés Neil Gaiman, el Tim Burton de las letras. La historia es tan simple como compleja. Buscando una salida a la aburrida vida con sus padres, una niña de 12 años descubre una dimensión donde todo es maravilloso, pero las cosas, claro, no son tan simples ya que bajo la belleza de un mundo ideal, siempre se oculta una realidad más aterradora. El giro no tiene nada de nuevo, allí están Hansel y Gretel, Blancanieves o Pinocho como ejemplos de que bajo las risas duerme horror. Y Gaiman, lo tiene claro, no está inventando la pólvora, sólo mejorando los explosivos. Ese es el tema y el toque de este ex periodista, hoy el autor fantástico más premiado y celebrado, un inglés con pinta de vocalista de banda post gótica que se ha hecho famoso y millonario a partir de la deconstrucción de los cuentos de hadas desde una mirada perversa, adulta y decididamente aterradora. Allí donde Stephen King escogió asustar a partir del realismo y costumbrismo norteamericano, Gaiman optó hacerlo sacando a flote los fantasmas culturales, infantiles y familiares. Como en Coraline, cuyo giró más perturbador es cuando la niña descubre al otro lado del espejo (si, es una Alicia posmoderna) una versión alternativa y mejorada de sus padres, que en el fondo le dan lo que todo niño quiere de los suyos: cumplir con todos sus deseos y jamás decirle que no.
Pero debe aclararse. Gaiman, que estuvo detrás de los guiones e historias originales de Beowulf, Stardust: El Misterio de la Estrella, Mirrormask (maravila stop motion que puede encontrarse en Cinemax) y la versión en inglés de La Princesa Mononoke no es un nombre nuevo. Puede que hoy esté siendo finalmente reconocido por la amplia masa, pero su identidad lleva al menos veinte años seduciendo a fanáticos alrededor del mundo. Es cosa de buscarlo en facebook y contar su número de seguidores, cerca de 50 mil. ¡El doble que Woody Allen, casi tantos como Coldplay! Curioso su fenómeno, lo más parecido a una estrella de pop que ha dado la nueva literatura de género anglosajona.
Y el autor lo sabe. Su diario online esta lleno de datos sabrosos. Diariamente publica la lista de canciones que dan vueltas por su iPod, recomienda bandas como MGMT o The Thing Things antes que la revista Q, y habla de sus conversaciones con Frank Miller o Alan Moore con la misma naturalidad con la que recomienda un nuevo restaurante de moda en Nueva York. Un nerd que se comporta y vive como versión masculina de las chicas de Sex and the City, un freak en las antípodas de The big bang theory, que nunca usó anteojos ni camisa de rayas, sino chaquetas de cuero, motocicletas y aros en la oreja. Un rockstar de la fantasía, el único escritor que tiene una base de admiradoras tan impetuosas y enamoradas como las de Brad Pitt o Zach Efron. Mismas que llevan dos décadas imitando el look de perpetua quinceañera de Muerte, uno de sus personajes más carismáticos, la “emo” original, que inspirara desde letras de Tori Amos y My Chemical Romance, hasta la onda de vestir y comportarse de Claire en Gossip Girl. Chicas todas que se enamoraron de sus horrores góticos con aroma a David Bowie y The Cure surgidos en las páginas de los 75 números de The Sandman, su gran obra, el cómic de terror adulto más renombrado, celebrado, premiado y famoso de la historia, mismo que HBO acaba de comprar para convertir en serie animada con el propio Gaiman en su equipo de directores, claro con la ayuda de su amigo J.J.Abrams. Si me preguntan yo quiero un poco del toque Gaiman.
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martes, febrero 03, 2009
TV FOR VENDETTA: LAS SERIES DE ALAN MOORE

- The Wire (HBO)
- Battlestar Galactica(Sci-fi)
- Lost (ABC)
- South Park (Comedy Central)
- Family Guy (Fox)
- Burn Notice (USA)
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lunes, enero 05, 2009
STEPHEN KING ES DIOS, PIGLIA SU PROFETA

- Stephen King
- J.K. Rowling
- Ricardo Piglia (GREAT)
- Michael Crichton
- Dan Brown
- Stephenie Meyer
- Carlos Ruiz Zafón
- Orson Scott Card
- Neil Gaiman
- Christopher Paolini
- Terry Pratchett
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sábado, noviembre 01, 2008
VOLPI Y NOCILLA HOY EN LA FERIA DEL LIBRO

18:00. Conversamos con Bisama y el gran Jorge "Klinsor" Volpi acerca de la novela y la literatura en los tiempos del blog.
19:00. Bisama y Baradit presentan Nocilla Experience, el hiperresalista e hiperespacil libro de Agustín Fernández Mallo, el más acelerado de los autores españoles. Post todo, post vértigo.
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lunes, septiembre 29, 2008
SYNCO TEASER 2.0
¿Qué habría pasado si SYNCO, el proyecto de gobierno cibernético de la UP, se hubiera desarrollado?
Esta fantasía retrofuturista plantea un Chile extraño, un territorio invadido por sentidos y significados torcidos, una sorpresa para el visitante extranjero que busca conocer la maravillosa Santiago de Chile de 1979, la joya cibernética de occidente, que más de un secreto esconde bajo el suelo de la capital del cyberbolivarismo.
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domingo, septiembre 21, 2008
BOLAÑO, BEER, SERRANO Y BARADIT SEGUN JUAN FORN

LOS BASTARDOS DE BOLAÑO
Aprovechando quinientas máquinas de télex sin usar (compradas durante el gobierno de Frei) que repartió a lo largo del país, en fábricas y otras dependencias del gobierno, Beer las hizo confluir a todas en un centro de datos en Santiago, que procesaba y entregaba información al minuto, y así nació Synco: un asombroso sistema de comunicaciones que permitía a Allende conocer y coordinar al detalle toda la producción de las fábricas chilenas, desde los desiertos del Norte hasta los hielos del Sur. Tan eficaz era el sistema que el 8 de septiembre de 1973 se decidió que la sala de comandos de Synco fuera instalada en el Palacio de La Moneda. El golpe militar impidió el traslado. No hubo tiempo tampoco de destruir el software (llamado cyberstride) para evitar que esa tecnología de punta cayera en poder del enemigo. Fueron los mismos militares quienes se encargaron de liquidar aquella tecnología, creyendo que se trataba de inservibles hierros viejos que los ignorantes socialistas habían arrumbado en una dependencia estatal.
Beer volvió a Escocia con el rabo entre las patas y sólo mencionó el proyecto en una nota al pie de su libro Platform For Change. Pero, años después, la norteamericana Eden Miller Medina investigó el asunto para el MIT. Su informe (titulado The State Machine: Politics, Ideology and Computation in Chile 1971-1973) fue descubierto por las revistas de ciencia-ficción primero y por Brian Eno y David Bowie después, y así fue cómo Stafford Beer fue rescatado de su autoexilio en Escocia y coronado padre de la cibernética hasta su muerte en 2002.
Más o menos en el mismo momento en que Beer “inventaba Internet en Chile” (tal como dicen sus fans), un chileno llamado Miguel Serrano se instalaba en la casa de Hermann Hesse en Montagnola (Suiza), lograba que Carl Jüng le prologara un libro, se carteaba con Ezra Pound y tenía un affaire con Indira Gandhi. Miguel Serrano era, además, el más conspicuo simpatizante nazi de Chile. Primo de Vicente Huidobro, y escritor él mismo, en 1947 logró formar parte de la expedición oficial chilena a la Antártica (quería encontrar la base a la que supuestamente había logrado trasladarse Hitler antes de la caída de Berlín) y en 1953 logró que lo nombraran embajador de Chile en la India (quería internarse en las cuevas del monte Kailás, a través de las cuales se accedería a un circuito subterráneo que recorría el mundo y en el cual se escondían las tropas nazis hasta que su superior decidiera volver triunfalmente a la superficie). En una entrevista reciente con la revista chilena The Clinic (porque Serrano sigue vivo, aunque parezca mentira), el octogenario declaró: “Chile es único. Aquí salgo con una esvástica a la calle y hago el sig-heil y no pasa nada. Vaya a hacerlo en Argentina, y estaría preso. En España igual. Chile es el último país en el mundo donde todavía la gente puede pensar y decir lo que quiere”.
Siempre he creído que Serrano y Michael Townley son los padres espirituales de Bolaño. Por eso él nunca escribió de ellos y sí en cambio sobre Alone o el cura Valente: como hizo Borges, que en el prólogo de Historia universal de la infamia citaba la influencia de Stevenson y Chesterton y Valéry y Andrew Lang para que no se notara que la influencia verdadera era Marcel Schwob. Serrano y Townley impregnan de tal manera la obra de Bolaño que nombrarlos, retratarlos, incluso aludirlos à-clef, estaba fuera de la cuestión para él.
Michael Townley, en pocas líneas: americano criado en Chile, reclutado por la CIA cuando integraba el Peace Corps, autor material de los atentados a Orlando Letelier en Washington y el general Prats en Buenos Aires por encargo de la DINA de Pinochet. Cuando se salió de madre (recibía al tout Santiago en su casa de Lo Curro mientras en el sótano torturaba detenidos) y fue sigilosamente deportado a Estados Unidos en 1978, amenazó a Pinochet con revelar sus vínculos con la Colonia Dignidad, liderada por el ex nazi Paul Schäfer, a quien Townley ayudó a montar un laboratorio para preparar “sopas de bacterias” como la que se usaría para envenenar poco después al ex presidente Eduardo Frei en una clínica de Santiago.
De la enorme progenie que parece haber dejado Bolaño (superior incluso a la de Urquiza en el Entre Ríos de 1880), los más visibles hasta ahora han sido los viuditos (esos que celebran como obras maestras hasta los pedos que Bolaño se tiraba y Anagrama procedía a encuadernar), pero desperdigados por ahí también andan los bastardos: esos que ni siquiera saben (y a veces ni siquiera les interesa saber) que Bolaño es su padre. Sugestivamente, son ellos son los que parecen estar haciendo el trabajo que Bolaño dejó inconcluso. Digo esto porque acabo de enterarme por Internet de que un chilenito de veintipocos años llamado Jorge Baradit va a publicar en breve una novela llamada Synco, que él mismo define (en www.baradit.cl/synco) como “una ucronía que transcurre en Chile en el año 1978. El golpe militar de 1973 fue anulado por inesperadas fuerzas leales y permitió el desarrollo de uno de los proyectos tecnológicos más avanzados del mundo en esa época, convirtiendo a Chile en un Silicon Valley exitoso y descollante”.
Serrano y Townley (y también Allende y Pinochet, y hasta Carlos Altamirano, el secretario del Partido Socialista chileno de entonces) actúan en la novela de Baradit. Ignoro qué tal será la novela, pero hay un diálogo bastante impresionante, en el único fragmento del libro que Baradit colgó online. La conversación es entre el corazón de Altamirano, “flotando en un frasco de electrolito verdoso”, y Pinochet.
Altamirano: “Todo se ha cumplido, Augusto. Mis niños, limpios de karma y deseo, penetraron la mente de tu leviatán y lo doblegaron con el fulgor de su inocencia”.
Pinochet: “¿Tienes el control de todo el país?”.
A: “¿Qué país? ¿El tuyo o el mío? ¿El que había antes o el que vendrá?”
P: “Hablo de Chile, Carlos. El único país que conozco”.
El corazón de Altamirano levanta un dedo entonces, lo mantiene en el aire “como una antena que no recibe ninguna señal” (porque el silencio es “el que todo lo inunda cuando se terminan las transmisiones, y el radar no registra ninguna presencia cruzando el cielo del territorio”) y le dice al atribulado Pinochet:
“¿Escuchas algo acaso?”
Creo que es Bolaño el que escucha desde alguna parte. Y seguramente sonríe para sí. O planea su venganza. Porque Chile le importaba mucho más que lo que estaba dispuesto a reconocer.
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miércoles, septiembre 17, 2008
LOVECRAFT SEGUN MIKE WILSON

Robado de su blog
LA SOCIEDAD DUNWICH
Cuando llegué a casa, encontré un telegrama debajo de la puerta. Contemplé la anacronía del artefacto. Sobre un papel pesado, palpable, en letra de teletipo había cuatro líneas.
Sociedad Dunwich.
Jueves, 8 de octubre, medianoche.
El Faro Extraviado.
Incinere esta invitación.
Me preparé un café y subí a mi dormitorio. Volví a leer el mensaje. No tenía remitente ni especificaba quién lo había enviado. Me fijé en la fecha. Mañana era el 8. Prendí la tele. Estaban dando Hellboy. Ya la había visto varias veces, pero la dejé puesta. Encendí mi notebook y revisé mi correo. Nada. Recorrí los sitios habituales antes de meterme a Google a buscar “sociedad dunwich”. No encontré nada específico aparte de la mención de una ciudad medieval y un cuento de Lovecraft. Sin darme por vencido, busqué “faro extraviado”. Inicialmente fue desalentador, no hallaba nada concreto. Ya había anochecido cuando dí con un foro sobre ciencias ocultas en la vena de Cornelio Agrippa y Aleister Crowley. Un forero chileno, anónimo, había dejado un mensaje en el que hacía referencia a un faro abandonado, que era un misterio, que no se encontraba en la costa, sino en la cordillera, que alguien lo había construido en una pendiente... que decían por ahí que se llamaba El Faro Extraviado. La única pista sobre la ubicación de la torre se encontraba en la descripción de un río curiosamente llamado Ogth; un caudal en el Cajón del Maipo que había sucumbido a la sequía.
Era tarde. Fui al baño. Le prendí fuego al telegrama y tiré la cadena. Apagué todo y me dormí.
No amanecí. Dormí el resto de la noche y pasé el día de largo. No soñé nada. Cuando desperté el sol se estaba poniendo. Me quedé sentado en la cama. Mirando la pared. La noche se precipitó. Mientras aguardaba, la ciudad comenzó a temblar. Mi cama se corrió unos centímetros. Me quedé inmóvil. Las tablas del piso no dejaban de crujir. Las ventanas se empañaron y las sombras se ennegrecieron. Hacía frío... respiraba con dificultad. De pronto, en la densidad del momento, me llegó un instante de lucidez, me vestí y escapé de mi casa.
La ruta hacia el Cajón fue extraña. Santiago estaba silenciosa, lenta... la gente parecía transitar en un estupor, como si una neblina venenosa y espesa los hubiese aturdido. Me acordé de las nieblas mutantes del cine, siempre eran verdes, salían de algún pantano... tenían voluntad propia. Al alejarme de la ciudad, el camino se puso angosto y oscuro, serpenteaba entre árboles negros, las nubes ocultaban los astros. Seguí por casi una hora hasta dar con una señalización hechiza que marcaba el camino hacia el río Ogth. Era un camino de tierra, mi avance era lento, las luces de mi auto comenzaron a fallar. Parpadeaban en la noche. Me detuve en una curva para revisar las lámparas. No había caso, por mucho que las ajustara, no paraban de destellar. Escaneé el entorno como si fuera a encontrar ayuda entre las montañas. Fue en ese momento que lejos, entre la niebla, pude divisar una luz débil y desdibujada que pulsaba en la noche. Era el faro...
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